“Me sabe fatal por ti. Estabas haciendo tu trabajo… ¡Pero ponlo todo, cariño! Escribe lo que ha pasado”. Mario Vaquerizo se despide con dos besos y se lanza a la Gran Vía. Llega tarde a Sálvame. Esta es la historia de un malentendido. Una entrevista que sublevó al líder de las Nancys Rubias. Una conversación… que quizá no se pueda calificar como tal.

Noticias relacionadas

Él esperaba tranquilo en un salón de hotel, feliz con la publicación de su último libro, Cuentos para niños rockeros (Espasa, 2019). Creía que la entrevista iba a versar sobre las páginas recién impresas, pero este periódico había avisado: “Hablaremos de eso, pero también de política”. Un detalle: Mario no lo sabía. Cuando escucha los nombres de los partidos, se cierra en banda y comienza un diálogo de sordos: “¡No me hables más de esto, chiquitín! Sé que estás buscando un titular, no te lo voy a dar!”. 

Mario tiene una virtud. Cuando se cabrea, sube la voz, pero sigue llamando “mi niño” a su interlocutor. Por eso la charla es tensa, pero ninguno se levanta del sofá. “¡No nos estamos entendiendo, de verdad que no!”, rebate. Todo es un despropósito: se cae el móvil al suelo, el micrófono se enreda en la camisa…

El otro día te escuché decir que estabas harto de la “dictadura de lo políticamente correcto”.

Sí.

Te propongo plantear esta entrevista como una revolución contra eso.

No. Yo he venido a hablar de mi libro, como Umbral, que también era políticamente incorrecto. Por cierto, me gusta mucho su literatura. Pero yo voy a charlar sobre el libro que he escrito, que es maravilloso y me encanta. Doy una visión acerca de mis rockeros favoritos. Verás que no es nada fundamentalista ni prejuiciosa.

Umbral iba a los sitios a hablar de sus libros, pero se le escapaban muchas otras cosas.

Porque querría decirlas… A mí no se me va a escapar nada. 

En la portada de tu libro, precisamente, una estrella cubre la “o” de niños y otra la “o” de rockeros. ¿Es una reivindicación contra los estereotipos que asocian unos juegos a los niños y otros a las niñas?

No, no. Es una cuestión estética. Obra de mi amigo Juan Gatti. A él le pareció muy bonito decir “historias para niños y niñas”. Como era muy largo, optó por las estrellas, que además casan perfectamente.

Nada que ver entonces con una reivindicación de género o feminista.

No, no. Estética pura y dura.

Si me permites la pregunta…

¡Yo te permito todo! Otra cosa es que luego conteste.

Al hilo de esas estrellas, ¿qué te parece el lenguaje inclusivo? ¿Ha estado al tanto del "portavoces y portavozas"? 

Yo no sé lo que es inclusivo. Ay, no lo sé. Tengo mucho que hacer en la vida: pagar hipotecas, peinarme el pelo, maquillarme, hacer entrevistas contigo… ¿Tú crees que me voy a preocupar por eso? ¡No! Creo en la libertad individual y de expresión.

El libro es una buena oportunidad para hablar de tu infancia. Has contado en algunas entrevistas que “ser diferente” te costó los insultos de algunos acosadores…

Acosadores no, cariño. Eran unos gamberros y ya está. Eso sigue pasando a día de hoy, el bullying ha existido siempre. Ahora se basa en el anonimato y en las redes sociales. Antes te tiraban piedras, pero tú sabías quién lo hacía. Mi infancia ha sido feliz, no me considero el paradigma de…. Oye, perdona -a Silvia P. Cabeza, la fotógrafa-, ¿vas a hacerme fotos? Me las hago posando, no hablando. Tú dime lo que necesites.

No, no, sólo es un vídeo grabado a dos cámaras.

Ah, vale, vale. Sigo. He tenido una infancia feliz, he sido un chico diferente, pero no por eso he vivido un drama. En lugar de jugar al fútbol, leía la Superpop. Había gente maleducada que se dedicaba a tirar piedras. No quiero parecer un gran sufridor, simplemente es desagradable ir por la calle y que te insulten. Me llamaban maricón. Por fortuna, esa palabra ya no es un insulto. Todos mis amigos son maricones y estoy encantado. No eres nadie si no llevas un maricón dentro. Yo lo llevo. ¡Y mucho!

Sueles decir que la pluma no es patrimonio de la homosexualidad. Eso todavía rompe los esquemas mentales a mucha gente.

Ya, pero si la gente es inculta yo no tengo la culpa, cariño. Si no saben quién es David Bowie, Tommy Lee, Iggy Pop… Heterosexuales con un amaneramiento en la forma de comportarse… Muchos dicen que Bowie es maricón por el hecho de maquillarse. En fin, ¡el maquillaje tampoco es patrimonio exclusivo de las mujeres! Yo me siento mucho más guapo desde que me maquillo. Y todas las estrellas y rockeros que salen en mi libro también daban mucha importancia a la imagen. Viva la pluma, es maravilloso. Hablar de todo esto en el siglo XXI, en mi arca de Noé, es muy redundante. Pero si hay que explicarlo, se explica. A veces creemos que está superado, pero tendremos que seguir sacando la pluma. No es ningún drama.

Vaquerizo votará el 28-A "según tenga el cuerpo". Silvia P. Cabeza

¿Podrías asociar una estrella de la música a cada candidato a la presidencia del Gobierno?

Pedro Sánchez es Leonard Cohen; Abascal, Tom Jones. Este hombre, el de la coleta, Ped, Carlos.. ¡Pablo Iglesias! Es como Joan Báez y Pablo Ibáñez, el de la canción protesta. Casado, Camilo Sesto. Ah, ¡y el de Ciudadanos me recuerda a Raphael! Todos son auténticas estrellas. Los políticos también son rockeros. 

Ah, ¿sí?

Claro. Yo les tengo mucho respeto. La responsabilidad que adquieren es mucho mayor que la nuestra, la de los que nos dedicamos al entretenimiento. Dar un concierto es mucho más fácil que dirigir una nación. A todos los políticos, sea cual sea su ideología, les admiro por la capacidad que muestran para afrontar una profesión que a mí me resultaría imposible. 

Oye, ¿de verdad Sánchez te recuerda a Leonard Cohen?

Es un señor muy elegante, pausado, que habla muy bien.

¿Y Rivera a Raphael?

Sí, porque los dos son estrellas. Lo mismo me pasa con Casado y Camilo Sesto, que se me acaba de pasar por la cabeza. Oye, no me hagas mucho caso, que yo me lo invento absolutamente todo. Camilo es uno de los mejores cantantes, compositores y productores que ha dado este país.

Habrá algunos políticos que no sean rockeros…

Yo qué sé, cariño, yo no sé nada de política. No me hables más de esto porque mi opinión no es importante. Soy una entretenedora del género del espectáculo. Me gusta que los niños lean el libro que he escrito. Yo lo hubiera agradecido de pequeño. No todo es blanco o negro. Todo vale, me cabe todo, soy un bumerán.

En una entrevista para esta misma sección, el padre Ángel dijo que los niños deberían votar. Aquello generó mucho revuelo.

No sé. Admiro al padre Ángel. De hecho, mi padre y mi madre suelen llevar comida a sus puntos de recogida. ¡Oye! Este hombre me está haciendo unas preguntas muy raras. Grábame por esta segunda cámara.

Pero, ¿qué te parece tan raro?

Todo es mucho más sencillo. Que cada uno haga lo que quiera. ¿Tú te crees que yo estoy en condiciones de decir lo que la gente tiene que hacer? Libertad individual y de expresión.

Yo no te pido que digas lo que la gente tiene que hacer, ¡intento recabar tu opinión!

Soy un viejo, tengo casi cuarenta y cinco años. A esa edad a veces no quieres ni votar.

¿No vas a hacerlo?

Claro, pero no te voy a decir a quién.

No te lo he preguntado pero, ¿tienes decidido a quién?

Según me pille el cuerpo. Como no soy dogmático, no sé lo que haré. Creo mucho en el derecho al voto. Hay personas que han luchado por el sufragio, estoy a favor del voto y de quienes no quieren votar. Oye, yo pensaba que venía a una entrevista de cultura, no de política.

Mario, yo avisé explícitamente acerca de los temas de la entrevista.

Tú eres muy buen periodista, tendrías que ir a La Sexta a entrevistar a los políticos.

Advertí de que esta entrevista mezclaría algunas preguntas sobre tu libro y otras sobre política.

Sí, pero yo no soy político. Soy una entretenedora, rock star, tertuliano de radio, hago todo, pero la política no me interesa. Todo está segmentado y tú tienes que poner un titular. No te lo voy a dar para que después se malinterprete. Lo siento porque yo también soy periodista y sé perfectamente lo que estás buscando. No lo vas a conseguir.

No te he preguntado a quién vas a votar, pero… 

¡Otra vez con el voto! Enfócame -a Silvia, la fotógrafa-, otra vez con el voto. ¡Sigue así! ¡Lectores de El Español, sigue con esto! ¡Que no te lo voy a decir!

¡Pero si no te he preguntado eso en ningún momento! 

¿Entonces qué quieres?

Me has dicho que decidirás según te pille el cuerpo, quería preguntarte… 

Me estoy riendo de esta entrevista, cariño. Perdóname, mi amor. Entiendo que tu medio te pide que hagas este tipo de entrevistas. Pero que no te voy a decir a quién voy a votar. Me estoy inventando las respuestas sobre la marcha. Estoy de promoción y hablo de todo, pero…

Mario, no te he preguntado en ningún momento a quién vas a votar.

¡Pues eso, según me pille el cuerpo!

La clave es, entonces, qué harás el día antes de las elecciones.

Actuaré en Barcelona con las Nancys Rubias. Me vendré corriendo a votar, ya decidiré. Ya está. Mi opinión no es tan importante, me dais mucha importancia.

Eso será que has hecho cosas bien… -a ver si se ablanda-.

Enfócame, enfócame -a la cámara-. No busco el reconocimiento de los demás. A algunos les parecerá bien y a otros un despropósito.

Vaquerizo insiste en que ha concedido esta entrevista para hablar de su libro. Silvia P. Cabeza

Una pregunta musical. El lema de campaña de Sánchez es: “Haz que pase”. Parece el nombre de una canción.

¿Te hago la entrevista yo a ti? Te podría preguntar qué música suena en tu redacción. No he escuchado nada de la campaña. Estoy con todos y con ninguno. Todos tienen cosas que me gustan y cosas que me repelen. No sé a qué viene esa pregunta de la banda sonora de Sánchez. Yo estoy en otra cosa, chiquitín. Creo que no nos estamos entendiendo. No pasa nada, mi niño.

Nos estamos entendiendo muy bien, Mario.

Porque tengo mucha educación.

Eso es verdad. Que sepas que yo avisé de que el cuestionario incluía preguntas políticas. Esto no es un engaño.

A mí me da igual. Si yo te entiendo. ¡Leo El Español!

¿Y qué te parece?

¡Fenomenal! Creo en la pluralidad y en la libertad de prensa. Que cada uno haga el periodismo que quiera. Muchas veces, aunque tengamos una línea editorial, tenemos que saber adaptarnos en función del sitio al que vamos. Yo creo que El Español es mucho más que un medio político. Es un periódico plural, dirigido por una persona que ha dado mucha cabida a la cultura. Reducir esto a una cuestión política me da un poco de pereza. La percha es hablar de mi libro. Voy a seguir hablando de él, entiendo que no te interese, pero no te voy a dar ningún titular. Soy perro viejo.

Entonces, última pregunta. Vamos con un Umbral. ¿Por qué hay que comprar tu libro? 

No, yo no quiero que lo compre nadie. Yo he hecho este libro y me dedico a trabajar para mostrar al mundo de qué trata. Es una visión de mis cincuenta rockeros favoritos, que van de Mozart a Raphael pasando por Los Ramones. El rock es una actitud ante la vida. Quien persigue un sueño la consigue. Trato de promocionarlo porque hay una editorial que se ha gastado mucho dinero. Si en una conversación, de forma natural, surge algo, estoy abierto a la contratación abierta, como las folclóricas. Pero si, de repente, me empiezas a preguntar por política… Me tuerzo, me cierro y no hablo nada. Lo sé, no pasa nada. Lo entiendo cariño y estoy feliz. Me da rabia.

Tenía muy poco tiempo. Eran cuarenta y cinco minutos y, cuando he llegado, me han dicho que tenía veinte. No había tiempo para los preliminares.

Porque has llegado tarde.

No, no, hemos llegado puntualísimos. Desde cinco minutos antes de la hora pactada, en la puerta del hotel.

Pero no has venido aquí -al restaurante-.

No sabíamos que estabas aquí.

A ver, ¿cuál es mi cámara? Creo que ha quedado muy bonito, chiquitín. Bueno, no ha quedado en absoluto bonito. Me da pena por tu labor, pero entrar así a saco… Me he bloqueado. 

No te preocupes, Mario. Si hubiera tenido más tiempo…

Graba y ponlo todo.

Ha sido un malentendido que ha acabado en un entendido.

Porque tú eres profesional y yo también. ¡Y la chica que está grabando también! Fíjate, es doble cámara y sonidista. Está haciendo un grandísimo trabajo.

Y que lo digas. 

Un fuerte aplauso para ella. ¡Y ponlo, eh! Bueno, nos tenemos que ir. Ay, me sabe mal que esto haya acabado así. 

Bueno, ya nos tomaremos una cerveza, ¿no? 

Vale, vale, me voy, adiós, amores.