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La princesa Leonor ha reivindicado la esperanza, la cooperación y el valor del esfuerzo como respuestas a la incertidumbre y al desencanto social de su generación.

En su discurso, pronunciado este viernes 23 de octubre desde el estrado del Teatro Campoamor, en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, también ha respaldado defender los valores fundacionales de la Unión Europea.

"Necesitamos confiar", ha dicho, "porque estudiar a Timothy Garton Ash nos ayuda comprender lo que sucede en Europa. Sostiene Garton Ash que, pese a lo exhibido por determinados actores hegemónicos, la Unión Europea, junto al Reino Unido, tiene ahora -en un mundo claramente post occidental- la oportunidad de apuntalar los valores sobre los que se edificó".

La princesa Leonor en el escenario del Teatro Campoamor. Jesús Briones Gtres

"Y debe hacerlo, insiste, con la necesidad clara de reformar las prácticas actuales para reforzar la seguridad y la defensa, “europeizarla” afirma Garton Ash, implementar el informe Draghi, crear un espacio digital único, buscar el modo, en definitiva, de aunar las políticas europeas con las políticas nacionales para seguir progresando", ha continuado Leonor.

En su intervención, la heredera al trono también ha abordado los principales desafíos a los que se enfrentan los jóvenes, desde las dificultades económicas y la falta de expectativas hasta los conflictos internacionales, los extremismos y el impacto de las nuevas tecnologías.

"Los jóvenes nos hacemos preguntas", ha expresado, al plantear cómo mantener el entusiasmo en un contexto marcado por las desigualdades, las guerras y la incertidumbre.

La primogénita de los reyes Felipe y Letizia ha reconocido la dificultad de afrontar esta complejidad sin caer en el pesimismo ni en una visión ingenua de la realidad, y ha defendido la necesidad de preservar la curiosidad, la capacidad de asombro y la confianza.

La intervención ha comenzado con un recuerdo de la primera edición de estos premios, celebrada en 1981, y de la filósofa y escritora María Zambrano, primera mujer galardonada aquel año.

Leonor ha recuperado las palabras que Zambrano transmitió entonces al memorialista y escritor José Ortega Spottorno, en las que aludía a "lo joven y lo inédito" como esperanza de una historia que se abre.

Una reflexión que ha servido de punto de partida para conectar el pasado de la Fundación con las inquietudes de las nuevas generaciones.

Cultura y ciencia

La Familia Real junto a Adrián Barbón, presidente del Principado de Asturias. Ballesteros EFE

A lo largo del discurso, la hermana mayor de la infanta Sofía ha repasado las aportaciones de los premiados en distintos ámbitos y ha defendido la importancia de reconocer trayectorias que contribuyen al progreso de la sociedad.

También ha ensalzado la obra de los estudios Ghibli por su humanismo, el respeto a la naturaleza y su capacidad para educar a través del cine.

La literatura de Julian Barnes ha centrado otra parte de la intervención. Leonor ha destacado su manera de abordar el paso del tiempo, los recuerdos, el amor, la enfermedad y la muerte, y ha reivindicado la emoción que despierta la creación artística frente a la pretensión de perfección de las máquinas.

En la misma línea, ha reconocido la autenticidad y la libertad creativa de Patti Smith.

El deporte también ha tenido un lugar destacado con la referencia a Lionel Messi, cuya trayectoria ha presentado como ejemplo de excelencia y compromiso con el juego colectivo.

La princesa ha subrayado su capacidad para convertir lo extraordinario en rutina y anteponer el equipo al ego individual.

Cooperación ante desafíos

La preservación de la biodiversidad y la seguridad alimentaria han estado presentes a través de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, un proyecto internacional destinado a proteger la diversidad de cultivos frente a amenazas como las guerras, las catástrofes naturales o la falta de recursos.

Leonor también ha destacado la experiencia de la astronauta Christina Koch para recordar que la humanidad comparte un mismo planeta y que la cooperación resulta indispensable. "Somos la tripulación de la Tierra", ha señalado al defender la responsabilidad individual y colectiva en un mundo interconectado.

En el terreno científico, ha puesto en valor los avances en secuenciación masiva del ADN desarrollados por David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer.

Estas técnicas permiten acelerar y abaratar el análisis genético y abren nuevas posibilidades en ámbitos como el cáncer, las enfermedades infecciosas y las patologías raras. La princesa ha resaltado que estos progresos son fruto de años de investigación, excelencia y trabajo en equipo.

En la parte final de su discurso, Leonor ha vuelto a la idea de la esperanza para responder al desaliento y al escepticismo que, según ha señalado, pueden marcar el presente.

Para ello, ha recuperado el pensamiento de Václav Havel, quien defendía que la esperanza no consiste en tener la certeza de que todo saldrá bien, sino en saber que existen causas que merecen ser defendidas, independientemente del resultado.

La princesa ha concluido reafirmando el sentido de reconocer a quienes, mediante su obra y su trayectoria, ayudan a mantener la confianza en la humanidad.

Como cierre, ha citado un verso de Paul Valéry recuperado por Hayao Miyazaki en una de sus películas: "El viento se levanta… ¡Hay que intentar vivir!".

Con este mensaje, Leonor ha situado la esperanza, el compromiso y la cooperación en el centro de su reflexión sobre el presente y el futuro, y ha defendido el papel de la cultura, la ciencia y el esfuerzo compartido para afrontar los desafíos de las nuevas generaciones.

Unos premios especiales

Que la ponga en el balcón, que la deje de poner, tengo de subir al árbol y la flor he de coger. Con los versos finales del Himno de Asturias —patria querida— y el fragoroso resonar de las gaitas de Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo y la Banda de Gaitas Vetusta han hecho su aparición a las 18:30 horas de este viernes el rey Felipe VI, la reina Letizia, la princesa Leonor, la infanta Sofía y la emérita Sofía.

Un octubre más —y ya son 45 para el soberano y siete para la primogénita, que debutó en 2019—, la Familia Real ha cumplido con el compromiso histórico que tienen contraído con la Fundación Princesa de Asturias y los premios que llevan por nombre el título de la heredera al trono de España.

En esta ocasión, los galardones han distinguido a la cantante y escritora estadounidense Patti Smith (Premio Princesa de Asturias de las Artes); al estudio de animación japonés Studio Ghibli (de Comunicación y Humanidades); a los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y al biofísico francés Pascal Mayer (de Investigación Científica y Técnica) y a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (de Cooperación Internacional).

También ha recogido el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026 el historiador, periodista y ensayista británico Timothy Garton Ash; el de los Deportes, el futbolista argentino Leo Messi; el de las Letras 2026, el escritor británico Julian Barnes, y el de la Concordia, la astronauta estadounidense Christina Koch.

En los aledaños del Campoamor, existe la pluralidad natural que define a España. Monárquicos convencidos y, como viene siendo tradición, alguna bandera republicana se asoma, tímida, al fondo, intentando tener su minuto de gloria para compartir plano con la Familia Real.

Casualidades de la vida, doña Letizia no nació ni se crio en ningún palacio: lo hizo en estas calles de caliza de piedramuelle y de dolomía de laspra de la preciosa Oviedo.

Un motivo más de alegría para los Reyes, la princesa y la infanta: visitar la tierra de la reina de España en estas señaladas fechas. “Por mis venas corre sangre asturiana”, dijo Leonor en su primer discurso un día como hoy de hace ya siete años.

A escasos metros del coliseo ovetense, otro mundo: unos manifestantes, trabajadores y pensionistas, acampan desde el pasado 2 de octubre, instalados con sus tiendas en la Plaza de La Escandalera.

"Hay más de 100.000 viviendas vacías en Asturias y hay gente que no tiene casa. Eso no puede ser", responde a EL ESPAÑOL uno de estos manifestantes, indignados.

"La vivienda ye un derechu", concluye. A la rojigualda y a la tricolor se suma esta edición, sorprendentemente, la bandera de la República Argentina.

El fervor por ver a Sus Majestades impresiona, pero el fanatismo por Leo Messi, galardonado este año, impacta sobremanera. "Yo no lo entiendo, lo respeto, pero no lo comparto. Hay científicos premiados que salvan vidas con sus investigaciones y la gente viene hasta aquí para ver a un futbolista", afirma un ovetense.

Y aunque la gala, ya concluida, es el cénit de una semana grande en Oviedo, la jornada comenzó con las tradicionales audiencias por la mañana en el Hotel de la Reconquista. Allí, la princesa Leonor recibió, por primera vez en solitario, a los premiados en esta edición.

Antes, sobre las 11:20 horas, la futura reina y su hermana menor, la infanta Sofía, recibieron en audiencia, sin la presencia de los reyes Felipe y Letizia, a los Premios Fin de Grado 2025 de la Universidad de Oviedo, un acto que años anteriores habían protagonizado en conjunto los cuatro miembros de la Familia Real.

"¿Qué tal la vida universitaria?", le ha preguntado un representante de la Fundación Princesa de Asturias. A lo que Leonor ha respondido, divertida y cercana: "Más saben ellos que yo de la vida universitaria. Aún estoy en mis inicios".

Los galardonados con las Medallas de Asturias, los Hijos Predilectos y los Hijos Adoptivos de la comunidad de 2026, fueron también recibidos por la Familia Real en audiencia, así como los presidentes de los jurados y los miembros de los patronatos de la Fundación Princesa de Asturias.

Volveremos a ver a la Familia Real mañana sábado, 24 de octubre. Ya sin la presencia de la reina Sofía, los cuatro se trasladarán a Llanes para hacer entrega del galardón al 'Pueblo Ejemplar de Asturias 2026', que este año ha recaído en la Cofradía de Pescadores Santa Ana.