El 9 de noviembre de 2014, Pablo Iglesias entrevistó en su programa de televisión Otra vuelta de tuerka a Enric Juliana, director adjunto de La Vanguardia y redactor —junto al notario Juan José López Burniol— del editorial único de la prensa catalana en defensa de la constitucionalidad del Estatuto que corrigió el Tribunal Constitucional. 

Cuatro años después, y en circunstancias políticas muy diferentes, Iglesias y Juliana han retomado el mano a mano de aquella ocasión con un libro, Nudo España (Arpa, 2018) que recopila las conversaciones que ambos han mantenido a lo largo de ocho meses, los que van de febrero a septiembre de este año, en torno a España, la monarquía, Europa, América Latina, la Transición, la crisis económica, la izquierda y el auge del populismo

Nudo España es una propuesta de pacto generacional entre la España de la Transición, monárquica más por prevención que por convencimiento, constitucionalista ma non fanatica, y la de esos siete millones de españoles que abjuran del pacto de la Transición, que votan a opciones populistas y a los que la idea de España les parece, como dice Iglesias de Rivera en el libro, propia de cuñados. El problema, obvio, es que la España de Juliana y la España de Iglesias son sólo el 50% de la España total. El pacto de Nudo España, en fin, nace cojo. Pero no por ello tiene menos interés.

Sánchez, en deuda con Podemos

Nudo España no es una entrevista a cara de perro ni un libro confrontacional, sino el diálogo de dos personajes de maridaje trabajoso que se las arreglan a pesar de ello para desbrozar sus ideas utilizando las del otro más como palanca para su propio discurso que como diana. O mucho me equivoco o entre Iglesias y Juliana existe el mismo respeto intelectual que el que existía entre el líder de Podemos y Mariano Rajoy, cuya mutua sintonía personal, más allá de las obvias discrepancias políticas, era un secreto a voces entre los periodistas del Congreso.

Un respeto intelectual y personal que, por lo que se puede deducir de la lectura del libro, no existe sin embargo entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. En la cabeza del líder de Podemos, y a pesar de la caída en votos y escaños que le predicen todas las encuestas, Sánchez necesita más de él de lo que él necesita a Sánchez.

"Para que la legislatura llegue a 2020, el PSOE tiene que asumir que obtuvo los peores resultados electorales de su historia desde los años treinta", dice Iglesias ya al inicio. Una andanada que sitúa el debate, de buenas a primeras, en el marco del relato de Podemos: si Sánchez es hoy presidente es gracias a Podemos y, secundariamente, a nacionalistas vascos y catalanes. 

El único miedo del de Podemos, por lo que puede deducirse de la lectura de Nudo España, es que el PSOE llegue a un pacto para un tripartito "constitucional" junto a PP y Ciudadanos. "Creo que la tentación de tripartito de facto prorrégimen Ciudadanos-PSOE-PP cada vez es más inviable, y esto nos satisface porque hemos podido empujar la situación hacia un escenario que nos interesa", señala Iglesias poco después. Juliana no tarda en darle la razón a su contertulio: "Sí, me parece un esquema razonable de la situación. Para aprobar los Presupuestos, han de llegar a un acuerdo con Podemos, pero luego tienen que ampliarlo a otras fuerzas, y el voto catalán puede ser complicado de obtener".

Un discurso como el de Errejón



Nudo España no ofrece demasiadas sorpresas por el lado de Enric Juliana, modelo de equidistancia cuyos análisis políticos son públicos y harto conocidos, pero sí por el de Pablo Iglesias, que parece reservar para los libros un pensamiento bastante más sutil de lo habitual en él. Un pensamiento muy alejado de los perdigonazos de sal gruesa que suele disparar en las televisiones y en los mítines para un público que, muy probablemente, jamás leerá este libro ni se sentirá traicionado por la sensatez, dentro de un orden, de la que el líder de Podemos hace gala en él. 

"No asumiremos el relato del PSOE, su estética, ni nos haremos las fotos que querrían que nos tomáramos juntos. Esto también tiene que ver con la ruptura estética que representa nuestra llegada al Congreso de los Diputados, un hecho que además causa auténtica incomodidad en los viejos parlamentarios. Ana Pastor ha sabido manejarlo con sentido de época. Aunque le incomoda, lo maneja con ironía", dice Iglesias en el capítulo del libro dedicado a la Transición.

Luego, desmiente su sectarismo con un reconocimiento implícito de que el programa de Podemos es, en las actuales circunstancias, apenas un punto de partida abierto a la negociación con la realidad. "Estamos dispuestos a llegar a acuerdos, pero no al ritmo que nos marquen. A mí, que estoy marcado por la impotencia perpetua de la izquierda, me encanta que hayamos logrado todo esto, y que tengamos la pulsión de mandar sin compartir necesariamente el relato. Soy consciente de que esto conlleva sus riesgos y de que muchas veces es más fácil que te perdonen el programa que el gesto. El gesto nunca se perdona". Tan moderado suena a veces Iglesias que parece incluso que el que habla es Íñigo Errejón. Quizá el jesuitismo amansa a las fieras. 

Pero sin duda alguna, el capítulo más interesante para aquellos que ya conocen los análisis políticos de Juliana y las tesis ideológicas de Iglesias es el último, donde periodista y político opinan sobre los personajes más relevantes de la escena política nacional e internacional.

Papa Francisco

Pablo Iglesias: “A mí me gusta. Creo que ha demostrado ser un papa progresista, dentro de lo que es el cargo y la jerarquía eclesiástica. La música que toca el papa a nosotros nos suena bien”.

Juan Carlos I

Pablo Iglesias: “No es una figura histórica que me guste. No hay más que recordar su cercanía a Franco. Fue capaz de vender que la monarquía era necesaria para la democracia encontrándole una utilidad: parar golpes de Estado”.

Felipe VI

Pablo Iglesias: “Es extremadamente educado y correcto, amable y muy culto políticamente. Me cayó bien, me pareció un tipo simpático y nada arrogante. Sin embargo, pese a todas esas virtudes, no ha sabido responder a la pregunta de para qué sirve un rey”.

Enric Juliana: “Una ola autoritaria está recorriendo Europa. Es una ola que incluso puede llegar a fascinar de algún modo a ciertos intelectuales de la izquierda. La puerta de entrada de la ola autoritaria en España podría ser una república presidencialista. Sigo creyendo en la capacidad integradora de la monarquía parlamentaria”.

José María Aznar

Enric Juliana: “El aznarismo puede volver a gobernar España. Hoy controla dos piezas en el tablero: Casado y Rivera. No es poco”.

Pablo Iglesias: “Aznar es el opositor. Es alguien que, sin las virtudes de la brillantez, la belleza o la elocuencia, demuestra que con esfuerzo se puede conseguir todo”.

José Luis Rodríguez Zapatero

Pablo Iglesias: “Creo que Zapatero ha querido ser y, sobre todo ahora, quiere ser un socialdemócrata de verdad. Ahora digo, claramente y sin matices, que me parece el mejor expresidente de nuestro país, el que mejor lo lleva, el más valiente y el que más útil ha sido”.

Inés Arrimadas

Pablo Iglesias: “Creo que es un rostro más amable y al mismo tiempo es una figura con un pensamiento más sutil que el de Albert Rivera y se perfila como una sucesora que a mi juicio podría llegar más lejos que Rivera”.

Pedro Sánchez

Pablo Iglesias: “Todavía es una incógnita, y lo digo ahora que tengo mejor relación con él que nunca. Tiene discursos para todos los gustos”.

Enric Juliana: “Los notables del PSOE lo subestimaron. La derecha no lo subestima. La prueba de ello son los reiterados ataques a su probidad personal”.

Albert Rivera

Pablo Iglesias: “Ese estilo cuñado lo que en realidad revela es cómo funciona el pensamiento reaccionario, que tanto se puede situar en propuestas de extrema derecha como en otras posiciones. Creo que Rivera representa eso en España y por eso es un líder político temible, que además es un buen comunicador y muy intuitivo”.

Pablo Casado

Enric Juliana: “Significa el regreso de la derecha católica, que algunos podrían haber dado por desaparecida. Andalucía será clave para él. Si consigue batir a Albert Rivera, consolidará su liderazgo. Si no lo consigue, lo va a tener crudo. Entre Ciudadanos y Vox pueden emparedarlo”.

Pablo Iglesias: “Pablo Casado seguramente es el resultado de un deseo más o menos consciente de la militancia del PP por tener un líder que se pareciera a Albert Rivera”.