El de El Algarrobico es, desde hace ya más de 20 años, el cuento de nunca acabar. Cada paso en la demolición parece, solo parece, el definitivo, pero el hotel, emblema de la construcción desaforada, sigue en pie.
Sin embargo, 2026 ha traído novedades de peso en el proceso que se viene llevando a cabo desde que se paralizó la obra de este enorme complejo de 411 habitaciones en pleno parque natural del Cabo de Gata en 2006.
Tras un bucle legal y político de dos décadas, el Pleno del Ayuntamiento de Carboneras (Almería) aprobó la anulación definitiva de la licencia de obras. Se produjo después de otra esperpéntica sesión en junio en la que concejales socialistas votaron en contra y fueron expedientados por el PSOE andaluz.
Una vez dado ese paso, es la Junta de Andalucía la que mueve ficha e impulsa la demolición definitiva.
La Consejería de Vivienda, Juventud y Ordenación del Territorio acordó este martes abrir expediente para restablecer la legalidad en el paraje y "devolver los terrenos protegidos a su estado original".
"Hoy damos un paso decisivo en un asunto que lleva demasiados años abierto. La Junta ha mantenido una hoja de ruta clara: actuar con seguridad jurídica, hacer cumplir la legalidad y avanzar hasta conseguir la demolición del hotel y la recuperación de este espacio protegido", señaló la consejera Rocío Díaz.
La restitución de este entorno de Carboneras, según señala el informe de la Inspección de Ordenación del Territorio y Urbanismo, debe incluir el desmantelamiento de servicios, infraestructuras e instalaciones vinculadas al inmueble, la demolición del hotel y la restauración de los terrenos.
El protocolo de 2011
La cuestión es: ¿Quién debe ejecutar y sufragar la demolición?
En 2011, Gobierno central y andaluz firmaron un protocolo que establecía que el primero se encargaría de la demolición y el segundo de la restauración.
Además, en febrero de 2025, María Jesús Montero, entonces vicepresidenta del Gobierno de España, prometió expropiar los terrenos y demoler el hotel en el plazo de seis meses.
La ahora secretaria general del PSOE-A quita la pelota del tejado del Gobierno central. Montero apeló en julio a la Junta a que inste "de inmediato" al Ayuntamiento de Carboneras o a la empresa promotora a iniciar el derribo.
El Gobierno andaluz, en cambio, se remite a lo firmado en 2011 y recuerda que sus competencias se restringen a la gestión de residuos y la restauración ambiental de la playa.
Para la Junta, El Algarrobico es una "herencia del PSOE" en Andalucía y es el Estado quien debe financiar la demolición. En este sentido, Ramón Fernández-Pacheco, consejero regional de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, llegó a calificar de "absurda y ridícula" la petición de Montero.
Ecologistas en Acción es de la misma opinión y señala Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco) como encargado del derribo, en consonancia con el protocolo suscrito y publicado en el BOE en diciembre de 2011.
Los ecologistas esperan "poder brindar por los escombros del hotel para antes de Navidad o para fin de año".
Impugnaciones e indemnizaciones
¿Pero realmente será el de 2026 el último verano de un hotel que nunca llegó a abrir sus puertas?
No es fácil saberlo. El baile administrativo ni siquiera ha terminado. De hecho, el Ayuntamiento de Carboneras ha recibido cuatro recursos contra la anulación aprobada el 7 de julio.
Las impugnaciones vienen de parte de la empresa promotora, Azata del Sol, de tres exalcaldes de distinto signo (PSOE, PP y GALP) y un puñado de concejales.
De fondo está la cuestión de la compensación económica por unas obras millonarias que llegaron a ejecutarse y el temor a que la indemnización se cargue a cuenta del Consistorio.
Incluso si El Algarrobico desaparece antes del próximo verano, la pugna por la indemnización seguirá su curso con el hotel ya fuera del parque natural.
