Este martes, en el juicio del procés, ha comenzado la declaración ante el tribunal de Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural. Ésta es la asociación independentista que convocó junto a la ANC la concentración del 20 de septiembre de 2017 en la que se destrozaron coches de la Guardia Civil, se robaron (momentáneamente) algunas armas y se obligó a una funcionaria del juzgado a huir por la azotea de un edificio contiguo a la Consejería de Economía que estaba inspeccionando por orden judicial. Pero Cuixart cree que todo esto es defender la república por la vía de la "no violencia, como hacíamos contra Franco".

Así lo ha descrito, dentro de su retahíla de justificaciones "pacifistas" a las preguntas del fiscal, "porque los catalanes somos así, está en nuestro ADN". Claro, que para creer a Cuixart en su lucha contra la dictadura franquista hay que mirarle bien el DNI y soprenderse.

"Piense que cuando estaba vivo el dictador nos defendíamos de la misma manera que estamos haciendo ahora, ¿no Ejerciendo derechos fundamentales, democracia, libertad de expresión... Por tanto, estoy convencido de que si hubiera une scenario -que no lo deseo- de mayor represión hacia el conjunto de la sociedad catalana, o las instituciones catalanas, pues la actitud del conjunto de la sociedad catalana va a ser la misma", ha dicho en su defensa el líder de Òmnium.

Cuixart nació el 22 de abril de 1975, apenas siete meses antes de la muerte de Francisco Franco. El "caudillo de España" ya había sufrido en julio de 1974 una tromboflebitis que lo tuvo ingresado, y en sus 16 últimos meses de vida sufrió diversas insuficiencias respiratorias, parkinson, episodios cardiacos, senilidad... Es decir, que en los pocos meses en los que el presidente de Òmnium Cultural pudo liderar desde la cuna la lucha antifranquista ya jugaba con ventaja. A pesar de todo, lo hizo "sin violencia", o eso dijo ante el tribunal.

Acoso a la inspección judicial en la Consejería de Economía en Barcelona. Efe

Pero no ha sido ésta la única parte de su declaración que ha resultado estrambótica este martes en la sala de plenos del Supremo. Cuixart se dijo sentir orgulloso de haber encabezado "el ejercicio más grande de desobediencia civil que ha habido en Europa", por su actuación en la convocatoria y votación del 1-O. Y es que "nunca, nunca, nunca" va a renunciar Cuixart a ejercer sus derechos fundamentales, más allá de que el Tribunal Constitucional el explique que un referéndum ilegal "no es libertad de expresión".

Incluso llegó a mencionar a Rosa Parks, Gandhi y Martin Luther King para ilustrar su propio comportamiento: "Primero, asumir las consecuencias, que es lo que hago yo; segundo, asumir la decisión de no responder con violencia aunque se ejerza por la Policía y la Guardia Civil, y, en tercer lugar, que no se desacata todo el ordenamiento jurídico" sino la prohibición del referéndum de autodeterminación, "un derecho inalienable".