Un preso que cumplía condena en régimen de tercer grado en la cárcel de Ceuta ha sido detenido por refugiar a varios inmigrantes marroquíes en su casa y luego facilitarles el traslado a una lancha con la que cruzar a la península.
Según revelan fuentes penitenciarias a EL ESPAÑOL, este recluso alojó en su casa, aprovechando su situación en régimen de semilibertad, a varios inmigrantes marroquíes que entraron el 31 de julio. Durante cinco días, permanecieron escondidos en el interior de esa vivienda.
El interno estaba vigilado por un sistema de control de pulsera para su localización en los momentos que no está trabajando, como todos los presos que cumplen condena en tercer grado, el régimen penitenciario más laxo y que permite salir fuera del módulo para comenzar su reinserción en la sociedad.
Pese a ello, logró ocultar a los inmigrantes en su casa. Transcurridos esos días, señalan las fuentes consultadas conocedoras de los hechos, les trasladó a la playa.
Allí iban a ser recogidos por una patera-taxi con destino al otro lado del Estrecho de Gibraltar, logrando así acceder de forma irregular a la península.
Sin embargo, fueron sorprendidos en el momento en que se subían a la embarcación por la Policía Nacional. Todos ellos fueron detenidos.
1.000 euros por inmigrante
El recluso cumplía condena por varios delitos contra la salud pública. Señalan que iba a recibir 1.000 euros por cada uno de los inmigrantes que consiguiera meter en la embarcación para cruzar el Estrecho.
Las mismas fuentes explican que el interno que guareció en su casa a los inmigrantes que entraron ilegalmente a Ceuta ha sido devuelto a prisión, y regresado de grado a un régimen más estricto.
Fuentes sindicales describen que el sistema de control que ha establecido la directora es, cuando menos, "muy ingenuo y realmente impide saber dónde se encuentran los delincuentes".
"La Dirección del Centro no entiende que tiene la obligación de llevar un control efectivo de los internos que cumplen condena en semilibertad", señalan.
