José Antonio Ortega Lara llegó al hotel en una furgoneta junto a Santiago Abascal. Por eso -creen quienes le acompañaban- no escuchó los insultos con nitidez. Pronto supo que decenas de radicales le desearon "la vuelta al zulo" en el que ETA le mantuvo prisionero 532 días, en lo que supuso el secuestro más largo de la banda terrorista.

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Centenares de personas escuchaban, pero no hubo referencias en su discurso a los extremistas que le insultaron con la peor de las crueldades. Como si nada hubiera pasado -relatan aquellos que estuvieron cerca esa tarde-, Ortega Lara subió al escenario y comenzó a desmigar meticulosamente el programa electoral de Vox.

Centralización, defensa de los símbolos nacionales, críticas al Gobierno de Sánchez... Pero nada referido a los altercados previos, que se saldaron con dos detenciones por parte de la Policía. Tras aproximadamente veinte minutos de arenga, Ortega Lara recogió sus papeles y dio paso a Santiago Abascal. El candidato de Vox sí que condenó con vehemencia el "Ortega Lara, de vuelta al zulo". Entonces José Antonio, relata uno de sus compañeros a este periódico, preguntó qué había pasado exactamente. Abascal cree recordar que se lo explicaron sin ser muy específicos.

¿Cuál fue la reacción? "Nada, ni un solo comentario. Tranquilidad absoluta". Según relata Abascal, la "serenidad" de Ortega Lara dejó pasmado a más de uno. Cuando terminó el acto, tampoco sacó el tema. "Nada, de verdad, nada", confirma el presidente de Vox, que viajó con él a la ida y a la vuelta.

La "tranquilidad total" de Ortega Lara suscitó "un gran asombro" entre sus compañeros, precisamente porque eran otros los que recriminaban en voz alta las barbaridades que se escucharon a las puertas del hotel que acogió el acto de Vox.

"Nunca hubiera imaginado que podría suceder algo así. Me parece sana la crítica y que quien no esté de acuerdo con nosotros grite y critique, pero ¿desearle el zulo a José Antonio?", lamenta Abascal.

El líder de Vox ha desarrollado una profunda amistad con Ortega Lara, que no concede entrevistas, pero que mantiene un fuerte compromiso con su partido y participa en decenas de cónclaves.

¿Cómo es posible tal tranquilidad en un momento como ese? "Hay una parte de carácter, constitucional. Es un hombre tranquilo. Pero creo que hay otra muy importante de fe", responde Abascal.

Según explica, varios miembros de Vox trabajan para discernir en los distintos vídeos los rostros de quienes insultaron de esa forma a José Antonio Ortega Lara para "ponerles una denuncia".