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Las claves

El PSOE de Andalucía afronta una nueva etapa en la oposición, el "lugar en el que los ciudadanos les han colocado", como expresó la líder de los socialistas andaluces, María Jesús Montero, tras confirmarse el pasado 17 de mayo los peores resultados electorales de la historia del PSOE.

Lo cierto es que la federación andaluza no está acostumbrada a ejercer este papel, aunque ya llevan siete años.

Es por ello que en estas dos legislaturas, el PSOE ha tenido dos caras y ha llevado a cabo diferentes estrategias para tratar de convencer a la ciudadanía de cara a futuras citas con las urnas, aunque hasta ahora, no han dado resultado.

Y también dos maneras de ejercer esta oposición. Desde que Juanma Moreno llegara a San Telmo, han sido tres los líderes del PSOE que han ejercido esta labor.

La primera de todas fue la expresidenta Susana Díaz, que no fue capaz de remontar, ni en las encuestas ni en las sensaciones dentro del partido, enfrentada con la cúpula de Ferraz.

Además, la actual senadora, se mostró 'noqueada' durante su etapa como jefa de la oposición, tras perder la Junta por sorpresa.

"Caer mejor que Juanma Moreno"

Es cierto que el escenario era distinto al actual cuando al exsecretario general del PSOE andaluz Juan Espadas le tocó enfrentarse a Moreno. En primer lugar hubo un gobierno de coalición y, posteriormente, una mayoría absoluta.

En el primer periodo Espadas no tenía escaño en el Parlamento y no podía confrontar con Juanma Moreno directamente. A partir de septiembre de 2022 sí.

No obstante, desde un principio, se propuso hacer una oposición "constructiva", a la vez que instó a alcanzar una serie de pactos en ámbitos como los servicios públicos, lucha contra la pobreza y el reparto de fondos europeos.

En aquella ocasión, el presidente andaluz recogió el guante y señaló que estaba dispuesto, pese a contar con "una mayoría suficiente en la Cámara", a encapsular las difíciles relaciones entre sus dos grupos políticos a nivel nacional, para llegar a acuerdos que fueran beneficiosos para los andaluces.

Es por ello que Espadas siempre defendió desde su llegada que uno de los pilares de su estrategia estaba basada en la tarea personal de "caer mejor que Juanma Moreno", pese a que reconocía que el líder de la Junta tenía tirón por su forma de ser.

Él mismo lo llegó a decir en una entrevista en el ElDiario.es: "¿Una oposición más dura? Yo quiero llegar a 2026 siendo un líder del PSOE que no caiga mal a la gente".

De hecho, se mostró crítico con que le señalaban por realizar una oposición responsable, dialogante y con un tono moderado, pero principalmente quienes criticaban, en privado, sus formas eran compañeros suyos en Ferraz, impulsando el cambio por María Jesús Montero.

El 'no es no' de Montero

Sin embargo, todo apunta que el objetivo de su sucesora es distinto. Sobre todo también porque Juanma Moreno ahora está en minoría y le faltan dos escaños para gobernar, que está intentando acordar con Vox.

Sobre todo porque se ha instaurado en el 'no es no'. En las filas de los socialistas son conscientes de que un gobierno de coalición en Andalucía, de la mano de VOX puede generar descontento en una parte de los votantes que tuvo el líder del PP andaluz, una oportunidad política que no están dispuestos a desaprovechar.

De hecho, tanto Montero como el secretario general del PSOE de Sevilla, Javier Fernández, han pedido zanjar la polémica. "El PSOE tiene que votar en contra" porque los socialistas y los 'populares' representan "proyectos absolutamente diferentes".

Sobre todo después de que el sindicato UGT mandara una carta a la ciudadanía solicitando un "acuerdo político" entre las dos principales fuerzas del Parlamento, que permitiera a Juanma Moreno gobernar "sin VOX".

"Hay que tender puentes entre demócratas", sugería Oskar Martín, secretario general de UGT en Andalucía. Una línea a la que también se unió este viernes un alcalde relevante del PSOE, José María Román, de Chiclana.

En una entrevista en 7TV, aseguró que si está en política es "para ayudar a la sociedad", por lo que no es partidario de que el PSOE "permita y avale que se pueda hacer este paso (un gobierno PP-Vox) contra la ciudadanía, de modo que haya un gobierno para que la derecha sea aún más de derecha y que la gente sufra el mal de ese gobierno".

En cualquier caso, en esta misma semana, Montero se ha reafirmado en su 'no es no' a Juanma Moreno y lo hizo con tono contundente. "El PSOE, ni por activa ni por pasiva contribuirá a la privatización de los servicios públicos en Andalucía".

Entretanto, Montero también tendrá que mirar más a su izquierda. José Ignacio García, líder de Adelante Andalucía y máximo competidor electoral a su izquierda, ya ha asegurado que harán una oposición dura: "desde el parlamento, hasta la calle, pasando por los tribunales".

Sobre todo mirando a las municipales y a las nacionales, elecciones ambas previstas a lo largo de 2027.