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En su primera visita oficial a Ceuta como monarca, 75 días después de la entrada masiva de cerca de 100.000 personas de manera irregular en la ciudad autónoma, Felipe VI encadenó tres argumentos que zanjan cualquier debate sobre lo que son y deben seguir siendo Ceuta y Melilla.

El mensaje, rotundo, tiene sus destinatarios tanto fuera como dentro de España.

"Ceuta y Melilla son una parte irrenunciable de la realidad política y nacional que es España. La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables: son indiscutibles. Y ante cualquier riesgo, nuestra obligación es su defensa y preservación", aseveró en primer lugar ante los representantes locales, autoridades del Estado y medios de comunicación.

Los reyes Felipe y Letizia este martes en Ceuta. Jesús Briones Gtres

Inmediatamente después, añadió: "El Reino de España −y la Unión Europea misma− tiene la voluntad y la responsabilidad de mantener una buena relación de vecindad con el Reino de Marruecos. Esa relación ha de estar basada y sostenida siempre en la confianza y el respeto mutuos (...) España tiene el firme propósito de seguir haciendo cuanto esté en su mano para que así sea, pero siempre a partir de los principios que acabo de mencionar".

De esta forma, el jefe del Estado supedita el mantenimiento de una buena vecindad con Marruecos a la premisa "indiscutible" de la integridad territorial de España.

Sus Majestades junto al ministro Ángel Víctor Torres y el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Jesús Briones Gtres

Y para cerrar ese mensaje marcado por la firmeza institucional y la solidaridad con los ceutíes, apostilló: "Ceuta es España…, y Ceuta es Europa. Por tanto, su frontera —como la de Melilla— lo es de la Unión. Cualquier amenaza que sufra, es una amenaza al conjunto de la Unión Europea".

De la misma manera, apeló al Gobierno, a las fuerzas políticas y a la Unión Europea a estar "a la altura" en la defensa incondicional de las fronteras del país.

Durante su intervención en el último acto que tuvo lugar este martes 13 de octubre, Felipe VI aludió a los sucesos del pasado mes de julio, que calificó de "violación de nuestra frontera" y un "shock para todos".

Las discrepancias en materia migratoria y fronteriza volvieron a situarse en el centro de la agenda bilateral el pasado viernes, cuando Mohamed VI cuestionó los límites del modelo de cooperación migratoria con España.

Lo hizo en un mensaje que reflejó la existencia de diferencias relevantes, pese a la importancia estratégica que ambos países atribuyen a su relación.

Varios ministros del Gobierno marroquí cuestionaron abiertamente este verano la soberanía española de Ceuta y Melilla. Y, tal y como ha revelado EL ESPAÑOL, dentro de esa escalada de tensión se ha barajado incluso una posible visita del rey de Marruecos a Nador y Beni Ensar, enclaves próximos a la frontera con Melilla, coincidiendo el viaje oficial de los Reyes.

El rey Felipe VI saludando a los ceutíes. EFE

Será este miércoles 14 de octubre, tras dormir en Ceuta —y no en Málaga, como hicieron los hoy reyes eméritos en su visita a ambos ciudades autónomas hace casi 19 años—, Felipe y Letizia pondrán rumbo a Melilla.

El programa será muy semejante al desarrollado en Ceuta, con actos institucionales y del ámbito educativo y con un encuentro con una amplia representación de la sociedad melillense. Sobre las 19:30 horas, el Rey volverá a hablar.

Un discurso firme

Seguramente en su discurso de mayor calado político junto al del 3 de octubre de 2017 tras el referéndum ilegal en Cataluña, Felipe VI fue muy directo en su advertencia a Marruecos.

También en su apelación a los poderes públicos nacionales, a las instituciones y a las fuerzas políticas para actuar "sin medias tintas" en la protección de las ciudades autónomas. E igualmente en su llamamiento a la UE.

El "principio fundamental" de que Ceuta y Melilla son Europa y que la frontera exterior de la Unión "es una responsabilidad común", dijo, "es compartido ampliamente por los países miembros, como tuve ocasión de tratar hace unos días con los presidentes de Francia y Finlandia".

Ante una representación de la sociedad ceutí, unos 300 ciudadanos a los que los Sus Majestades recibieron al final de una intensa jornada de su histórica visita, el jefe del Estado quiso trasladar también un mensaje de certidumbre.

"No os vamos a dejar solos ni indefensos", aseguró, garantizando el "respaldo firme del resto de los españoles, la garantía de los poderes del Estado y el compromiso pleno, permanente e inequívoco de la Corona".

Felipe y Letizia tenían prevista una visita a las ciudades autónomas antes de la invasión, "en condiciones normales, pero este verano —especialmente aquí en Ceuta— fue todo menos normal…", dijo el soberano.

En la reunión urgente que el jefe del Estado mantuvo en el Palacio de Marivent el 6 de agosto con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, le transmitió su deseo de visitar la ciudad.

25 días después, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confirmó en la SER la presencia de Sus Majestades. "Hay argumentos y razones suficientes para que el jefe del Estado visite Ceuta y también Melilla. Es lo que he compartido con el jefe del Estado y es lo que va a hacer. Cuando se den las condiciones para ello, pero esa visita se hará", declaró.

Ayer, los Reyes fueron más que bienvenidos en Ceuta. La ciudad salió a la calle para recibirlos en una jornada que sus habitantes saben irrepetible, por el momento y las circunstancias en que se produce.

Banderas en los balcones, cánticos que recorrían las calles, desde la Plaza de África hasta la zona de Sidi Embarek, horas emocionadas de espera tras las vallas y bajo el sol, y aplausos y gritos de apoyo a los Reyes al paso de la comitiva: Ceuta quiso reafirmar su españolidad con todo su sentimiento.

Al concluir los actos del martes, sobre las 20:30 horas, Felipe VI salió a saludar a los centenares de ceutíes que aguardaban en la puerta del hotel Parador Nacional, donde pernoctó este martes junto a la Reina.

Esta ha sido la primera visita de los reyes de España a Ceuta desde hace casi dos décadas. La última ocasión en la que un soberano español pisó tierras caballas fue el 5 de noviembre de 2007. Fueron Juan Carlos I y Sofía, y su presencia provocó incomodidad en Rabat.

Entonces, Mohamed VI expresó en un comunicado su "viva condena" por un viaje que calificó de "lamentable" y de "acto nostálgico de una era sombría y decididamente superada".

"Hay que hacer que las autoridades españolas", añadió, "asuman su responsabilidad en cuanto a las consecuencias, que podrían poner en peligro el futuro de las relaciones entre los dos países".

Poco importan hoy a los ceutíes aquellas palabras de reproche del monarca alauí. Este martes, tras más de dos meses de desvelos y preocupaciones, en una ciudad que todos reconocen que ha cambiado tras el asalto de julio, sus habitantes recobraron la alegría y las ganas de recuperar la prometida "normalidad".