Televisivamente, el domingo 17 de febrero ha sido el día de Alaska (55 años). Primero pasó por el magacín de Telecinco Viva la vida, y remató la jornada en el espacio de prime time de otra cadena de Mediaset, Cuatro. Olvido Gara se sentó en el sofá de Chester, esa especie de diván donde Risto Mejide (48) conduce unas entrevistas con profundo acento personal. Y la de Alaska no se salió de esa norma.

El inicio del programa invitaba a pensar en un ambiente tenso. "Sé que algunas veces has hablado mal de mí en la radio”, sacó a colación Mejide, a lo que Alaska contestó que "a veces te lo has ganado", argumentándolo de la la siguiente manera: "He sido juez de talent show, soy más de tener mano izquierda, y tú eres muy directo". "Son maneras diferentes de verlo y la diplomacia no es uno de mis fuertes", remachó el presentador.

Tras esa entrada, llegaba el momento de acometer la etiqueta que daba título al programa, escándalo, un concepto que, en mayor o menor medida, ha ido ligada a la trayectoria personal de Alaska. "Casi todas las cosas que he hecho probablemente hoy no se podrían hacer porque tendemos a hacer una censura previa. Pasé de ser una niña sobreprotegida a estar en todos los lados. Llegar a España me cambió la vida, era un país muy oscuro, gris, pero con una efervescencia en la que me veo barrida. Pero siempre he sido buena, aunque eso habría que preguntárselo a mi madre".

Alaska junto a su madre, América.

Dicho y hecho. En ese mismo momento, Risto Mejide dio entrada en el plató a América Jova Godoy (89), encargada de dar un punto de vista diferente a la vida de Olvido. Por ejemplo, el arranque de ese punto de rebeldía: "Ha sido buena siempre, pero ese cambio, ese despertar después de ser tan modosita… fue culpa mía, la llevé a Londres y vio la cultura punk. Nunca me dio un quehacer, no fue contestona, en el carácter ha salido más a su padre, Mario se parece más a mí en ese sentido2. Curiosamente esa fue la única mención a la pareja de Alaska durante todo el programa.

Origen de un nombre

Aprovechando la estancia de América, Risto quiso ahondar en el origen del nombre pila de Alaska. "Mi padre, como exiliado republicano, vivía en México. Aparezco yo. Mi madre quería ponerme Carmen, mi padre dijo Olvido como se llamaba su madre, aunque luego descubrimos que realmente quien se llamaba así era su hermana".

Antes de abandonar el sofá de Chester, la madre de Alaska aún dejó algunas reflexiones interesantes: 2No he sufrido por la fama de mi hija. Me ha gustado más que a ella, aunque lo que menos me ha gustado fue una portada de la revista Zero, un fotomontaje a favor de la transexualidad".

Más adelante, durante la entrevista, Alaska dejó un mensaje con tintes de agradecimiento a la educación recibida por sus padres: "A nivel de infancia no tuve papeles marcados en relación a las expectativas, no tengo ni idea de qué esperaban de mí. Y creo que eso es bueno".

Una vez dejado de lado ese ámbito más familiar, Risto Mejide recondujo la entrevista hacia la propia persona de la artista, abordando aristas delicadas como la tendencia política: "Sería imposible que fuera de derechas. No he votado a la derecha nunca, porque la derecha en España no es un partido liberal, laico, sigue ligado a determinadas ideas religiosas, soy creyente. Soy esa persona que me leo todos los programas de los partidos antes de las elecciones y me doy cuenta de que realmente no debería votar a ninguno", finalizó.

Alaska, en el centro de su grupo Fangoria.

En ese sentido habló de su actividad profesional en la emisora estadio: "Como trabajo con Federico soy de derechas, y como trabajo en la Ser… ¿qué soy?".

Después de unos años en los que la ideología del ámbito cultural ha estado mirada con lupa, Olvido Gara defiende que "los artistas deberían ser libres de decir lo que ellos consideran. No lo hacen por no estar recibiendo una especie de feedback2.

Ese punto sirvió de ayuda para mirar al pasado, a su etapa en TVE en La bola de cristal, un programa que la propia cantante quiso desmitificar: "No fue un programa bien acogido por la crítica. Los prejuicios estaban ahí".

Para terminar, Alaska finalizó su intervención con una conclusión ciertamente contraria a los cánones televisivos: "Qué bien se está en un programa cuando tienes tiempo para hablar una entrevista".

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