Podemos podría entrar en el gobierno valenciano que comparten el PSPV-PSOE de Ximo Puig y Compromís, liderado por Mónica Oltra. Su líder en esta comunidad, Antonio Montiel, lleva días hablando abiertamente de esta posibilidad aunque no la ha trasladado oficialmente a quienes hoy dirigen la Generalitat. Puig y Oltra están dispuestos a escuchar. “No hay obstáculos, no están en el gobierno por decisión propia. No están porque no han querido”, dijo recientemente Oltra. “Tampoco hay ninguna presión para que entren”, apostilló. La discusión no es exclusiva de la Comunidad Valenciana. La formación de Pablo Iglesias ha abierto el mismo debate en otras autonomías donde facilitaron gobiernos socialistas como en Aragón y Castilla-La Mancha.

Àngela Ballester, diputada nacional de Podemos y secretaria de coordinación de la ejecutiva estatal, apunta que el debate se está teniendo en otras comunidades autónomas. “Me consta que es así”, apunta. La disyuntiva de si permanecer en la oposición apoyando a estos gobiernos o entrar en los ejecutivos autonómicos se abre después de haber pasado las elecciones generales, que era el objetivo prioritario de la formación morada y cuya estrategia unitaria llevó a no entrar en ningún gobierno autonómico en su día. La decisión ahora, explica Ballester, no responde a ninguna directriz, sino que nace de las direcciones regionales y, en todo caso, se trata de un debate que no se cerrará hasta después del verano.

En la Comunidad Valenciana, Podemos es una de las patas que sostiene el llamado ‘gobierno a la valenciana’. La formación de Iglesias estuvo desde el principio en las negociaciones para acordar un programa de gobierno y desbancar al PP. Logrado el acuerdo programático -el llamado Pacto del Botánico- se apartaron de las negociaciones para formar gobierno. Ballester fue una de las negociadoras en aquellos días y justificó entonces la decisión con el argumento de que Podemos no formaría parte de un ejecutivo liderado por Ximo Puig porque los socialistas no representaban la cara del cambio que, en cambio, sí representaba Oltra. Detrás había una estrategia que miraba a las elecciones. “Ahora ha cambiado la situación del país (en referencia al periodo electoral) y es momento de plantearse muchas cosas”, afirma. El debate es incipiente. ¿Por qué Podemos abre ahora la puerta a un cambio de estrategia?

DE LA ACTITUD VIGILANTE A GESTIONAR

El día que Ximo Puig tomó posesión como presidente de la Generalitat Valenciana, Podemos dio una orden: solo votaría a favor el número de diputados justos para la investidura. Ni uno más. Era un aviso de cuál iba a ser su actitud durante la legislatura. La formación morada se ha mantenido vigilante y crítica con el Consell. Unas críticas que se incrementaron durante las negociaciones para formar gobierno tras el 20-D cuando el PSOE se decantó por Ciudadanos.

Durante este tiempo, Podemos se ha centrado en su labor legislativa en dos iniciativas, la creación de la nueva RTVV y de la Agencia Antifraude. Pero también ha vertido críticas a sus socios por lo que ve una falta de resultados y reproches por no contar con ellos en actos de gobierno.

“Estamos satisfechos con nuestro trabajo parlamentario hecho durante este año, pero parece que podemos hacer más cosas”, dice Montiel. El secretario general de los ‘podemitas’ valencianos explica que en las próximas semanas hay que abordar una revisión del Pacto del Botánico y su intención es incentivar las medidas económicas, de empleo, modelo territorial e infraestructuras. Un factor clave será saber qué papel van a tener en la confección del presupuesto de la Generalitat de 2017. “Queremos políticas públicas más concretas”, dice. Así que el paso de entrar en el Consell sería un “instrumento” para tener voz y voto en el diseño de las cuentas y no solo poder de presión y veto en el Parlamento. “Si para conseguir eso puede ser útil entrar, no lo descartamos”, destaca.

Puig y Oltra se muestran abiertos. “Es un socio de este gobierno y estamos en disposición de escuchar en el marco del seguimiento del Pacto del Botánico. Y a partir de ahí, decidir”, dijo Puig hace unos días. Este martes ha incidido en que es Podemos quien debe comunicar oficialmente la decisión de entrar y que todavía no lo ha hecho.

ESTABILIDAD PARA EL GOBIERNO

En el PSPV todavía tienen marcado el apoyo raspado que dio Podemos el día de la investidura. Su entrada en el ejecutivo sería visto con buenos ojos porque supondría dar mayor estabilidad al resto de la legislatura. “Sería para un acuerdo de legislatura, un apoyo total y no un ‘o me haces caso o no te lo apruebo”, recalcan desde Compromís. En todo caso, la estratégica decisión la tiene que decidir Podemos (con el beneplácito de la dirección nacional y el respaldo de las bases), y todavía no lo ha hecho de forma oficial.

El presidente del Consell ha recalcado este extremo en los últimos días para evitar entrar en el fondo de lo que supondría el ingreso. Él y Oltra sí han anunciado que habrá cambios en el Consell, aunque han querido desligar la medida de los resultados del 26-J, y que la remodelación podría afectar al número de consellerias actuales y a las escalas inferiores. La estructura del gobierno actual se diseñó con un reparto homogéneo entre cargos de PSPV y cargos de Compromís. De decidir entrar, habría que hacer hueco. En una semana, los miembros del Consell (no estará Podemos) harán un ‘encierro’ en Torrevieja en el que se gestarán los cambios.

Paralelamente se abordará la renovación del Pacto del Botánico con un encuentro a tres bandas en el que Montiel deberá transmitir la intención de unirse al gobierno si así lo deciden finalmente. Así, la incorporación se haría aprovechando los cambios anunciados. Puig podría anunciar el nuevo diseño (con o sin Podemos) en septiembre, a la vuelta del verano.

EL FOCO EN ECONOMÍA

La hipotética entrada de Podemos tiene como objetivo la economía. “Queremos estar en los espacios para aportar un esfuerzo transformador”, dice Montiel. Habla de aquellas carteras “de contenido económico”. La Conselleria de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo es una de las que tiene todas las papeletas para verse afectada por la crisis de gobierno debido a las malas relaciones entre sus dirigentes que tienen traslado en el bloqueo de medidas como la apertura del gran comercio en domingo y festivos.

¿Y el riesgo (electoral) de pasar de ser árbitros a estar en el gobierno? “Dicen que el poder desgasta, pero si lo haces bien y consigues comunicarlo la ciudadanía responde (...) El rédito electoral será el que sea en función de la capacidad de hacer buenas políticas”, dice Antonio Montiel.

Otro frente es saber qué opinión tiene la dirección del partido. Hasta ahora Montiel solo se ha referido a consultar la decisión con las bases. Tanto desde el PSPV como desde Compromís muestran sus dudas de que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se muestre ahora favorable a que su formación entre a formar parte de un gobierno autonómico cuando en su día no lo permitió.

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