Los guiños que el PSOE ha lanzado esta semana a Ciudadanos forman parte de una estrategia concebida por Pedro Sánchez hace meses. Incluso antes de que sus presupuestos fracasaran y se viera obligado a abortar la legislatura. Con la intención de mantener a Albert Rivera como posible socio, Moncloa intentó abrir una vía de diálogo con los liberales el pasado enero. Según ha sabido este diario, Sánchez envió a su número tres, José Luis Ábalos, a reunirse con el secretario general naranja, José Manuel Villegas.

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Aquel encuentro, confirman fuentes de ambos partidos, se produjo poco antes de la investidura andaluza. Tal y como explica un miembro de la Ejecutiva de Ciudadanos, Ábalos acudió a Villegas con un pretexto alejado de las negociaciones electorales: "nunca estuvo sobre la mesa" la posibilidad de resucitar el Pacto del Abrazo que unió a las dos formaciones en febrero de 2016. No obstante y en clave interna, el objetivo de los socialistas siempre fue alimentar la diplomacia con vistas a ese supuesto.

El también ministro de Fomento justificó la entrevista con el abismo que separa a Sánchez y Rivera. Dos portavoces autorizados de uno y otro partido recalcan que la relación entre ellos era y sigue siendo "inexistente". "Quisieron abrir con nosotros una especie de vía diplomática", desgranan en Ciudadanos. Fue algo así como "hagamos nosotros lo que no es posible arriba". En el Congreso, el contacto también era difícil. Juan Carlos Girauta y Adriana Lastra, portavoces, encarnan uno de los enfrentamientos más duros de la Cámara.

. Tomás Serrano

Ábalos y Villegas, que mantienen una relación cordial, tomaron café de manera informal, en un céntrico establecimiento de Madrid, en la zona del Palacio de Oriente. Según trasladó después Villegas a los suyos, el socialista no verbalizó la convocatoria electoral ni mucho menos sondeó una alianza.

Los dirigentes de Ciudadanos, en aquel momento, no sabían siquiera que Sánchez iba a disolver las Cortes. Albert Rivera, en sus distintas intervenciones, acusaba al presidente del Gobierno de intentar "reeditar la mayoría de la moción de censura". Sánchez, consciente de que la suma con los naranjas era cada vez más probable, quiso mantener con vida esa opción.

PSOE y Ciudadanos han confirmado a este periódico que la "vía diplomática no fue a ninguna parte". Desde entonces, Ábalos y Rivera no han vuelto a concertar otra reunión. Aproximadamente un mes después de la cita, el candidato liberal oficializó su veto absoluto a los socialistas "pase lo que pase el 28 de abril". Tal y como aclaró Rivera en su última entrevista con EL ESPAÑOL, tampoco dará marcha atrás si retomar el Pacto del Abrazo es la única alternativa al coqueteo de Sánchez con Podemos y el separatismo.

El contexto que rodeó la reunión fue el siguiente: el punto de mira estaba en Andalucía, donde PP y Ciudadanos apuntalaban el Gobierno de la Junta con el apoyo externo de Vox. Sánchez, mientras, negociaba con Podemos unos presupuestos que serían tumbados en el Congreso.

La entrevista entre José Luis Ábalos y José Manuel Villegas ostentó en su momento gruesa importancia, teniendo en cuenta que Pedro Sánchez no ha intercambiado palabra alguna con Albert Rivera desde que alcanzó la Moncloa.