Mohamed VI ultima una visita inminente a la frontera de Marruecos con Melilla, en un momento de máxima tensión entre ambos países.
La visita del monarca alauí no ha sido anunciada formalmente, pero varios medios oficialistas marroquíes llevan semanas apuntando a su viaje a Nador y Beni Ensar, coincidiendo con la puesta en marcha del puerto Nador West Med, uno de los grandes proyectos estratégicos del país.
Las fuentes consultadas señalan que el viaje oficial se producirá este mes de octubre y apuntan, incluso, que podría producirse esta semana, coincidiendo con la presencia de los Reyes Felipe y Letizia a las ciudades españolas en el norte de África (que se producirá el martes y el miércoles).
Independientemente de la fecha, se trata de un gesto de respuesta al viaje con el que Felipe y Letizia van a reafirmar la españolidad de Ceuta y Melilla.
Más aún tras las últimas manifestaciones de Mohamed VI en el Parlamento marroquí, donde aseguró el viernes que la cooperación migratoria con España ha "alcanzado sus límites", que no negociará bajo "chantaje alguno" y que ahora presentará a los países europeos un documento marco con "una nueva visión estratégica orientada al codesarrollo".
Los Reyes de España visitarán Ceuta y Melilla tras dos meses de crisis por el asalto masivo de julio, y un día después de la celebración de la Fiesta Nacional.
Tras la visita de Juan Carlos I y Doña Sofía a Ceuta y Melilla en 2007, Rabat llamó al embajador en Madrid y hubo una crisis diplomática que duró algo más de dos meses.
La visita de Felipe VI vuelve a poner en primer plano la cuestión de los dos "enclaves marroquíes ocupados", aseguran en Marruecos, en medio de las reiteradas demandas para "la devolución de Ceuta, Melilla y las islas ocupadas".
Por lo tanto, si Mohamed VI finalmente se desplaza a la zona coincidiendo con la visita de los Reyes de España, Marruecos proyectará una imagen de desafío y de reivindicación de soberanía, aunque ni siquiera pronunciara una palabra sobre el asunto.
Su sola presencia en Nador, a escasos kilómetros de los Reyes de España, sería una imagen difícil de desligar del conflicto territorial, que se ha agudizado tras la entrada de más de 80.000 personas a Ceuta los días 30 y 31 de julio.
La decisión final de acudir a la frontera de Melilla sólo podría verse afectada por el delicado estado de salud del monarca o porque acabara haciendo caso a los asesores que le recomiendan no tensar ahora más la cuerda con la Unión Europea.
Fuentes informadas en Rabat aseguran a EL ESPAÑOL que habrá visita de Mohamed VI a Nador: "Va a dar salida al nuevo puerto deportivo y de pesca en Beni Ensar".
Nador se encuentra a pocos kilómetros de Melilla y Beni Ensar es el puesto fronterizo con la ciudad autónoma. Precisamente, es el territorio donde, durante años, se concentraron buena parte de las movilizaciones vinculadas a la reivindicación marroquí de Melilla.
Por otro lado, en Beni Ensar es donde Yahya Yahya, exsenador y exalcalde de la localidad, ha llamado a movilizaciones ciudadanas hasta el 13 y 14 de octubre en contra de la visita de Felipe VI y Letizia. Ante esos llamamientos, Rabat guarda silencio.
Hay que tener en cuenta que el desarrollo de esa parte del norte del país es lo que ha permitido a Rabat mantener bloqueado el puesto fronterizo que impide el tránsito comercial y de viajeros. Eso ha estrangulado económicamente a los ciudadanos de ambas partes de la frontera.
El nuevo puerto turístico de Beni Ensar acogerá cruceros y restará negocio a Melilla.
Marruecos no reconoce la soberanía española sobre Ceuta y Melilla y, de hecho, las sigue considerando ciudades ocupadas.
Estrategia de "largo aliento"
No obstante, Rabat ha cambiado la manera de gestionar esa reivindicación, atendiendo a que la relación con España es hoy mucho más estrecha. Ahora opta por una estrategia de "largo aliento", mantiene el medio Hespress.
Además, los dos países tienen una interdependencia enorme en seguridad, inmigración, comercio y lucha contra el terrorismo. Por eso la reivindicación territorial sigue ahí, pero el coste de romper la relación también es mucho mayor y ello obliga a una mayor prudencia.
Desde el Acuerdo de Gibraltar, los movimientos diplomáticos en Marruecos se han sucedido y esperan que sus fronteras terrestres con España también cambien hacia una cosoberanía o prosperidad compartida.
En todo caso, el anuncio de la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla ha provocado una reacción mucho más intensa en la prensa marroquí que en las instituciones de Rabat.
El periódico cercano al Palacio Le360 ha calificado la visita real de "provocación" y la ha presentado como contraria a la lógica de distensión que ha presidido las relaciones entre ambos países desde 2022, cuando Mohamed VI y Pedro Sánchez firmaron la hoja de ruta.
Precisamente, en ese documento, se consensúa que los países no van a injerir en los asuntos internos y que van a respetar ambas soberanías.
Críticas de la prensa oficialista
Evidentemente, Rabat nunca lo cumplió porque siguió calificando a Ceuta y Melilla como "presidios" o "ciudades ocupadas". En un documento dirigido a la ONU en septiembre de 2022 asegura que el país no tiene fronteras terrestres con España.
De esta manera la prensa oficialista considera que la visita devuelve el conflicto territorial al centro de la relación bilateral en un momento en el que Madrid y Rabat habían conseguido construir una cooperación especialmente estrecha.
"Representa un punto de inflexión tan inoportuno como incomprensible" y "el contexto volátil en el que se desarrolla, la convierte en un auténtico desliz diplomático", publica Le360.
Asimismo, incide en que "al optar por pisar suelo marroquí tras las convulsiones migratorias del verano, la Corona española abandona la sensatez geopolítica y sucumbe a las tendencias más retrógradas de su clase política".
También asegura que "la monarquía española está reavivando artificialmente una disputa territorial anacrónica", que atribuye a "las voces más extremistas", interesadas en "debilitar el eje Rabat-Madrid".
El politólogo Abdelghani Ayadi cree que el viaje transmite un mensaje relacionado con la soberanía española, pero advierte de que no tiene por qué desembocar en una nueva crisis con Marruecos.
Ve tres posibilidades: una respuesta política o mediática que no escale el conflicto; una protesta diplomática de Rabat con la que dé por cerrado el episodio; o que Marruecos aproveche la visita para volver a colocar públicamente la reivindicación territorial en primer plano.
Por otra parte, hay un elemento nuevo en el discurso de Felipe VI que los medios marroquíes están recogiendo: la dimensión europea de Ceuta.
Los medios destacan las declaraciones del Rey en Finlandia en las que presentó a la ciudad española como parte de la frontera exterior de la Unión Europea y defendió que la protección de esa frontera es responsabilidad de los 27 Estados miembros.
Es un mensaje especialmente relevante para Rabat, porque desplaza parcialmente la cuestión desde el terreno bilateral al europeo. Ceuta deja de aparecer únicamente como una cuestión entre España y Marruecos.
