Pablo Iglesias continúa con su afán por mostrar los apoyos "de la sociedad civil", en una estrategia de imagen que le presente como un verdadero socio fiable de Gobierno, y no como un mero apoyo "preferente" de Pedro Sánchez en su investidura. Como adelantó EL ESPAÑOL, este viernes el líder de Podemos se ha reunido con representantes de diversos colectivos. Y lo ha hecho en tono institucional: invitándolos al Congreso de los Diputados y no limitándose a verse con quienes uno podría esperar del líder de la izquierda radical.

Así, de la mano de Rafa Mayoral, secretario de Relación con la Sociedad Civil y Movimientos Sociales de su partido, ha recibido a la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones. Pero minutos antes, junto a Idoia Villanueva, secretaria de Internacional de Podemos, ha estrechado las manos de una veintena de embajadores y altos cargos de las legaciones diplomáticas de Estados miembros de la Unión Europea.

Durante su encuentro con los pensionistas, Iglesias ha soltado una pequeña carga de profundidad: "Entendemos que el PSOE busque el apoyo de la derecha para la investidura de Sánchez, y así no obligarse a impulsar solo políticas de izquierda". Para el secretario general de Podemos, ésta es "una postura legítima", según ha dicho con cierto sarcasmo. "Pero, salvo que consiga este apoyo, y parece muy difícil, estamos convencidos de que acabará habiendo un gobierno de coalición con Unidas Podemos".

El mensaje era doble: uno, somos de izquierdas "y necesarios" para ese gobierno que "mejore las condiciones de vida de la gente". Y dos, representamos la segunda fuerza capaz de crear "un gobierno de coalición que dé estabilidad a España en los próximos cuatro años", y eso es algo muy normal en Europa. La propia Villanueva se ha encargado de recordar que "en 16 de los 28 países de la UE se gobierna en coalición, y sólo en cinco ocurre con mayorías absolutas".

Los representantes diplomáticos han acudido a la sala Sert del Congreso y se han mostrado "muy interesados" en la situación política en España "y en la estabilidad necesaria para que nuestro Gobierno contribuya al proyecto europeo", ha insistido la secretaria de Internacional de Podemos.

Mayoral, un mensaje más duro

Por su parte, Mayoral ha ejercido su papel de ariete dialéctico principal del partido, en un momento en el que Iglesias ha de dejarse ver como un político casi al uso: cabal, negociador y flexible. "Un Gobierno que quiera defender los intereses de las mayorías sociales es uno que defienda a sus pensionistas", ha espetado Mayoral a las puertas de la sala Sagasta de la Cámara Baja. "Y eso significa que hay que garantizar el poder adquisitivo frente a la amenaza que supone el factor de empobrecimiento", que es como Mayoral ha bautizado el "factor de sostenibilidad" del sistema público de pensiones.

Para el dirigente de Podemos, hoy "las pensiones no son suficientes para poder vivir", y se ha dicho orgulloso de que el colectivo de pensionistas "haya marcado el camino" de Podemos en los últimos meses, "y el de las demás formaciones, demostrando que cuando hay voluntad política, se puede". Se refería al cambio de última hora que introdujo el PP de Mariano Rajoy en los Presupuestos de 2018 para subir las pensiones no según el mínimo marcado por la ley, sino con el IPC -y aún más en el caso de las mínimas-.

Así, ha reclamado "la derogación de la reforma de las pensiones y la de las dos reformas laborales", la del PP y la del último gobierno del PSOE, con Zapatero al frente, "que son un lastre para el sistema de pensiones porque han supuesto una devaluación salarial que impide que haya prestaciones dignas".

Iglesias no ha querido hacer declaraciones, se ha parapetado en sus dos compañeros de la ejecutiva de Podemos, para evitar una sobreexposición mediática, según las fuentes oficiales del partido, que no le conviene en un momento tan delicado de la negociación con el PSOE. Y, en todo caso, para que el mensaje del partido fuera más duro, utilizando otros rostros, que no el suyo.