Alicante

¿Cómo soportan los animales el jolgorio que viene con las fiestas de Moros y Cristianos? Un estudio de las universidades de Alicante y Valencia ha aprovechado la parada del confinamiento para poder comparar el impacto de petardos y música estridente en uno de nuestros pequeños vecinos en la ciudad, lo gorriones.

"A los gorriones les causa tal estrés que abandonan los nidos, dejan de incubar los huevos, de dar de comer a los pollos o estos se caen de los nidos". Así de gráfico es Edgar Bernat-Ponce del Institut Cavanilles de la UV. Y con eso queda claro que la población de estos pajarillos disminuye en aquellas poblaciones que celebran estas fiestas durante la época de cría.

Esta es una nueva línea de investigación, como remarcan los autores de este artículo. Según Bernat-Ponce, José Antonio Gil, del Instituto Cavanilles, y Germán López, de la UA, hasta el momento han sido muy pocos los estudios que se habían centrado en ruidos fuertes e intermitentes.

Petardos, disparos de arcabucería y los fuegos artificiales son habituales en primavera, cuando en el interior de la provincia de Alicante se suelen celebrar los Moros y Cristianos. Por eso se han centrado en cinco pares de ciudades para ver qué es lo que sucedía con los gorriones.

Las elegidas han sido Banyeres de Mariola con Bocairent, Onil con Castalla, Muro de Alcoi con Cocentaina, Petrer con Villena y Alcoi con Ibi. Uno de los criterios que tenían claro era que debían estar a menos de veinte kilómetros de distancia para que sus condiciones climáticas fueran lo más parecidas posible.

Bernat ha detallado a Efe que el ruido recreativo e intermitente "se ha estudiado muy poco en cuanto a los efectos que tiene sobre la fauna urbana". Como "bioindicador urbano", querían saber hasta qué punto las fiestas que coincidían con la época de cría del gorrión urbano influían en su reproducción.

Una de las inesperadas claves del estudio fue la pandemia por la comparativa que les ha permitido hacer. El estudio lo empezaron en 2019 cuando para realizar el muestreo contaron los individuos juveniles que se encontraban en un área de cien metros alrededor del recorrido de los Moros y Cristianos quince y treinta días después del final de las fiestas. De esa forma obtuvieron la ratio de individuos juveniles y adultos, que ha servido como indicador de la productividad juvenil.

El análisis muestra que había más gorriones juveniles donde las fiestas son fuera de la época de reproducción. "Cuando íbamos a publicar los resultados llegó la pandemia, vimos una oportunidad para hacer una comparativa en aquellos municipios donde sí coincidía la época de reproducción con los Moros y Cristianos", comenta Bernat.

Los autores han visto que el confinamiento no ha tenido un efecto notable sobre el éxito reproductor normal de la especie. Pero sí señalan que mejoró en las localidades en las que las fiestas en primavera fueron canceladas. Por esa razón Bernat-Ponce cree que la reproducción del gorrión no solo depende de los factores acústicos, sino que influyen otras causas. Una de ellas, que la comida que le aportan las personas desapareció mientras se obligaba a permanecer en las casas sin salir más allá de lo imprescindible.

Este estudio también deja posibles líneas de investigación futuras en cuanto a otros elementos que afectan a la reproducción de la fauna. Una de ellas es saber cómo la contaminación del aire creada por las propias fiestas, no solo la acústica, afecta a los gorriones.

Y aunque se centran en esta fiesta tradicional, el investigador alicantino puntualiza que no están en contra de ellas. "Nosotros no decimos que se deban cancelar las fiestas tradicionales o que se transformen porque afecte a la reproducción del gorrión. Sin embargo, sí que tenemos claro que se deben llevar a cabo medidas compensatorias para ayudarlo de otra manera, porque una de las decisiones que más perjudica a las aves es la ausencia de política verde en las ciudades", sostiene.

Noticias relacionadas