"Ahora empieza la verdadera legislatura de la vivienda". Con esta frase Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, ha puesto punto y seguido a una de las decenas de manifestaciones que han recorrido España este sábado.
"Se ha acabado el tiempo de los señores diputados", ha asegurado del Río desde un escenario frente a los miles de asistentes a la manifestación en Madrid —medio millón, según el sindicato—, que ha acabado en Cibeles, bajo el lema 'Hacia la huelga general'.
"Permitid que el amor inunde vuestros corazones, que la rabia os llene el pecho", ha reflexionado. "Estamos mirando a un horizonte más justo, por el que merece la pena vivir", ha contado esperanzada antes de gritar ante todos: "Viva el poder popular".
Un grito al que todos los asistentes se han unido mientras se apuntalaba cada vez más y más el que podría ser el siguiente paso: una huelga general.
En los últimos días ya había voces que apuntaban hacia ello, pero este sábado se ha confirmado. La encargada de explicarlo ante los medios de comunicación ha sido Valeria Racu, otra de las portavoces del Sindicato, quien ha avisado que "gobierne quien gobierne" no van a tolerar otros cuatro años sin atajar el problema de la vivienda.
La portavoz ha dado aun más voz a la idea después de que el Congreso haya tumbado los decretos de vivienda, a la vez que ha confirmado que está manteniendo conversaciones con los sindicatos mayoritarios laborales para esa iniciativa, con la que según Racu están "muy de acuerdo".
"La huelga general todavía no tiene fecha (...) tiene que ser un consenso entre todos los sindicatos laborales y estamos trabajando en ello, pero decir que seguramente será pronto", ha remarcado en declaraciones a los medios de comunicación.
En esta línea, Racu ha destacado a la huelga general como una "herramienta histórica" para transformar la realidad, recordando que "es gracias a ella que existen jornadas laborales de ocho horas o el sufragio universal".
Y sobre el Congreso, que el viernes tumbó dos decretos sobre la vivienda, la portavoz ha recordado que "ayer constatamos que tenemos un Congreso secuestrado por el rentismo".
"Un Congreso totalmente separado de la realidad de las calles, totalmente separado de esa mayoría social, de ese consenso social que existe entre toda nuestra población de que el rentismo es una lacra para nuestra sociedad y que tenemos que acabar con él", ha añadido.
Precisamente, todo este movimiento social surgió para tratar de que se aprobara el denominado como 'decreto Maricarmen', una ley que permitiera que no hubiera ningún desahucio sin una alternativa habitacional.
La "chispa", como lo ha denominado Racu, surgió del caso de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que fue desahuciada de su casa después de vivir en ella durante 71 años.
Finalmente, la empresa Urbagestión ha acabado por ceder y permitirá que Maricarmen vuelva a su casa, aunque solo tras la presión social.
La huelga
El martes, coincidiendo con la aprobación de dos reales decretos de vivienda por el Consejo de Ministros, la Puerta del Sol celebró su primera asamblea masiva. Durante la reunión, tanto Alicia del Río como Valeria Racu reivindicaron la movilización como elemento clave para forzar la actuación gubernamental y lanzaron la propuesta de construir una "huelga general".
Entre el martes y el miércoles, el volumen de tiendas de campaña creció de forma visible hasta sobrepasar el perímetro de la plaza y las entradas de metro.
Asimismo, la protesta sumó la adhesión de otros colectivos, como la Plataforma Laboral Escuelas Infantiles (PLEI), que se concentró frente a la sede de la Presidencia regional bajo la proclama "Sin vivienda no hay educación".
Con la meta de dotar de continuidad territorial al movimiento, la acampada organizó el jueves la creación de "comités de barrio" y asambleas sectoriales. Estas estructuras provisionales quedaron asignadas a distintas salidas del metro de Sol para agrupar a los asistentes por áreas geográficas de la capital.
Así, desde estas asambleas se impulsó la organización de la huelga general y se emplazó a participar en la manifestación descentralizada hacia la plaza de Cibeles.
