"Lo que ocurra en Navarra marcará lo que ocurra en el Gobierno de España". La frase la dijo a inicios de esta semana Javier Esparza, líder de UPN y candidato de Navarra Suma a la Presidencia de la Comunidad Foral. Entre firma y firma del mismo documento con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y con el del PP, Pablo Casado, ofrecía sus dos votos en el Congreso, "incluso afirmativos", a la investidura de Pedro Sánchez si el PSN "no se entregaba a los brazos de los herederos de ETA".

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Pero este viernes María Chivite anunció su acuerdo con Geroa Bai, Izquierda-Ezquerra y Podemos para formar un Gobierno de coalición cuya única opción de salir elegido es a través de la abstención de EH Bildu. Es decir, que no hay caso. Las cuentas que sugería el presidente del PP en su rueda de prensa conjunta con Esparza para evitarle a Sánchez su dependencia "de los independentistas catalanes y de los proetarras", se han caído.

A la vez se filtraban los avances de las reuniones de los diputados de la coalición liderada por Arnaldo Otegi con Esquerra Republicana de Catalunya, sus socios parlamentarios en Madrid. Ya no es que se comprometan a "no entorpecer la formación de un Gobierno de izquierdas" liderado por Pedro Sánchez, sino que han avanzado en sus posiciones condicionando su abstención en las votaciones de investidura a un acuerdo previo entre PSOE y Unidas Podemos antes de la última semana de julio.

Gabriel Rufián, Pere Aragonés y Arnaldo Otegi, reunidos en la sede de ERC en Barcelona. Efe

Y todo menos de 12 horas después de que el presidente del Gobierno en funciones explicara en una entrevista televisiva que "nada ha cambiado con Bildu", que "ni el PSOE ha votado a Bildu, ni Bildu votará al PSOE" y que él, insistía, no quiere que su reelección dependa de los separatistas.

"ERC y Bildu son de izquierdas"

Algo no encaja. "Tanto ERC como Bildu son partidos que, aparte de independentistas, son de izquierdas", recuerdan fuentes de la dirección de Podemos para justificar su interlocución fluida con ambos. Pero más allá de eso, parece imposible creer que en política se faciliten las cosas a otro partido sin una contrapartida. Ahora o en un futuro cercano.

"El problema es el PSOE", explicaba a este periódico una alta fuente parlamentaria de Unidas Podemos, "y es que no admite en público lo que es evidente, que va a tener que negociar con Bildu". 

Pablo Iglesias se muestra en privado absolutamente convencido de que habrá acuerdo de Gobierno con Pedro Sánchez, "si no es ahora, en septiembre". Pero como considera que "hay urgencias que no pueden esperar", ya la semana pasada le transmitió al presidente en Moncloa su oferta de ir a las votaciones del 23 y 25 de julio con una acuerdo de coalición a ver si el Congreso lo aprueba. "Nos dicen que no dan los números y que por eso no tiene sentido la coalición", explica una fuente de la dirección de Podemos, "pero dan de sobra".

Esa seguridad con la que la formación morada da por hechos los votos necesarios para Sánchez en segunda vuelta (123 del PSOE, 42 de Unidas Podemos, 6 del PNV, 1 del PRC y 1 de Compromís, que sumarían 173) para superar los anunciados 'noes' (66 del PP, 57 de Cs, 24 de Vox y los 2 de Coalición Canaria, que sumarían 149) indica que Podemos sabe cosas.

No sólo que tanto el expresident Artur Mas como los presos catalanistas han pedido a sus grupos parlamentarios que "no obstaculicen" el camino de Sánchez a Moncloa. Sino las filtraciones a medios afines -Cuarto Poder y El País, curiosamente en el mismo día- de que el PNV está dispuesto a votar sí a una coalición PSOE-Podemos, y que ERC y EH Bildu la facilitarían absteniéndose.

O bien la formación morada ha pulsado las opiniones de todos esos partidos antes de que Iglesias hiciese pública su última oferta o bien ya ha negociado algo. Lo que sí que ha negociado es el Gobierno de Navarra, que necesita que EH Bildu se abstenga... lo mismo que ofrece en Madrid.