"Los encargados van en pelotas y con ropa sacada del puticlub". A través de una carta dirigida a sus padres y fechada el 7 de julio de 2024, así describió E., de 12 años de edad, el campamento de Euskal Udalekuak, ubicado en Bernedo (Álava).
La carta forma parte del sumario judicial que investiga éste y otros hechos, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.
Se trata de un expediente de más de 2.000 páginas que reúne diligencias policiales, denuncias de familias, testimonios de menores y documentación sobre estas polémicas colonias.
Entre los dos millares de folios figuran más de una docena de cartas —algunas de ellas, inéditas hasta la fecha— y notas manuscritas de los menores que pasaron por Bernedo en 2022, 2024 y 2025. Son escritos dirigidos a sus padres y familiares durante las estancias.
"Las del campamento son feministas y se quitan los sujetadores (...) y enseñan el culo. No sé si eso es normal", escribió H., una niña de 10 años, en julio de 2025, último año en el que estas colonias se realizaron.
El contenido de más de 12 nuevas cartas a las que ha accedido este periódico es escalofriante.
Y el problema es que esas misivas no llegaban a sus destinatarios —los progenitores— mientras los menores permanecían en el campamento.
Una de las cartas de los menores.
Las familias las recibían cuando la estancia ya había terminado. En algunos casos, cuando acudían a recoger a sus hijos e, incluso, después de que éstos hubieran regresado a casa.
En ellas, los pequeños denuncian que pasan hambre, se preguntan si es normal que los monitores vayan desnudos y se quejan de las duchas mixtas o de ciertos juegos.
Varios de ellos expresan su deseo de abandonar el campamento y, en algunos casos, piden directamente a sus familiares que vayan a buscarlos. Una niña advierte a su familia de que va a perder peso por no comer.
E., de 10 años, describe el campamento como "insoportable" y asegura que ha sido "la peor decisión" que ha tomado en su corta vida. Sobre las condiciones de higiene, escribe que deben ducharse "cada cinco días" y, "además, con las chicas".
Después, vuelve sobre la desnudez de los adultos: "Ayer todas y todos los encargados se pusieron en pelotas y con ropa sacada del puticlub".
El menor termina reclamando que sus padres vayan a rescatarle. "POR FAVOR, que me recojáis", escribe. Y compara su estancia con "una cárcel para menores". La carta acaba con una petición en mayúsculas: "¡¡¡SACARME DE AQUÍ!!!".
"Es un infierno"
No es el único escrito, ya en manos del Juzgado de Instrucción 3 de Vitoria, en el que un menor pide abandonar Bernedo.
A lo largo de julio de 2022, M., de 11 años, escribió tres cartas a su familia. En la primera, afirma: "Este campamento es un infierno". Y asegura: "Todos los días lloramos".
En esa misma carta cuenta que habían hecho "un espectáculo de los monitores desnudos". Después escribe en mayúsculas: "POR FAVOR, ESTOY SUFRIENDO MUCHO. TE AGRADECERÉ TODA LA VIDA QUE ME VINIERAS A BUSCAR. AYUDA".
Cuatro días después, vuelve a escribir. "Los siete primeros días han sido horrorosos", señala. Y el 10 de julio, en una carta dirigida a sus tíos, insiste: "No quiero estar más aquí. ¡QUIERO QUE ALGUIEN ME VENGA A BUSCAR! POR FAVOR, AYUDA".
Otras de las cartas.
Las referencias a la comida aparecen también en varios escritos. I., de 11 años, dejó anotado: "Estoy en los campamentos y tengo mucha hambre". En otra nota, pide a sus familiares que le lleven un bocadillo o un sándwich a las colonias. Les escribe: "La comida es una m****"
N., también de 11 años, escribe que "la comida es un asco, sin ofender" y añade: "Las profesoras se pasan desnudas todo el rato". Después, cuenta que ha llorado y que "todo es horrible". "Quiero irme a casa", suplica.
Otra menor, I., de 13 años, escribe en agosto de 2025: "En duchas nos han obligado a duchas mixtas". Y califica la comida como "regular". Su nota de auxilio termina con dos palabras en mayúsculas: "TRAERME COMIDA".
U., de 11 años, comienza su carta intentando tranquilizar a su familia: "Oso ondo [muy bien en euskera], estoy aquí super bien". Dice que sólo ha llorado dos veces. Pero inmediatamente después añade: "Hay gente que se han traumatizado porque se ponen en tetas y se desnudan".
Una de las cartas que pide ayuda.
J., una joven de 15 años, deja por escrito una oposición frontal a las duchas mixtas. "A MÍ NO ME VAN A OBLIGAR", escribe.
Según su carta, los monitores del campamento le dijeron que la ducha tenía que ser "sin ropa" y ella respondió que la situación resultaba "traumática". Su conclusión es tajante: "La supuesta libertad en este tema para mí es acoso".
En otra parte del escrito denuncia que las monitoras iban "en tetas" por la cocina y que "hacían topless" en la piscina. Y remata: "A MÍ NO ME VAN A SILENCIAR. ME VOY A QUEJAR".
También hay menores que relatan su angustia sin describir tantos detalles. E., de 13 años, escribió en agosto de 2025: "Bernedo es una mierda y me quiero ir a casa". Asegura que ya había pedido a los monitores marcharse, pero que no respondieron a su petición. La súplica que dirige a sus padres es inequívoca: "Venir (sic) a buscarme".
Una carta enviada por otro menor, incluida en el sumario.
Otra carta, la de I., de 10 años, insiste en un asunto recurrente en varias de las misivas. Recoge que "las monitoras se desnudaban y se ponían en tetas". La niña acompañó el texto con el dibujo de una cara asustada.
Y N., de nueve años, escribió a sus familiares que tenía "muchas ganas" de verlos y que "lloraba todas las noches". En su caso, la madre de esta menor aseguró —así consta en el sumario— que la carta no llegó a sus manos hasta que su hija ya había regresado del campamento.
Una de las cartas: "Si te llega esto y no estoy en casa, venid a buscarme".
Todas las cartas fueron escritas por menores de entre nueve y 15 años. Corresponden a distintas ediciones del campamento, pero las quejas, lamentos y súplicas son las mismas o muy similares entre unas y otras.
15 adultos investigados
En esta causa judicial hay 15 adultos investigados por delitos que incluyen exhibicionismo ante menores, provocación sexual, coacciones y agresión sexual.
De ellos, 14 son monitores, auxiliares o personal vinculado al funcionamiento de los campamentos. La decimoquinta investigada es Saioa Etxezarreta, presidenta y gestora de Sarrea Euskal Udalekua.
Entre los 14 monitores y trabajadores investigados figuran Iñaki E., Yara L., Haizea L., Ane N., Maier E., Ane A., Mireia B., Izaro E., Garazi M., Izaro S. d. I., Izaro I., Libe U., Saioa G. y Nagore A.
El 1 de octubre de 2025, acompañada por su madre, una de las menores prestó declaración ante la Policía vasca. Y relató que una de estas monitoras, que estaba en topless, "se chupó los dedos índices de ambas manos" y se "frotó los pezones" frente a otro encargado.
Asimismo, señaló que esta investigada "pedía masajes a cambio de una onza de chocolate".
Sobre el monitor que ejerció de cocinero en las colonias de 2024, otro de los niños declaró que preparaba la comida vistiendo únicamente un delantal y que la servía, sin más ropa que ésa, en los merenderos y comedores.
"Y que, un día, su amigo [nombre omitido, también un menor participante en los campamentos] se negó a comer puré porque vio como el cocinero se rascaba sus genitales mientras cocinaba", relata el acta de denuncia con la declaración de este menor.
También en Navarra
El ertzaina que redactó uno de los informes del conocido ya como caso Bernedo también quiso subrayar que, además de los ya citados, podrían haberse producido "presuntos delitos de omisión del deber de impedir delitos y/o de delitos de comisión por omisión en relación con la indemnidad sexual".
"Podrían haber incurrido [en este ilícito penal] tanto los monitores investigados, como aquellos que, aun no participando en las actividades presuntamente delictivas, no habrían informado de las mismas", indicó el agente tras recabar los testimonios de los menores.
La investigación judicial también salpica —en su caso, como figuras jurídicas— a las asociaciones Sarrea Euskal Udalekua Elkartea, Pitxilore Aisialdi Elkartea y Dorrekoa Kultur Elkartea, vinculadas, respectivamente, a los campamentos de Bernedo, Abaigar y Goñi (estos dos últimos municipios, situados en la Comunidad Foral de Navarra).
Aunque aparecen bajo tres nombres distintos, las diligencias apuntan a que forman parte del mismo entramado organizativo, porque comparten responsables, canales de coordinación, medios y una estructura común, según consta en la documentación del procedimiento judicial.
De hecho, cuando la Diputación de Álava vetó a Sarrea para organizar el campamento de Bernedo este 2026, los promotores intentaron continuar la actividad bajo las siglas de Dorrekoa.
La Diputación concluyó que ambas entidades estaban conectadas y que el cambio de nombre podía constituir un fraude de ley.
El veto de la Diputación de Álava impidió que el campamento de Bernedo volviera a celebrarse este verano. La sanción, aprobada el 4 de junio, incluye una inhabilitación de tres años para organizar actividades de tiempo libre con menores, una multa de 9.000 euros y la pérdida del acceso a ayudas públicas en Álava.
Pero el cierre no afectó a Navarra. Los mismos promotores han podido continuar este verano, el de 2026, con sus campamentos en Goñi y Abaigar, donde la actividad siguió programada pese a la investigación abierta por la Ertzaintza.
Además, el Gobierno foral, presidido por la socialista María Chivite, mantiene la financiación indirecta de estas colonias a través de Euskarabidea y de entidades locales.
