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El Gobierno excluyó la intrusión de la Marina de Marruecos en aguas de Ceuta de la reunión que el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) celebró en agosto para tratar la invasión de la ciudad.

Así lo relatan a EL ESPAÑOL fuentes de las Fuerzas Armadas y del Ejecutivo, sorprendidas por que se soslayara un episodio que confirma la movilización militar de Marruecos en pleno asalto a Ceuta.

El CSN, organismo dependiente de Moncloa y clave para adoptar decisiones en materia de defensa, fue convocado de forma extraordinaria el 25 de agosto, casi un mes después de la entrada ilegal de 80.000 personas en la ciudad autónoma.

Tras la reunión, el Gobierno aprobó un real decreto que declaró la "situación de interés para la Seguridad Nacional en Ceuta" por la gravedad de la crisis.

Sin embargo, nadie expuso la extraordinaria anomalía que suponía una invasión naval como la que protagonizó Marruecos coincidiendo con el asalto masivo a la frontera.

Ni el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante Teodoro López Calderón, ni la ministra Margarita Robles pusieron sobre la mesa este episodio.

Según las fuentes consultadas, muchas de las reuniones al más alto nivel sobre la invasión de Ceuta se están realizando con la mayor reserva, a puerta cerrada y con la participación casi exclusiva del comandante del Mando de Operaciones, el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y sus número dos.

El Ejecutivo lleva días enredándose a la hora de explicar la intrusión de la Marina marroquí en aguas de Ceuta, acción que confirma los indicios sobre la implicación directa de Marruecos en la organización del asalto a la ciudad.

Félix Bolaños justificaba este miércoles el silencio del Gobierno por el "carácter reservado" de los asuntos de seguridad nacional.

"Sobre la fragata [la Mohamed VI que se adentró en aguas españolas los días 30 y 31 de julio], comprenda que las cuestiones de seguridad nacional hay que tratarlas con carácter reservado", dijo en La Sexta.

Pero si el ministro de Presidencia admite que la entrada de buques de guerra marroquíes afecta a la seguridad nacional, el tema debería haberse tratado en la reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad Nacional.

Ocultación deliberada

Ni el presidente del Gobierno, ni la ministra de Defensa ni el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aludieron al incidente durante las largas comparecencias que realizaron en sede parlamentaria para explicar lo sucedido.

El presidente engañó al Congreso de los Diputados cuando el pasado 3 de septiembre proclamó desde la tribuna: "El Gobierno, señorías, no tiene nada que ocultar en este asunto; tanto es así que he dado orden de publicar un dosier con todos los informes, todos, para que los medios de comunicación y la ciudadanía puedan examinarlos por sí mismos. Por tanto, absoluta transparencia y publicidad de todos los documentos para que se sepa exactamente la verdad sobre esta cuestión".

El lance tampoco figuró en ninguno de los 40 documentos de información reservada que el Ejecutivo sacó a la luz el mes pasado, pese a que mandos militares consultados por EL ESPAÑOL sostienen que de un incidente así tiene que haber constancia "necesariamente".

Las fuentes consideran que fue un hecho "deliberado" que la documentación sobre la invasión naval se sustrajera a la opinión pública, en un momento en el que una información de esas características destrozaba el discurso oficial de que Marruecos no tuvo nada que ver con lo sucedido el 30 y 31 de julio.

En las Fuerzas Armadas señalan que la entrada de los barcos de guerra marroquíes no fue accidental, sino una provocación de la que hay pocos precedentes.

Sólo gracias a las informaciones periodísticas pudimos saber que la incursión naval se prolongó los primeros días de agosto, en un contexto de fuerte tensión que obligó a Defensa a enviar varias fragatas a la zona.

De hecho, la Marina marroquí sólo cesó su actitud agresiva tras el despliegue de la Armada española en la zona y la gestión realizada desde el Gobierno, que aunque ha sido confirmada por Moncloa, no se ha especificado en qué consistió.