Que las elecciones andaluzas han supuesto un terremoto en el panorama político nacional es algo que nadie duda ya: sus raíces han sido tan intrincadas que han conseguido sacudir las baronías territoriales del Partido Popular. No son pocas las voces populares —con Alberto Núñez Feijóo, el presidente gallego; Alfonso Alonso, presidente del PP vasco, o Isabel Bonig, líder popular en la Comunidad Valenciana, a la cabeza—que se han desmarcado de la recomendación de la dirección nacional y han comenzado a criticar en público las propuestas de Vox.

Desde que Pablo Casado asumió la presidencia del partido no se recordaba una crisis similar. Porque a la afrenta iniciada por Feijóo se ha sumado este miércoles la presidenta del Congreso, Ana Pastor; y el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, entre otros. Pero no son los únicos: lejos de las cámaras, históricos barones populares también rechazan la estrategia marcada por Génova para conseguir la investidura de Juanma Moreno Bonilla como nuevo presidente de la Junta de Andalucía.

Mientras tanto, el secretario general del PP continúa en plenas conversaciones con la formación de Santiago Abascal. Tras la reunión en Madrid de casi 6 horas en la noche del martes, esta mañana las comitivas se han vuelto a encontrar para continuar con el debate. Sobre la mesa, un nuevo documento, esta vez con la firma del PP: medidas consensuadas para intentar conseguir el sí de Vox. Del contenido nada se conoce — “En mitad de una negociación no vamos a hacerlo público”, aducen fuentes del partido conservador consultadas por este periódico—, pero sí que se continuará trabajando en otra mesa bilateral esta misma tarde, pero en Sevilla. Será una reunión sucesiva a la que mantenida por el PP con Cs para ultimar los detalles del acuerdo de Gobierno.

"A Vox le falta un hervor"

El PP da por hecho que habrá cambio en el palacio de San Telmo, pero los barones no quieren que se consiga a cualquier precio. Feijóo fue claro: rechazó "derogar o dejar de aplicar" leyes contra violencia machista. “Hay que ser muy contundentes y muy claros: la violencia machista no cabe en ninguna sociedad", defendía el líder gallego. Pero la mecha ya se había prendido y otros representantes como el portavoz del PP vasco, Borja Sémper, o el propio presidente popular de esa comunidad autónoma, Alfonso Alonso, han ido más allá. Alonso ha sido taxativo: “A Vox le falta un hervor”, ha asegurado este miércoles en plena rueda de prensa.

La presidenta del Congreso A sus advertencias se han sumado este miércoles las de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, quien ha pedido este miércoles que “no se haga uso político de las mujeres” y ha recordado a los demócratas que están “para proteger” a aquellas que son víctimas de la violencia y para que “no se haga un uso político” de ellas. El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, también se ha desmarcado de las propuestas de Vox. Él ha afirmado que “no las firmaría”, si se extrapolaran a Murcia. “No podemos dar ni un paso atrás”. Su homóloga valenciana, la líder del partido en el Levante, Isabel Bonig, ha considerado que el PP puede negociar "con todo el mundo", pero con "unas líneas muy marcadas".

Históricos populares como Juan José Lucas, senador y expresidente de Castilla y León, ha considerado en conversación con este periódico que se ha tratado de un “órdago a lo grande”. “La política es choque y consenso. La convención va a suponer un reexamen interno del propio partido”, ha indicado.  La portavoz del PP en el Congreso, Dolors Montserrat, ha despejado las preguntas de los periodistas sobre la crisis de barones. "Aquí todos tenemos en común que no votamos a Vox, sino que votamos al PP".