En la más absoluta insalubridad. Así vivían decenas de inmigrantes en el Fuerte de El Príncipe, espacio que estaba abandonado hasta la entrada masiva de inmigrantes de finales de julio.
A pesar de que éste estaba deshabitado en los meses previos a la invasión, el Fuerte (actualmente administrado por el gobierno de la ciudad autónoma), ya había sido ocupado en otras ocasiones a lo largo de los años, la mayor parte de ellas por toxicómanos, según confirman desde la asociación de vecinos.
Sobre la hora de comer, Agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) han desplegado un fuerte dispositivo policial ha cortado la calle que da acceso al Fuerte, y se ha llevado a quienes vivían aquí al CATE (Centro de Atención Temporal de Extranjeros) situado en las naves del Tarajal para comenzar con su proceso de filiación, para poder así determinar su situación, es decir, si su perfil les permite solicitar protección internacional o si procede su retorno a Marruecos.
EL ESPAÑOL ha accedido al espacio en el que entre 20 y 30 inmigrantes, según afirman los vecinos de las calles cercanas, buscaban cobijo por las noches. Restos de heces, ropa quemada, hogueras, colchones y botellas con orina y muchas botellas de plástico vacías, que demuestran que en el Fuerte vivían decenas de personas.
Según ha confirmado este medio hablando con vecinos de las zonas aledañas, estos no causaban problemas, y es por eso que les dejaban pernoctar en el Fuerte.
Imágenes del Fuerte de El Príncipe.
“Aquí en el Príncipe, hay una ley no escrita: quien la hace, la paga. Ellos saben de sobra que deben portarse bien. Y es por eso que les permitimos quedarse aquí” cuenta un vecino que ha preferido no ser identificado.
Según recoge El Faro de Ceuta, esta no es la primera vez que la Policía Nacional interviene en el Fuerte, aunque la actuación de este sábado se produce después de varias semanas sin un operativo de estas características.
Restos de basura y heces en una de las habitaciones del Fuerte.
Tras el desalojo del Trampolín, la presión migratoria sobre El Príncipe Alfonso y El Príncipe Felipe persiste. Es en estos barrios donde más número de inmigrantes acoge toda la ciudad, aunque también otras barriadas como Los Rosales y Sidi Embarek, ambos de mayoría musulmana, también están sobrepoblados.
El barrio con mayor presión migratoria
Ya sea por cercanía a la frontera (desde lo alto de los cerros del barrio se ve perfectamente Marruecos y la Frontera de El Tarajal, a menos de un kilómetro de la barriada) o porque los habitantes comparten idioma, cultura y costumbres, este barrio es el que más saturación y presión migratoria sufre desde finales de julio.
Es en este barrio donde muchos inmigrantes viven de alquiler. Al inicio de la entrada masiva, muchos vecinos también acogieron a inmigrantes en sus casas, sobre todo menores de edad, los más vulnerables.
Sin embargo, Ahmed Enfel-Dal, presidente de la asociación de vecinos de El Príncipe Felipe, afirma que la presión migratoria no es mayor desde el desalojo del Trampolín, aunque sí que han crecido los asentamientos informales de las cercanas naves del polígono del Tarajal. "Tras el desalojo, muchos se fueron, y entonces vinieron otros. Es por eso que la presión es la misma” cuenta.
Los exteriores del Fuerte del Príncipe Felipe
No obstante, afirma que, bajo su punto de vista, la población se ha duplicado. “Antes, los servicios de limpieza venían una vez al día. Ahora vienen dos, y sin embargo, hay más basura que nunca” explica sobre la cantidad de residuos que hay en ciertos puntos del barrio, como las inmediaciones del Fuerte militar desalojado el sábado, donde hay montañas de basura.
Por el momento, la Policía mantiene los dispositivos destinados a localizar nuevos asentamientos en la ciudad y desmantelarlos tras el desalojo del más numeroso el pasado fin de semana: el que había en la playa de el Trampolín, aledaña al CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes), donde vivían miles de inmigrantes en cabañas fabricadas por ellos mismos.
El Fuerte, construido tras la Guerra de África
El Fuerte fue construido tras la firma del Tratado de Wad-Ras, que sellaría la paz entre los reinos de España y Marruecos tras la Guerra de África (1859-1860) en la que ambas ciudades autónomas ampliaron sus fronteras. Así, tras el 26 de abril de 1860, día en que se firmó dicho tratado, los ceutíes comenzaron con la construcción de nueve fuertes, unidos por un sendero natural. Así, tras el 26 de abril de 1860, día en que se firmó dicho tratado, los ceutíes comenzaron con la construcción de nueve fuertes, unidos por un sendero natural.
Por ello, y cumpliendo con el objetivo de disponer de una línea fronteriza defensiva, durante los años 1860 y 1884, se construirían los fuertes en los puntos más altos de Sierra Bullones, destinados a la vigilancia y defensa de la ciudad, y que de sur a norte son los siguientes: Fuerte del Príncipe Alfonso, Torre de Mendizábal, Torre de Piniés, Torre de Francisco de Asís, Torre de Isabel II, Torre de Yebel Anyera, Torre Renegado o Tortuga, Torre de Aranguren y Torre de Benzú.
