La ponencia de Memoria y Convivencia ha arrancado con polémica este miércoles en el Parlamento Vasco. La inclusión en la primera sesión de una “víctima” de la dispersión, a petición de EH Bildu, ha cosechado grandes críticas de distintas asociaciones de damnificados de ETA y el rechazo del PP, único partido que no asiste a este foro y que tras su comparecencia se ha ratificado en su decisión de no incorporarse al mismo.

Unai González Azua, que fue condenado a seis años de cárcel, ha prestado testimonio como “familiar” de una de las 16 “víctimas” de la política de dispersión aplicada por el Gobierno de Mariano Rajoy a los presos de ETA y a su entorno. ¿El motivo? Su suegra falleció en un accidente de tráfico en 2007 cuando se dirigía a visitarle a la prisión de Teruel donde se encontraba ingresado.

Junto a él han acudido también dos víctimas de ETA: Rosa Lluch, hija del exministro socialista Ernest Lluch, asesinado en 2000, y Josu Elespe, hijo del edil socialista de Lasarte Froilán Elespe, muerto en un atentado en 2001. Elespe no ha querido hacer declaraciones mientras que Lluch ha asegurado no sentirse “incomodada” por compartir sesión con el expreso de Jarrai.

González, que ha manifestado a la salida de la ponencia que nunca fue militante de ETA, fue condenado por su pertenencia a la organización juvenil Jarrai. En la sentencia emitida en 2007 el Tribunal Supremo revocó el criterio de la Audiencia Nacional de considerar a Jarrai, Haika y Segi “asociaciones ilícitas” y estableció que los tres grupos eran “organizaciones terroristas” vinculadas a ETA.

“EQUIPARACIÓN”



En su comparencia a puerta cerrada ante el Parlamento Unai González ha pedido el reconocimiento de “víctimas” para las 16 personas que han perdido la vida en accidente de tráfico cuando se trasladaban a distintos centros penitenciarios a visitar a un familiar “ilegalmente alejado [del País Vasco]”.

A su salida ha defendido ante los medios de comunicación que esas personas perdieron la vida en el ejercicio del “derecho a la vida familiar, un derecho fundamental recogido en el convenio europeo de Derechos Humanos”.

Junto a la necesidad de ese reconocimiento ha considerado “urgente” que no vuelvan a producirse “nuevas víctimas”.



El expreso de Jarrai ha sorteado las críticas sobre su presencia en la ponencia. Ha respondido que “ninguna víctima debería patrimonializar el sufrimiento de todas las víctimas” y que “ todas las víctimas de vulneración de los Derechos Humanos deben ser reconocidas, reparadas y escuchadas al mismo nivel”, asegurando que el Parlamento acababa de dar “un primer paso” en la dirección correcta.



“NO ES VICTIMA SINO RESPONSABLE”



El PP , que denunció por “intolerable” la invitación cursada a González, ha insistido en sus denuncias y considerado un “sarcasmo” las palabras del expreso. “No es una víctima de la violencia, es un responsable de la misma”, ha reaccionado su portavoz parlamentario, Carmelo Barrio.



Los populares consideran que la ponencia está “viciada de raíz”, ya que en vez de “centrarse” en la exigencia de que Sortu y su entorno condenen la violencia de ETA está “controlada” por EH Bildu y se “da oxígeno” a los planteamientos de la coalición abertzale, “pervirtiendo” así sus objetivos.



Barrio ha rehusado los llamamientos a su partido para que se incorpore al foro que comparten el resto de gupos: PNV, PSE-EE, Podemos y EH Bildu. Ha manifestado que las circunstancias no sólo no han cambiado, “sino que se agravan con la presencia de una persona condenada por pertenencia a banda terrorista”.



La ponencia de Memoria y Convivencia, destinada a analizar el pasado para encarar un futuro sin violencia, es heredera de una de parecido nombre, ponencia de Paz y Convivencia, bloqueada la legislatura pasada después de que el PSE-EE, siguiendo el ejemplo del PP, la abandonase. Su reactivación estaba recogida como compromiso programático en el acuerdo del actual gobierno de coalición suscrito entre el PNV y los socialistas.



Tras su creación los grupos parlamentarios establecieron una agenda que pasaba por buscar consensos en torno a las víctimas antes de entrar a analizar aspectos más controvertidos como la política penitenciaria y la situación de los presos de ETA.



En el capítulo de víctimas cada grupo parlamentario propuso escuchar a tres y se confeccionó una lista de doce en la que figuran además de las que han comparecido este miércoles otras cuatro víctimas de ETA, una de los GAL, otra de la ultraderecha, dos de abusos policiales y un experto en la materia. Entre ellas está previsto que acudan las hijas de Iñaki García Goena, la última víctima de los GAL, y del exdiputado de HB Josu Muguruza, asesinado en Madrid por la extrema derecha; así como Martxelo Otamendi, exdirector de Egunkaria que denunció haber sido torturado por la Guardia Civil.



LlUCH, DE ACUERDO



El rechazo del PP, compartido por distintas asociaciones de víctimas, no es secundado por todas las víctimas de ETA. Tras exponer su testimonio en el foro parlamentario, Rosa Lluch ha señalado que no se sentía “incomodada” por que se hubiera citado también a Unai González. “Yo soy víctima de ETA y él es víctima de otra historia. Si tenemos que hablar de dolor y sufrimiento, todos los sufrimientos valen”, ha manifestado.



Se ha pronunciado a título personal porque ha dicho que el pensamiento es plural entre las víctimas y ha llamado a trabajar por la reconciliación y la búsqueda de “puntos de encuentro”, con el objetivo de que no se vuelva a reproducir el pasado, y el “error colosal” que supuso el uso de la violencia tanto por parte de ETA como del GAL y los cuerpos policiales. En ese sentido ha considerado que la ponencia es “positiva”y “necesaria” para ”reconstruir puentes”.



CRÍTICAS DE LAS VÍCTIMAS



El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), la Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT) y la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) se oponen a los trabajos de la ponencia. Consideran que es un intento más para “falsear” el relato del terrorismo y “blanquear” el pasado de ETA.



Las tres organizaciones emitieron en días pasados sendos comunicados mostrando su rechazo.



“Para nosotros se trata de la ponencia de la desmemoria y el olvido”, una “pantomima” encaminada a “manipular y tergiversar el relato”, argumentaron desde la AVT.

En parecido términos se pronunció la presidenta de la FVT, Mari Mar Blanco, hermana del concejal de Ermua asesinado por ETA. En su opinión “dando voz a un miembro” de la banda “se equipara” a víctimas y victimarios y se alienta “una versión tergiversada de la historia”.

Covite, finalmente, arremetió contra la tesis del “sufrimiento” causado por la dispersión. Consideró que era una “lectura tramposa del pasado basada en la teoría del conflicto”. Recordó que el Comité de Ministros del Consejo de Europa estableció en 2015 que “la dispersión de presos no viola el Convenio Europeo de Derechos Humanos” . Y contrapuso a la política penitenciaria en cuestión el “exilio” de miles de vascos que tuvieron que abandonar el País Vasco debido a la amenaza de ETA.