El Majzén, el círculo de poder que rodea al rey Mohamed VI de Marruecos, toma protagonismo en la investigación del asalto a Ceuta el 30 y 31 de julio.
Un informe del analista José María Gil Garre atribuye a un sector de ese entramado las órdenes dadas a las fuerzas marroquíes que permitieron la entrada al territorio español de miles de inmigrantes.
El documento sostiene que habrían regulado el paso hacia España. La tesis cobra relevancia porque el Majzén reúne a consejeros del Palacio Real marroquí, responsables de seguridad y aliados políticos y económicos.
Marruecos cuenta con un sistema político en el que la monarquía ocupa el centro del poder. Por lo tanto, Mohamed VI es el centro donde se toman las grandes decisiones del Estado, a pesar de los cambios constitucionales de 2011 como consecuencia de las protestas de la Primavera Árabe y a pesar también de las elecciones que se celebran cada cinco años.
El Majzén es una estructura informal de poder que se articula alrededor del rey y no cualquiera puede formar parte de este grupo selecto, porque se pertenece a esta oligarquía por herencia o por proximidad al Palacio.
Esta estructura viene de lejos, procede de cuando el sultán ejercía su autoridad desde el centro a la periferia. El término en árabe significa "almacén" o "tesoro", allí donde se concentraban los recursos del poder central.
Actualmente, es la zona de intersección de redes, con el rey a la cabeza, rodeado de sus consejeros. Abarca la seguridad y la vigilancia, una élite económica y el control del Estado formal, incluidos el Gobierno y el Parlamento.
Dirige la política interna en cuestiones sensibles como el Sáhara Occidental, mantiene la seguridad y se relaciona con otros centros de poder.
Para conocer las personas imprescindibles para el Palacio Real hay que fijarse en las reuniones de decisión en cuestiones de Estado, como el Sáhara Occidental, convocadas bajo instrucciones de Mohamed VI.
Este gabinete más próximo al rey -realmente, pocos tienen acceso directo a su persona- interviene cada vez más en las decisiones estratégicas y ha ganado autonomía en la gestión cotidiana durante las cada vez más frecuentes ausencias del monarca.
Los nombres del poder
En la cúspide visible se sitúa Fouad El Himma, consejero real y el hombre político más importante del entorno palaciego, apodado el "Virrey" porque es quien tiene un conocimiento transversal de los asuntos del Estado.
Este amigo y compañero de pupitre de Mohamed VI desde su infancia llegó a crear el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM). De esta manera, el propio rey, comendador de los creyentes, introducía en el país una cierta laicidad para combatir a los islamistas.
Otro compañero de Mohamed VI en el Colegio Real que tiene acceso directo al núcleo de decisión del Palacio es Yassine Mansouri, director de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), la inteligencia exterior.
Ya no solo le hace sombra al "Virrey", sino que puede convertirse en una figura clave en el reinado del heredero Moulay Hassan, futuro Hassan III, ya que desde hace años lo prepara y el príncipe despacha directamente con él.
Otras dos figuras importantes son Omar Azziman, secretario particular del rey y figura clave de los negocios y activos del monarca, y Mounir Majidi.
El Majzén, de hecho, no tiene su tope en la política, sino que se extiende a todos los ámbitos estratégicos: economía, seguridad, ejército, religión y Administración.
Por supuesto, muchas personas imprescindibles para los asuntos de Estado no pertenecen a este grupo selecto. El ejemplo más claro es el actual ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita.
A pesar de ser la cara visible fuera del país, elegido directamente por el rey, no forma parte del Majzén.
Los hilos de este círculo en el exterior los mueve Taieb Fassi Fihri, exministro de Exteriores y consejero real.
Algunos otros nombres reconocidos también se quedan fuera del Majzén. Es el caso de uno de los hombres más poderosos del aparato de seguridad marroquí, Abdellatif Hammouchi, director de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), la inteligencia interior; y la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN), la policía nacional.
Su poder ha crecido enormemente como experto en terrorismo desde los atentados de Casablanca de 2003 y de Atocha en 2004.
De hecho, la tensión con el encargado de los servicios secretos en el exterior y Consejero Real Yassine Mansouri evidencia que los aparatos de seguridad mantienen tensiones internas.
Igualmente, el segundo hombre más rico en el país después de Mohamed VI, el primer ministro Aziz Akhannouch, tampoco es miembro del Majzén. Acumula poder económico e institucional, pero no entra en la élite a pesar de mantener una buena amistad con el rey.
Control total
En el control económico entra en juego Mounir Majidi, secretario personal de Mohamed VI desde 2000 y presidente del holding real, quien articula los intereses empresariales del rey desde 2002.
Lo cierto es que con Mohamed VI la relación entre el núcleo histórico del Palacio Real y las nuevas élites económicas ha crecido en los últimos años.
El cometido del Majzén es tener ojos e influencia en todos los ámbitos. De tal manera que en las cuestiones que Palacio considere estratégicas, como el Sáhara, pueda colocar a sus propios hombres en el centro de la operación, al lado de los partidos y los políticos de turno.
Asimismo se involucra en cuestiones exteriores que influyen en sus intereses como ocurrió en el caso Marocgate en la Unión Europea.
A pesar de que el Majzén cuenta con defensores que lo consideran la base de la estabilidad, ya que confían en que garantice la continuidad de la monarquía, dentro del país vecino existen detractores por su carácter antidemocrático.
La víspera de las elecciones generales, partidos considerados ilegales en Marruecos por su carácter republicano llamaban en redes sociales a "deshacerse del Majzén" y construir un Estado nacional, democrático y popular.
Una crítica directa al papel de la monarquía, más allá de una izquierda que simplemente pida que el rey tenga un poco menos de poder.
Al mismo tiempo, en los últimos años la población joven ha venido reclamando constantemente más oportunidades económicas, transparencia y capacidad de participación política en contra de esta oligarquía.
La crisis de Ceuta
El vínculo señalado por Gil Garre entre esta estructura y Ceuta pasa por la cadena de mando fronteriza en el lado marroquí.
Según las conclusiones del informe de 10 páginas, el sector del Majzén implicado utilizó la crisis fronteriza como un instrumento de presión asimétrica destinado a condicionar las negociaciones del próximo tratado bilateral entre Marruecos y la Unión Europea.
Sectores de inteligencia coinciden en que Rabat busca forzar el reconocimiento pleno de los territorios españoles en el Norte de África que forman parte de la UE, como son Ceuta y Melilla, para garantizar la estabilidad fronteriza.
A este cálculo estratégico se sumaron incentivos de prestigio interno dentro del aparato marroquí en el marco de la Festividad del Trono y el horizonte de sucesión dinástica.
Rabat ha rechazado públicamente en todo momento haber utilizado la migración como presión contra España.
El Ministerio de Exteriores marroquí atribuyó el aumento de los cruces al efecto de una sentencia española sobre las devoluciones y negó una relajación deliberada de la vigilancia.
Desclasificación incompleta
Gil Garre dirige en su informe una segunda crítica al Gobierno español. Asegura que la desclasificación del 9 de septiembre omitió deliberadamente parte del material relativo a las interceptaciones del Regimiento de Guerra Electrónica 32 (REW-32), unidad del Ejército que alertó de un riesgo de entrada masiva.
Gil Garre señala que la documentación desclasificada no incluye las conversaciones interceptadas ni la nota militar íntegra.
"La omisión del material completo constituye en sí misma un dato de inteligencia sobre la sensibilidad política del contenido y limita la transparencia del relato oficial", asegura el analista.
La diferencia entre lo desclasificado y lo que el autor dice haber examinado importa porque esas conversaciones describirían el conocimiento previo y la transmisión de instrucciones dentro del dispositivo fronterizo.
Entre los documentos desclasificados se identifica un mensaje del REW-32 dirigido al Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) y enviado el 30 de julio a las 12:06.
Gil Garre sitúa las escuchas interceptadas en el apartado dedicado al 29 de julio y las describe como conversaciones de agentes marroquíes destinados en el Tarajal.
Según el informe, las conversaciones interceptadas en árabe y francés hablan de una "entrada masiva a Ceuta". Además, señalan que el personal debía permanecer en alerta y no abandonar sus puestos.
Las interceptaciones recogieron cómo "quedó prohibido que nadie metiera ningún tipo de flotador al agua, aunque se tratara de familias. Si los flotadores no se retiraban, debían pincharse o debía avisarse a la Marina Real".
También mencionan la posibilidad de cruces por mar y por la valla. La nota del REW-32 valoró como "muy probable" una entrada masiva durante la Festividad del Trono. La nota se transmitió al Estado Mayor del Ejército y al Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.
Gil Garre considera que la omisión del material completo "constituye en sí misma un dato de inteligencia sobre la sensibilidad política del contenido y limita la transparencia del relato oficial".
Pedro Sánchez sostuvo el 9 de septiembre que los informes previos señalaban aumentos de cientos de llegadas, no una previsión de 70.000 personas, y afirmó que se reforzó la frontera.
El contraste entre esa explicación, el material desclasificado y los datos adicionales invocadas por Gil Garre centra ahora la discusión sobre cuánto se sabía y qué decisiones se tomaron antes del asalto del 30 de julio.
Esas preguntas, junto a la autoría de una eventual instrucción marroquí, siguen abiertas mientras avanza la investigación judicial.
