La posición central de Ciudadanos es una oportunidad pero también un handicap para el partido de Albert Rivera: le permite arañar votos a izquierda y derecha, pero también facilita fugas hacia las dos formaciones ideológicamente más cercanas: PP y PSOE. Así lo pone de manifiesto el informe postelectoral andaluz que acaba de publicar el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

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El organismo que dirige José Félix Tezanos ha realizado una encuesta a 2.913 andaluces que participaron en las elecciones autonómicas del 2 de diciembre y los resultados muestran la existencia de claros vasos comunicantes entre el PP y Cs, y entre el PSOE y Cs. Así, el 14,5% de los encuestados dudó entre apoyar a PP o a Ciudadanos, mientras que el 13,5% mostró su indecisión entre la formación socialista y la naranja.

De haberse producido ese viraje, el partido más damnificado habría sido el PP, ya que el 41,8% de sus votantes pensó en elegir la papeleta naranja. El otro gran actor en el tablero andaluz, el PSOE, podría haber llegado a perder el 28,5% del apoyo en favor del partido de Rivera.

A pesar de que los votantes de Ciudadanos también mostraron sus dudas, el apoyo al partido presidido por Albert Rivera no estuvo tan comprometido. Un 33% dudó entre votar a Juan Marín o al presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Bonilla. El viraje de votantes de Cs al PSOE era menos probable, ya que el porcentaje de posible transferencia se reduce al 16,8%.

De entre los encuestados, sólo el 6,6% dudó entre votar a PP o a Vox, mientras que las vacilaciones entre votar al PSOE o a Adelante Andalucía llegó al 10,4%.