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Hay pocas cosas predecibles en Pedro Sánchez, que ha hecho del golpe de mano una premisa de su "manual de resistencia". Una de ellas es que siempre vuelve a Dos Hermanas.

Allí comenzó todo, su primer 'renacimiento' después de quedar desahuciado en 2016 de la Secretaría General del PSOE. En un mitin en el Lago de la Vida, el 28 de enero de 2017, inició su reconquista del poder.

Ahora, tras sucesivas campañas y varias visitas al municipio nazareno y a Sevilla, Sánchez arranca este sábado en la localidad su nuevo, y quién sabe si último, asalto a la Moncloa.

El presidente de la Diputación de Sevilla, Javier Fernández de los Ríos, afirma que ha sido "una petición expresa, a título personal" de Sánchez. Cabe recordar que en Dos Hermanas gobierna el PSOE con mayoría absoluta desde 1983.

Pero más allá del detalle local, la apuesta del presidente por la provincia de Sevilla, tradicional feudo socialista, y Andalucía, la perla perdida, no es baladí.

Sánchez quiere reactivar el voto socialista y hacer de la región antaño granero del PSOE el tractor de la remontada.

En ese sentido, ha situado a María Jesús Montero al frente de la estrategia de campaña. La 'número 2' de la ejecutiva socialista y actual líder en Andalucía, vuelve a la primera línea nacional con la encomienda de movilizar su tierra.

La gran 'tarta' andaluza

Andalucía congrega 60 de los 350 escaños del Congreso de los Diputados. Aunque en estas elecciones pierde uno por motivos de población (pasa de Cádiz a Madrid), su peso es enorme.

Basta pensar que los siguientes, Cataluña y Madrid, tienen 48 y 38 escaños. Numerosas provincias andaluzas aventajan en diputados a regiones enteras como La Rioja o Cantabria. Solo Sevilla reparte 12 escaños.

El objetivo, asegura Montero, es "activar la ilusión y la esperanza de muchos compañeros y no militantes" en la comunidad más poblada.

La líder socialista, que no irá en las listas al Congreso, cree que la región va a ser "pieza clave para lograr esta España de progreso y avance y reforzar la mayoría".

Se da la paradoja de que la mujer que encabeza la estrategia de campaña es también la que ha llevado al PSOE andaluz a sus peores resultados históricos en las autonómicas de este mes de mayo.

Pero Montero cree que una cosa es una cosa y otra es otra. "Hay experiencia en Andalucía de que los ciudadanos votan dependiendo del ámbito electoral: el PP sacó mayoría absoluta en elecciones andaluzas anteriores, pero Sánchez cosechó 1,5 millones de votos en 2023".

En resumen, que el voto masivo a Juanma Moreno en mayo se diluya en noviembre con Feijóo en las papeletas. Entre aquel 2023 de 1,5 millones de votos al PSOE, que fue segunda fuerza en Andalucía, hasta las autonómicas, los socialistas se han dejado medio millón de votos.

Y la imagen de Pedro Sánchez no parece remontar en Andalucía. De hecho, en abril el CIS de Tezanos preguntó a los andaluces por su impresión de la gestión de Sánchez al frente del Gobierno: solo un 23% la veía positiva (un 5,8%, 'muy buena', y un 17,5%, 'buena').

Los sindicatos comienzan la campaña

"Andalucía es imprescindible, necesitamos toda la movilización de la parte progresista", repite Montero. Eso incluye a los sindicatos, a los que la sevillana se viene acercando en las últimas semanas, con numerosos actos en especial junto a UGT.

Por lo pronto, UGT y CCOO se suman a la precampaña este miércoles con movilizaciones en toda Andalucía para reclamar subidas salariales. Mientras, las 'acampadas' por la vivienda siguen en las capitales.

El PSOE quiere capitalizar todo el descontento social, desmarcándose de cualquier responsabilidad sobre ese descontento, y colocarse como solución frente a la derecha y las izquierdas alternativas.

Contener el auge de Adelante Andalucía es otra de las claves para que los socialistas no se desmoronen y puedan tener una posibilidad de retener la Moncloa vía Andalucía.