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La Guardia Civil ha desmontado este miércoles una casa patera en Ceuta en la que vivían hacinados 25 inmigrantes, 6 de ellos menores, que entraron en la ciudad durante la invasión de finales de julio desde Marruecos.

El operativo policial se ha producido, según ha podido saber EL ESPAÑOL, tras denuncias de diversos vecinos. El inmueble está en la calle Real, la zona más céntrica de Ceuta.

Allí se ha desarticulado este apartamento en el que se ocultaban de forma irregular los migrantes. Según fuentes de la investigación, cada uno llegaba a pagar hasta 35 euros diarios por pernoctar en la vivienda.

Al entrar en el piso, hallaron una casa muy precaria, con unas condiciones de salubridad nulas. Tras vaciar el apartamento, procedieron a detener a los dos propietarios del piso, un hombre y una mujer.

Todos estos migrantes entraron en Ceuta durante los días 30 y 31 de julio.

En el dispositivo han participado agentes de la Compañía Fiscal y de Fronteras, con el refuerzo de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (USECIC) y del Grupo de Información de la Guardia Civil, además de la colaboración de la Policía Local.

Los migrantes han sido conducidos de manera escalonada a dependencias policiales con el fin de proceder a su identificación y filiación.

No es el primer caso que se detecta en la ciudad de piso patera. Hace tan solo unos días, como reveló EL ESPAÑOL, la Policía detuvo a un recluso de la prisión de Ceuta que escondió durante cinco días a cinco inmigrantes en su casa, aprovechando sus salidas por el régimen de tercer grado en el que cumplía su condena.

El reo refugiaba a esos migrantes marroquíes, también llegados durante la invasión, con la idea de luego facilitarles el traslado a una lancha con la que cruzar a la península.

De hecho, todos ellos fueron arrestados cuando el recluso que les ocultaba en su apartamento les condujo a la playa para que subieran a una embarcación que les haría cruzar el Estrecho.