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Las claves

El 90,8% de los teléfonos que participaron en la organización digital o sirvieron de altavoz para instigar la invasión de Ceuta tenía prefijo marroquí.

Es una de las conclusiones que extrae el informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional sobre los sucesos del 30 y 31 de julio en los que más de 80.000 personas cruzaron ilegalmente la frontera con España.

El documento desmonta la tesis de Pedro Sánchez. Frente a las sospechas de una posible responsabilidad de Marruecos en la invasión, el Gobierno señaló en su lugar a Rusia, Israel, a la ultraderecha internacional y a las organizaciones criminales como instigadoras de la movilización.

El informe del CENIF no menciona en ningún momento a los rusos ni a los israelíes y tampoco atribuye a las mafias una capacidad de convocatoria de tal envergadura. También descarta que fuese una ola migratoria espontánea.

"No se trata de algo incidental cuya generación pueda asociarse a un factor ocasional o espontáneo", advierte.

Por el contrario, la "inmensa mayoría" de las líneas utilizadas para difundir y amplificar los llamamientos estaban vinculadas a Marruecos. El 9,2% restante procedía de líneas de países subsaharianos, españoles, franceses, alemanes o egipcios.

El dato no permite determinar por sí solo la identidad o la localización física de cada usuario. Sí permite establecer, sin embargo, que el núcleo telefónico de los grupos investigados estaba formado por líneas marroquíes, no rusas ni israelíes.

El informe no acusa formalmente al Gobierno de Marruecos de haber dado la orden, pero sí reúne numerosos indicios que apuntan hacia el país vecino y que desmontan las certezas con las que Moncloa lo había exonerado.

Una campaña planificada

Lejos de ser un movimiento desorganizado, la campaña digital siguió un patrón que los analistas asocian con los principios del método SPREAD, el modelo estándar de diseño de contenidos virales desarrollado por la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard.

El CENIF analizó los números presentes en diferentes grupos, foros y páginas dedicados a la inmigración.

Identificó a administradores, a usuarios que aparecían simultáneamente en varios grupos y a perfiles que actuaban como dinamizadores: recibían los mensajes, los reproducían en distintos canales y multiplicaban exponencialmente su alcance.

La campaña comenzó en espacios abiertos como Facebook, Instagram y TikTok.

Agentes "no uniformados" reconocidos en el informe del CENIF CENIF

Los participantes que mostraban un interés real eran después derivados a grupos cerrados de WhatsApp, donde se difundían instrucciones mucho más concretas: rutas para llegar a Castillejos, medios de transporte, puntos de reunión, formas de avanzar en grupos reducidos y recomendaciones para evitar la vigilancia policial.

"Entrad a este grupo para coordinar un asalto colectivo en la frontera", decía uno de los mensajes recopilados en el informe del CENIF.

Este modus operandi provocó una explosión de actividad.

El 30 de julio, el CENIF registró un pico histórico de 1.974 mensajes operativos en los foros monitorizados, lo que representó un incremento exponencial del 3.363,1% respecto al máximo diario contabilizado antes del día 28 de julio.

"El surgimiento improvisado, automático y/o involuntario de una campaña mediática de este alcance es algo difícilmente asumible", sostiene el informe, que concluye que existió una "dirección estratégica y operacional" que actuó "conforme a procedimientos perfectamente definidos".

La Policía descarta a las mafias

La versión gubernamental tampoco sale indemne en lo relativo a las mafias. Sánchez aseguró que las organizaciones criminales habían aprovechado la sentencia del Tribunal Supremo y la desinformación para instigar las entradas.

El CENIF llega a una conclusión diferente. Tras analizar las capacidades, investigaciones y comunicaciones de las cinco organizaciones conocidas que operaban desde Marruecos, afirma que no aparece "ni una sola referencia" a que estas participaran en la convocatoria.

"No existe indicio alguno que pudiera señalar a estas organizaciones criminales como promotoras o impulsoras de este asalto", recoge literalmente el documento.

Las redes conocidas tenían una capacidad conjunta para transportar entre 200 y 300 personas al día. La única organización asentada en Ceuta podía introducir entre tres y cinco. Ninguna podía movilizar a decenas de miles de personas en cuestión de horas.

El informe añade que estas mafias actuaron después de forma oportunista, cobrando a algunos de los inmigrantes que permanecieron en Ceuta por trasladarlos clandestinamente a la Península.

Pero no las responsabiliza de la planificación, la viralización ni la gestión sobre el terreno.

El nivel de especialización observado, afirma la Policía Nacional, "no está al alcance de ninguna estructura criminal de las conocidas por la Policía en esa zona".

Fases de la invasión

La fecha, el lugar y la forma de acceso tampoco habrían sido casuales.

La campaña utilizó una sentencia del Tribunal Supremo, manipulada hasta convertirla en el mensaje falso de que quienes entrasen nadando no podrían ser devueltos.

También explotó la reciente regularización extraordinaria y la celebración del Día del Trono, que coincidió con que el despliegue habitual de las fuerzas de seguridad marroquíes en la frontera era muy inferior al habitual.

La movilización fue dirigida hacia el espigón del Tarajal en franjas horarias concretas. Primero entraron jóvenes equipados con neoprenos, aletas y flotadores, obligando a España a dedicar recursos al salvamento y saturando las instalaciones de recepción.

Extracto del informe del Centro de Inmigración y Fronteras de la Policía. EE.

El primer objetivo era "colapsar el sistema de gestión fronteriza en un punto y de una forma concreta".

Una vez abiertas las puertas por la acumulación de personas, comenzó una segunda oleada a la que se sumaron familias, mujeres y niños , cuya presencia limitaba drásticamente la posibilidad de emplear medios coercitivos para restablecer el control.

La finalidad de esa segunda fase, según el informe, era "eliminar la capacidad de respuesta por parte de España".

La Policía sostiene que el escalonamiento de los perfiles, los horarios y las modalidades de acceso demuestra que no se produjo una estampida casual, sino una operación táctica adaptada en tiempo real a la reacción española.

El CENIF añade que las imágenes satelitales del 30 de julio muestran una presencia policial marroquí muy inferior a la habitual.

Las carreteras permanecieron despejadas pese a la llegada de decenas de miles de personas, los taxis aparecían ordenados en las inmediaciones de la frontera y no se desplegaron controles eficaces en los accesos a la playa.

Más grave aún: los testimonios recabados y los vídeos analizados mostrarían a 11 agentes uniformados marroquíes guiando a los inmigrantes hacia el agua y facilitándoles el acceso.

También fueron detectados al menos 24 presuntos "agentes dinamizadores" no uniformados que caminaban en sentido contrario a la masa, impartían instrucciones, controlaban los flujos y, en algunos casos, daban indicaciones a los propios policías.

El documento califica la actuación policial de Marruecos como de "total permisividad" y asegura que no se registró "ninguna tentativa seria" de reducir, dispersar o alejar a la masa del perímetro fronterizo.

El 15 de agosto

Ante una segunda convocatoria, mucho más explícita, Marruecos desplegó un dispositivo que impidió cualquier aproximación a la frontera y detuvo a unas 294 personas.

Para el CENIF, la capacidad marroquí para desactivar completamente ese segundo intento refuerza la sospecha sobre su inacción durante más de 48 horas el 30 y 31 de julio.

"Parece que asistimos a un proceso 'manejado' de forma que una segunda convocatoria artificialmente más detectable se convierta en un ejercicio de control que 'blanquee' la gestión precedente de la respuesta de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad [de Marruecos]".

La Policía no identifica todavía al autor intelectual ni acredita una orden directa del Gobierno marroquí, pero concluye que la operación exigió una elevada capacidad de influencia sobre las redes sociales, los movimientos de población y las fuerzas de seguridad de Marruecos.