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Pedro Sánchez ha llevado la politización de los delegados del Gobierno a tales cotas que seis de ellos, además de siete subdelegados, irán en las listas electorales del 29-N como recompensa por los servicios prestados en esta legislatura.

Se trata de un hecho sin precedentes, ya que si bien en gobiernos anteriores Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar llevaron a algunos de sus delegados de Gobierno como candidatos al Congreso y al Senado, nunca hubo tantos en tan poco tiempo.

Los seis delegados proceden de la Comunidad Valenciana, Asturias, Andalucía, Cataluña, Aragón y Extremadura.

Pilar Bernabé encabezará la lista al Congreso por Valencia; Adriana Lastra, la de Asturias; y Fernando Beltrán, la de Zaragoza. Carlos Prieto ocupará el séptimo puesto del PSC por Barcelona, mientras Pedro Fernández y José Luis Quintana encabezarán las candidaturas al Senado por Granada y Badajoz, respectivamente.

A ellos se suman cinco subdelegados andaluces y dos gallegos.

La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una visita al Puesto de Mando Avanzado por la dana Adam, a 20 de octubre de 2026, en Oliva. Europa Press

Francisco Toscano, de Sevilla, y Javier Salas, de Málaga, serán terceros al Congreso por sus provincias.

José Antonio Montilla concurrirá tercero al Senado por Granada; Ana López Losilla, tercera por Córdoba; y José María Martín encabezará la candidatura al Senado por Almería. Obdulia Taboadela y Abel Losada liderarán las listas al Congreso por La Coruña y Pontevedra.

Su salida del cargo, ya efectuada, es obligatoria, ya que el artículo 6.1.k de la LOREG incluye a los delegados y subdelegados del Gobierno entre los perfiles inelegibles como candidatos en las listas electorales mientras desempeñan su cargo.

Además, si bien son nombrados por Consejo de Ministros a propuesta del presidente y no necesariamente deben carecer de ideología, sí que se les exige imparcialidad, un "criterio independiente y ajeno a todo interés particular" a la hora de ejercer el cargo.

Para Julio Ponce Alberca, catedrático de Historia Contemporánea y especialista en la historia del Estado y de la Administración, el carácter político de los delegados no constituye una novedad. Lo que identifica es una intensificación de ese perfil cada vez más ideologizado y su vinculación con las estrategias de los partidos.

"Ha sido habitual que los delegados del Gobierno sean hombres de partido", explica Ponce Alberca. Su diagnóstico sobre la situación actual es tajante: "Es un cargo muy politizado. Demasiado".

El historiador interpreta la incorporación de estos responsables a las candidaturas como parte de una dinámica de concentración del poder alrededor de la dirección socialista.

A su juicio, "todo apunta a que hay una especie de guardia personal o sector interno muy cercano" a través del cual Ferraz y Moncloa proyectan a ministros y delegados hacia las listas electorales a cambio de obedecer sus órdenes.

El delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, participa en la clausura del 16º Congreso Extraordinario del PSOE de Extremadura. Europa Press

"Vivimos tiempos donde la democracia interna en los partidos brilla por su ausencia. No hay más que ver cómo se comportan algunos órganos que deberían ser colegiados, como el Comité Federal, al que ahora se va a aplaudir".

Ponce Alberca, también autor de La ilusión traicionada. El principio del fin de la socialdemocracia española, ya había detectado esa tendencia en una investigación de 2019. Considera que, desde entonces, la colocación de los delegados del Gobierno en listas electorales se ha acentuado respecto a los gobiernos anteriores.

Sobre su presencia en las candidaturas, sostiene: "Es cierto que en el pasado, con Rajoy y Zapatero algunos han ido en listas electorales, pero no en tanto número".

Su comparación histórica remite a los gobernadores civiles durante la Restauración, cuando el puesto podía funcionar como un escalón de promoción política. El cargo se convierte así, según explica, en "una especie de peldaño para ser ministro o senador". Una trayectoria en la que la representación territorial del Ejecutivo también sirve para consolidar carreras dentro del partido.

El experto sitúa una diferencia relevante en los subdelegados, a quienes se exige ser funcionarios. Considera que disponer de una carrera profesional fuera de la política proporciona mayor autonomía.

"Las personas que tienen su futuro resuelto fuera de la política siempre ponen unos límites a lo que están dispuestos a aceptar".

Esa condición funcionarial no impide la afinidad partidista ni el posterior salto a una candidatura.

Sin embargo, Ponce Alberca considera que la presencia en listas es proporcionalmente mayor entre los delegados. Su propuesta pasa por reforzar la profesionalización de los puestos administrativos para garantizar, también en los niveles superiores, "la máxima neutralidad de la administración".

La colocación de los seis delegados de Gobierno y siete subdelegados se produce poco después de que la supuesta imparcialidad que debería regir su trabajo haya sido puesta en entredicho en varias Comunidades Autónomas.

Ayer mismo, JUPOL exigió la dimisión del delegado en Galicia, Pedro Blanco, por permitir "una manifestación de radicales con el objetivo de reventar un acto político" de Santiago Abascal en La Coruña que acabó dos detenidos y doce policías heridos.

El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, también ha sido duramente criticado por el PP por la gestión de las manifestaciones en Sol, que han derivado en una acampada permanente.

E incluso Pilar Bernabé, una de las agraciadas con un puesto en las listas, fue señalada por la oposición por permitir una acampada por el derecho a la vivienda en la plaza del Ayuntamiento pese a las advertencias del consistorio sobre los problemas de seguridad que podía ocasionar durante las celebraciones del 9 d'Octubre, Día de la Comunidad Valenciana.

Otros de los delegados del Gobierno que irán en las listas del 29-N, como Adriana Lastra, Carlos Prieto o José Luis Quintana, guardan una estrecha relación política con el socialismo.

Lastra fue vicesecretaria general del PSOE entre 2017 y 2022, Prieto fue secretario de Acción Electoral del PSC y Quintana ostentó el cargo de alcalde de Don Benito y, de hecho, fue uno de los principales valedores de Sánchez durante las primarias de 2014.