Las claves
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Se llamaba Carmen, tenía 43 años y era Policía Nacional. Pero, más allá de su cargo, era madre de tres hijos pequeños y una mujer que "dedicaba su vida a cuidar de los demás".
El pasado lunes, cuando volvía de ayudar a los afectados por las inundaciones en Jerez de la Frontera tras la borrasca 'Marta', esta agente sufrió un ataque al corazón y falleció de manera repentina, dejando un vacío en su familia y a todo un pueblo "conmocionado".
Natural del municipio gaditano de Arcos de la Frontera, Carmen era conocida y querida por todos los que la rodeaban.
Macarena, dueña de un bar donde la fallecida desayunaba cada día, asegura que su muerte ha dejado al pueblo "completamente consternado". "Era un encanto de persona, no te puedo decir nada malo de ella", cuenta emocionada a EL ESPAÑOL de Sevilla.
Madre de tres hijos pequeños de entre ocho y 12 años, mujer de un Policía Nacional y hermana menor de otro "le gustaba pasar tiempo con sus niños y su madre". "Se desvivía por ellos y por su marido".
A esta última, "enferma de alzheimer, la paseaba todos los días en su sillita de ruedas". Su rutina estaba marcada por el cuidado de los demás, siempre pendiente de quienes la necesitaban. Ahora, el destino ha truncado la vida de esta gaditana y de los que la querían.
La repentina muerte de Carmen ha cogido por sorpresa a todo el que la conocía. Sus amigos y conocidos la recuerdan como una mujer activa, deportista y llena de energía.
Víctor, compañero suyo de colegio, asegura que estaba "todo el día de un lado para otro, siempre dispuesta a ayudar y con una sonrisa para todos". Macarena, quien también la conocía porque sus hijos iban al mismo centro, relata que era "una madre comprometida" y que "ayudaba en todo lo que se le pedía".
La noticia de su muerte "ha sorprendido a todos". El pasado martes, el Ayuntamiento de Arcos guardó un minuto de silencio en su memoria y este miércoles será cuando tendrá lugar el entierro en su localidad natal. Un último adiós para una mujer que dedicó su vida a cuidar de los demás y cuya ausencia deja un vacío difícil de llenar.
