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Las claves

Solo dos provincias 'resisten' a día de hoy la marea azul que viene tiñendo el mapa de Andalucía en la última década. Dos provincias y dos diputaciones: Sevilla y Jaén.

Durante casi medio siglo, desde las primeras elecciones municipales de 1979, ambos gobiernos provinciales han estado en manos del PSOE-A, que nunca ha perdido en votos en comicios de este tipo.

Pero el PP andaluz cree que el fruto está ya maduro y que es cuestión de meses que Sevilla y Jaén caigan y se sumen así a las otras seis provincias en las que los 'populares' son la opción mayoritaria.

Es uno de sus grandes objetivos de cara a las elecciones municipales de mayo de 2027: además de revalidar alcaldías y capitales, hacer 'pleno' en las diputaciones.

Para el vicepresidente segundo de la Junta, Antonio Sanz, es un reto histórico que "se puede lograr".

Lanzó el órdago el pasado viernes, en un encuentro en Cajasol, y considera que la ocasión es propicia: "Tenemos el partido más fuerte que nunca y las estructuras más desarrolladas".

Son, en total, algo más de 60.000 votos para lograr las dos provincias y, si los escaños cuadran, el gobierno de ambas diputaciones.

El 'tabú' que se rompió en 2022

En Jaén, el margen es mínimo y el PSOE mira con aprensión la diferencia: en 2023, los socialistas obtuvieron 139.551 votos frente a los 130.440 de los 'populares'. Menos de 10.000 sufragios.

En Sevilla, solo unos 53.000 votos separan a ambos: 352.229 del PSOE frente a 298.468 del PP. No llega al 4% del electorado en la provincia más poblada de Andalucía.

El 'tabú' con Sevilla, la plaza fuerte por antonomasia del PSOE, se rompió en las autonómicas de 2022, cuando Juanma Moreno forjó su mayoría absoluta. Jaén ya había caído en 2012.

Sin embargo, las municipales siguen resistiéndose al PP andaluz en estas dos circunscripciones. En ellas, el PSOE, incluso en sus horas más bajas, ha podido sostener numerosas alcaldías.

Son muy pocas en relación a sus buenos tiempos, pero en mayo del año que viene saldrá a defenderlas con uñas y dientes, aunque las perspectivas no son nada buenas para el partido encabezado por María Jesús Montero en Andalucía.

A la inercia del batacazo en las elecciones autonómicas del pasado mayo se suma el declive en las encuestas de Pedro Sánchez, que podría tener un efecto 'arrastre' en el voto local.

El presidente ha querido calmar las aguas reiterando que no habrá 'superdomingo' haciendo coincidir las generales y municipales, pero las agrupaciones socialistas están marcando distancias con la oficialidad.

Hay miedo a perder el escaso bagaje de alcaldías, entre ellas la única capital de provincia donde el PSOE sigue gobernando, Jaén. Precisamente estos días se están desarrollando las primarias para elegir candidato al Ayuntamiento.

El juego de las diputaciones

En las diputaciones de Almería, Granada, Córdoba, Huelva y Málaga ya gobierna el PP con mayoría absoluta. En Cádiz, lo hace con mayoría simple.

El PSOE retiene Jaén con mayoría absoluta: 15 diputados frente a 12 del PP. Mientras que en Sevilla los socialistas gobiernan en minoría, con 15 diputados frente a 11 del PP.

Una ligera caída del PSOE podría poner a tiro la Diputación para los 'populares', posiblemente en minoría, con apoyos puntuales de Vox, que actualmente tiene 1 escaño. El crecimiento a la izquierda del PSOE también podría ser fundamental para el juego de fuerzas.

Aunque el voto a las diputaciones no es directo y para los ciudadanos es la más desconocida de las administraciones, para los partidos representa una importante 'tarta' en materia de poder territorial y presupuestario.

Además, son una excelente cabeza de puente para afianzar el control local, por lo que ganar Sevilla y Jaén por primera vez en la historia constituiría la machada definitiva en el ciclo político de Juanma Moreno al frente del PP-A.