La Ejecutiva de Ciudadanos busca un antídoto que neutralice la presencia de Vox en su próximo gran acto. Fernando Savater acompañará a Albert Rivera en su viaje a Alsasua (Navarra). El filósofo fichará de nuevo por los naranjas, esta vez para aplacar a los de Abascal, que amenazan con abarrotar un mitin que no es suyo.

Vox maniobró con rapidez. Aprovechó la transversalidad de la plataforma España Ciudadana -marca cívica que permite a Rivera ensanchar las fronteras de su partido en actos relacionados con la unidad nacional- para invitarse como particular y comenzar a movilizar a sus afiliados.

De puertas hacia fuera, los dirigentes liberales reiteran que no les preocupa la compañía inesperada, pero en clave interna temen que la estética de la concentración en Navarra se vea radicalizada por el lenguaje belicoso de Vox.

De ahí que Rivera se haya granjeado la compañía de uno de los portavoces más consolidados en la batalla ideológica contra el nacionalismo. El filósofo guipuzcoano compartirá escenario con el candidato de Ciudadanos, como ya ha ocurrido en anteriores ocasiones tanto en Madrid como en el País Vasco.

El discurso de Savater, más allá de una férrea defensa de la unidad, nada tiene que ver con el histrionismo de Vox. Pedagógico y profesor, se afana en desmontar las tesis separatistas sin estridencias. Precisamente, además del nacionalismo, Savater aboga por desactivar movimientos que coqueteen con los extremos del tablero.

Ciudadanos, al contrario que el PP, ha optado por ignorar a Vox. Los dirigentes de centro sólo mencionan a Abascal si algún periodista pregunta por él. Rescatar a Savater supone delimitar las fronteras con Vox sin darle espacio en el discurso.

Savater es uno de los fichajes soñados de Rivera. Hasta el momento han consensuado un apoyo exterior, sin militancia. El autor de Ética para Amador ha reconocido sin ambages que considera a Ciudadanos la mejor opción electoral de las posibles, pero todavía no ha dado el paso al frente que le arrancó Rosa Díez en UPyD.

En septiembre de 2016, Fernando Savater compartió mitin con Rivera en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Fue a mediados de septiembre, pocos días antes de las elecciones vascas. Dijo entonces: "Tendremos nuestras diferencias, pero para un votante de UPyD lo más parecido es votar a Ciudadanos, y no quedarse sentado en el sofá".

El último abrazo de ambos delante del público fue el pasado junio, plato fuerte de la escuela de verano de Ciudadanos en Madrid. Rivera destacó la necesidad de la filosofía en la política y Savater vertió su discurso más clásico, que engancha a los naranjas y que probablemente repetirá en Alsasua: “La aceptación de una ley igual para todos funda la libertad democrática. Lo carnal y lo estético, que puede llegar a ser lo más importante de nuestra vida, no configura la ciudadanía. Lo que pasa es que a nadie le interesa hablar de esto. La mitología de los territorios ha secuestrado el debate”.

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