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Las claves

Los militares consideran "un sinsentido" la decisión de Defensa de permitir que sólo uno de cada cuatro soldados desplegados en Ceuta lleve un fusil cargado para poder defenderse de potenciales agresiones.

"Es como reconocer el error sin reconocerlo del todo y que parezca que lo has solucionado", señalan altos cargos del Ejército de Tierra a EL ESPAÑOL. "No es sólo por la responsabilidad [que recae sobre el militar]. Sino que es señalar [al enemigo] a quién tienes que atacar primero".

Y añaden: "No tiene sentido operativo. Parece más una decisión política en un asunto de seguridad táctica".

En la misma línea se ha pronunciado la Asociación de Tropa y Marinería (ATME), cuyo presidente, Marco Antonio Gómez, se reunió el martes con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.

"Los militares somos militares y nuestras herramientas de trabajo son las armas", ha insistido Gómez.

Militares patrullan las calles de Ceuta. Marcos Moreno Europa Press

"Cuando tengamos que defender la vida de los compañeros, ¿quién va a valorar el riesgo inherente de los demás? ¿Cuándo responder? ¿Si tiran ocho piedras sí pero si tiran cuatro, no? Esa responsabilidad no debe recaer sobre una persona. Todos deben ser autosuficientes para defenderse a sí mismos. Estas órdenes de Defensa crean más confusión".

El responsable de ATME también se pregunta qué hubiera pasado si uno de los soldados que sufrieron alguna de las agresiones, como "la del ataque de las 40 pedradas", fuese con un fusil cargado mientras sus compañeros no y hubiese decidido que su vida y la de los demás corre peligro.

"Podría haber disparado y matado a 10 o 15 personas, ¿y quién explicaría eso ante un juez? ¿Lo defendería Defensa? Las Fuerzas Armadas son Fuerzas Armadas. Tenemos que salir con armamento individual y estar protegidos jurídicamente para poder hacer el uso de la fuerza, siempre con proporcionalidad".

El teniente general retirado Juan Montenegro ya explicó hace unos días a EL ESPAÑOL que en vez de no proporcionar armas a los militares lo que se debería hacer es utilizar elementos de disuasión en caso de enfrentamiento.

"Cuando se ordena una operación o intervención determinada se establecen las condiciones y, especialmente, las 'reglas de enfrentamiento' o rules of engagement, las llamadas ROEs, que dicen cómo se responde, qué se puede hacer y qué no se puede hacer, qué armamento se emplea y qué munición, bien fogueo o bien munición real de guerra".

Puso Montenegro un ejemplo que él mismo vivió: "Vigilando el AVE, mis soldados llevaban una o dos balas de fogueo en el cargador y el resto hasta 20 cartuchos por cargador eran munición de guerra. Las primeras para evitar accidentes no deseados y las segundas para defender el objetivo. Los malos lo sabían y no aparecieron".

"Falta de liderazgo"

En una línea muy parecida se expresa el teniente general retirado y exdirector del CESEDEN Juan Bisbal Pons, quien tacha de "falta de liderazgo" la incertidumbre que viven los militares desplegados en Ceuta.

"Es cierto que algunos de los medios y equipamientos de nuestros militares no son los más modernos. Sin embargo, no es ese el problema de la inacción por parte de nuestras fuerzas armadas, sino la falta de coraje para tomar las decisiones políticas necesarias que permitan un uso racional de la fuerza".

Para el experto, la declaración del Estado de Alarma hubiera permitido manejar la crisis de manera mucho más eficaz desde el principio y eso habría evitado que hoy se estuvieran debatiendo cuestiones como si un arma por cada cuatro o cinco soldados es suficiente.

También se habrían prevenido las tres agresiones registradas la semana pasada contra militares, una de ellas con un cóctel molotov. La más notable, la de cuatro soldados que fueron heridos a pedradas y tuvieron que huir de su vehículo y pedir auxilio a la Policía y la Guardia Civil porque no podían defenderse al no ir armados.

Esta situación podría cambiar si los militares fueran investidos agentes de la autoridad, que es algo que reclaman tanto ATME como el propio PP, el cual registró la semana pasada en el Congreso de los Diputados una Proposición no de ley (PNL) para pedir que se les otorgue ese título "con carácter urgente".

"Nuestra asociación pidió esa cobertura jurídica desde el minuto uno", señala Marco Antonio Gómez a EL ESPAÑOL. "Los militares deben actuar conforme a las órdenes recibidas y que Defensa los invista de autoridad para que no tengan problemas legales ni jurídicos".

"¿Dónde está la policía militar, la policía aérea o la policía naval, con su formación y adiestramiento y con insignias visibles para que la ciudadanía sepa que son agentes de la autoridad?", se pregunta.

Un mando de las Fuerzas Armadas en activo sugiere a este diario que "el debate de agente de autoridad es largo y lleva tiempo sobre la mesa, pero está fuera del ámbito del Ejército y, pese a las insistencias, es difícil que salga adelante".

No obstante, "estaría muy justificado, pero las derivadas serían cuestiones como los sueldos y las horas extra".

Por su parte, Gómez insiste en que la situación de los soldados de Ceuta "es crítica" porque "tienen que aguantar ya no sólo agresiones físicas, sino un machaque psicológico total por los insultos y las acusaciones y, sobre todo, por el hecho de saber que son militares que viven en Ceuta, que su familia vive allí y que no pueden darles toda la seguridad que deberían, ni a ellos ni a toda la ciudadanía".