Francisco Igea será el candidato de Ciudadanos a la presidencia de Castilla y León. El hasta ahora diputado, médico de profesión, sospechó un pucherazo y así lo denunció ante el Comité de Garantías, que acaba de fallar a su favor. Silvia Clemente, ex del PP y fichaje del aparato, se había impuesto por tan sólo 35 votos.

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Igea comenzó a ver “cosas raras” cuando testó que el resultado oficial incluía alrededor de ochenta votos más que los que se registraron en el acta. A partir de ahí, con la ayuda de un grupo de expertos, detectó las irregularidades del sistema telemático. De madrugada, cuando la contienda se decantaba a su favor, aparecieron de golpe y porrazo decenas de votos a favor de Clemente.

La victoria de Igea supone un doble golpe para Rivera. El partido ha tenido que reconocer las grietas de su sistema de votación y, al mismo tiempo, ha sufrido la primera derrota en clave interna. El médico castellano se ha impuesto a Clemente, un fichaje que la formación aireó como un triunfo de la “transversalidad”: “Viene el talento que se escapa de PP y PSOE”.

Las explicaciones del partido

El mensaje transmitido por José Manuel Villegas, secretario de Organización, es el siguiente: tras la revisión, 82 votos se han comprobado nulos y los resultados varían. Igea se impone ahora con un 51% frente al 47% de Clemente. La cúpula ya califica al profesional de la Medicina como "el candidato de todo el partido".

En resumidas cuentas, la investigación del aparato no ha logrado vincular los 82 votos sobrantes a ningún afiliado. Son sufragios sin nombre ni apellido. ¿De dónde vienen? "No lo sabemos", trasladan fuentes del partido.

Villegas ha reconocido el error, pero no ha aclarado si Ciudadanos modificará este sistema telemático que ha imperado en todas sus primarias. "Es robusto, precisamente por eso nos hemos percatado del error en menos de veinticuatro horas".

Así se gestó el fichaje de Clemente

Silvia Clemente es uno de los rostros más conocidos del Partido Popular castellano, en el que militó hasta tres días antes de recalar en Ciudadanos. Se fue con un portazo y adjetivos descalificativos contra la dirección, lo que chocaba con las conductas de Joan Mesquida o Celestino Corbacho. Ellos dijeron adiós tras argumentar su discrepancia ideológica con el PSOE.

Igea dio un paso al frente porque consideró que Clemente no podía representar la regeneración buscada por los naranjas. Expresidenta de las Cortes de CyL, consejera autonómica durante décadas, algunos militantes creyeron que su incorporación era “una broma”.

En plena campaña de las primarias, un tribunal vio indicios de una supuesta subvención que Clemente manipuló para premiar a la empresa de su marido.

Los detalles mencionados partieron a la Ejecutiva en dos. A lo largo del proceso cada vez fueron más quienes exteriorizaron su apoyo a Igea; entre ellos Luis Garicano o Toni Roldán, encargados de redactar el programa para las elecciones generales.