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Las claves

Como en el casino, 'no va más'. Tras tres semanas de puras hipótesis, la negociación para conformar el Gobierno andaluz echa a rodar esta semana entrante.

PP-A y Vox se sentarán a la mesa con la sesión constitutiva del Parlamento de Andalucía a la vuelta de la esquina, este jueves 11 de junio. Y eso implica un primer acuerdo y la elección de su presidente.

Ya al final de esta semana se produjo un primer contacto telefónico entre los dos equipos, a instancias de los populares. Vox venía reclamando con insistencia la llamada desde poco después del 17-M, criticando un supuesto "bloqueo" por parte de Moreno.

Según ha podido saber EL ESPAÑOL, el presidente de la Junta en funciones, que se ha prodigado poco en actos públicos desde los comicios, decidió posponer los contactos con Vox para evitar especulaciones y filtraciones desde primera hora.

"Hay tiempo de sobra", insistían desde su equipo a medida que los de Abascal pedían al PP descolgar el teléfono.

Ahora, una vez cerrado el acuerdo en Castilla y León -el penúltimo de los pactos autonómicos tras Extremadura y Aragón-, el equipo de Moreno pasa a primer plano en una negociación que ambas partes, consultadas por este periódico, asumen que "no va a ser nada fácil".

Para empezar, la correlación de fuerzas no es la misma que en los pactos ya mencionados. Moreno 'solo' necesita dos escaños para la mayoría, lo que no quita que no pueda controlar el precio que Vox pida por ellos.

Desde Vox, insisten en que no necesitan sólo a dos, sino a los 15 que ellos consiguieron y lo reducen en un ejemplo: "Tú tienes un Ferrari, que es la Junta de Andalucía, pero sin la llave correcta, que la tiene Vox, no puedes conducirlo". Por tanto, su idea es apuntar a lo más alto.

El presidente en funciones viene de gobernar cuatro años en solitario, marcando estilo propio con su 'vía andaluza'.

La moderación y la estabilidad que ha llevado a gala pueden verse lastradas por el peaje que le haga pagar Vox, en especial con su caballo de batalla de este 2026: la "prioridad nacional". Para Vox, se trata de un punto irrenunciable mientras que para el PP andaluz sería un 'sapo' a tragar. Llegó a tacharla de "un eslogan hueco".

A favor de Vox está la inclusión de medidas de este corte en los otros acuerdos regionales y que el PP de Alberto Núñez Feijóo haya asumido, cuando menos, el marco de debate.

Cabe recordar que Génova elaboró un documento marco para fijar las bases políticas y metodológicas con las que el PP quería ordenar sus acuerdos postelectorales con Vox, bajo un criterio único para toda España.

Una pauta para las generales

Sin embargo, más que otros casos, Andalucía puede marcar una pauta para un posible escenario de cara a las generales, de ahí que Génova siga muy de cerca un proceso que por ahora lleva con extremo celo y secreto el presidente Moreno y su núcleo más cercano.

Según fuentes de ambos partidos, Juanma Moreno persiste en su idea de gobernar con el apoyo de Vox pero sin esta formación dentro del gobierno. Cabe recordar que Vox viene de alcanzar 'sillones' en todos los pactos regionales: dos vicepresidencias y ocho consejerías.

Aunque las negociaciones para la Junta se prevén más arduas y dilatadas de lo que se pensaba al principio, esta semana no quedará más remedio que poner las primeras cartas boca arriba en la configuración de la Mesa del Parlamento.

Negociación de la Mesa del Parlamento

Según el reparto de escaños, al PP le corresponden tres de los ocho asientos; al PSOE, dos; a Vox, uno; a Adelante Andalucía, otro; y a Por Andalucía, el último, con voz pero sin voto. En 2022, con la mayoría absoluta de los populares, Moreno cedió la Vicepresidencia tercera a Vox en un gesto de "pluralidad".

Ahora, la Mesa podría convertirse en escenario subsidiario de las negociaciones para el pacto de investidura, lo que hace pensar que la configuración inicial pueda modificarse.

En este sentido, existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo 'a la balear'. En 2023, el PP cedió la Presidencia del Parlamento a Vox a cambio de apoyar la investidura de Marga Prohens sin entrar en el gobierno.

Sea como sea, la decimotercera legislatura andaluza echará a andar el jueves. Al nuevo presidente del Parlamento, que también se decidirá en esta semana, le corresponderá encargar la formación de gobierno, en este caso al único que tiene la posibilidad de hacerlo: el PP.

La primera sesión de investidura será el viernes 26 de junio a más tardar. Es decir, quince días después de la sesión constitutiva de la Cámara.

Si de ahí no sale Juanma Moreno con el bastón de mando, se fijarán otras 48 horas de plazo para una nueva sesión. En este nuevo caso, la investidura se hará efectiva con más síes que noes.

Si, aun así, tampoco hay presidente electo, habrá que aplazarlo todo a septiembre. Un escenario en el que ninguno de los dos partidos quieren situarse.