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Las claves

Los vecinos de Grazalema (Cádiz) no olvidarán el 16 de febrero de su calendario. El día en el que pudieron volver a sus casas tras 11 días desalojados por el tren de borrascas que puso en peligro sus vidas el pasado 5 de febrero.

Aquel día tuvieron que irse de casa con lo puesto, tras la orden de las autoridades. A Antonia, una de las vecinas, no le dio tiempo ni de quitar el plato de lentejas de la mesa.

La mayoría fue alojado en un polideportivo de Ronda, que el Ayuntamiento preparó en un tiempo récord.

Reconocen que ha sido confortable, han tenido muchos ratos de convivencia y este domingo la visita del presidente de la Junta, Juanma Moreno, quien le dio la noticia de que poco a poco podrían volver.

Este lunes lo hizo la mayoría, 1.342 viviendas de las 1.619 registradas podían volver a ser habitadas. Todos los vecinos con los que ha contactado EL ESPAÑOL coinciden en lo mismo: "quedan muchas horas de limpieza por delante".

No obstante, todos están felices de poder ir recobrando poco a poco la normalidad. María José, la vecina que contó a este periódico, cómo fue el desalojo, va a necesitar varios días para que el olor a humedad salga de sus paredes.

Su casa ha sido una de las menos afectadas porque está en una zona alta. Manuela, otra vecina, ha recordado el miedo que pasó y la "pena" por tener que dejar su casa. Ahora, la vuelta la ha vivido con "mucha alegría" y agradecida por el trato recibido en Ronda.

"La gente ha sido muy buena", ha asegurado ya en su casa, que se la ha encontrado un tanto desordenada. Recuerda que dejó mantas en el suelo para que el agua no entrara e insiste en el intenso olor a humedad.

"Esperemos que esto no vuelva a suceder más", señala Antonia, otra de las vecinas, quien también ha tenido palabras de agradecimiento para el pueblo de Ronda y para el presidente de la Junta y el alcalde de Grazalema, Carlos Javier García.

No obstante, confía que entre todos colaborarán para que Grazalema recupere su alegría. "El pueblo salva al pueblo" y asegura que en el suyo "nos ayudamos mucho".

Además de los vecinos, este lunes han vuelto también las mascotas que se marcharon junto a sus dueños, como la perrita Nami, que ha regresado con Jesús, quien describió este momento como algo "inédito e increíble".

Quedan muchos días de trasiego para volver a abrir puertas y ventanas y empezar a evaluar los daños y poner a punto las casas y los negocios que esperan reabrir cuanto antes, pero sus vecinos están tranquilos.

Vecinos de Grazalema se abrazan en una de las calles del pueblo tras 11 días desalojados por el tren de borrascas. EFE

Gonzalo Martín, coordinador del Grupo de Arquitectos Voluntarios de Emergencias (GAVE), que activó la Junta para que comprobara el estado de las casas, asegura que el agua no ha causado daños en sus estructuras.

Gonzalo estuvo inspeccionando las casas ubicadas en las zonas rojas, a las que los vecinos aún no han podido volver, unos días después del desalojo. Esas casas que dejaron una imagen difícil de olvidar: el agua saliendo de los enchufes.

Esas imágenes no se han traducido en afecciones estructurales, sí en instalaciones eléctricas que tendrán que ser renovadas en su mayoría. Gonzalo asegura que necesitarán sus arreglos, pero en general, más bien, "de chapa y pintura", asegura en declaraciones a este periódico.

Sobre todo porque "el agua, conforme entraba, salía por la puerta". Gonzalo estuvo también inspeccionando las casas en Alfafar, una de las localidades más afectadas por la dana en Valencia, y asegura que el escenario no ha tenido nada que ver.

"Aquel era de guerra porque el agua arrastró y reventó todo a su paso y las casas quedaron muy afectadas". A su juicio, en Grazalema la prevención y la orden de desalojo ha sido fundamental para salvar vidas.

Por su parte, el alcalde sí ha pedido al mando de la emergencia que se establezca un dispositivo para que los vecinos que no pueden aún volver, sí puedan recoger algunos enseres de primera necesidad para los días que seguirán fuera de casas.

Según ha contado él mismo, en una entrevista en Radio Grazalema, ese es su caso. Su casa se encuentra en la zona no segura, por lo que la previsión es pasar este tiempo alojado en la vivienda de su madre, que sí está en zona apta.

Por tanto, la intención es que, aunque solo el 80% de la población puede volver, que el otro 20% se hospeden en el pueblo, en casas de amigos, familiares o en alojamientos turísticos que puedan acogerlos.

"Ha habido también una enorme cantidad de apoyo de la sociedad civil que va a ser difícil que podamos devolver", ha expresado el alcalde de un pueblo que jamás olvidará estos 11 días de febrero.