El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tuvo sobre su mesa, en los días previos a la invasión de Ceuta, al menos tres informes de inteligencia que advertían de la amenaza que se cernía sobre la ciudad autónoma.
Los documentos analizaban los flujos migratorios, las amenazas y vulnerabilidades existentes y planteaban distintos escenarios ante una posible entrada masiva.
Pero uno de esos informes iba más allá y alertaba de una operación concreta orquestada desde Marruecos, alentada por su Gobierno y por mafias afines a él, según fuentes conocedoras de su contenido.
El documento advertía de que esa operación tenía como objetivo poner en duda la soberanía española sobre Ceuta y Melilla.
Así lo aseguran a EL ESPAÑOL fuentes próximas al ministro y fuentes del Estado Mayor de la Guardia Civil conocedoras de los informes y de la información que llegó a Interior antes de los acontecimientos.
Según estas fuentes, la información disponible permitía anticipar que se preparaba una operación de presión sobre territorio español, pese a lo cual se consideró suficiente el dispositivo policial desplegado en la ciudad.
De acuerdo con fuentes del Ministerio que tuvieron acceso a esos documentos, el análisis no se limitaba a contemplar una posible crisis migratoria.
Uno de ellos hablaba concretamente y de forma abierta de la alerta de "una operación impulsada desde Marruecos y alentada por su Gobierno y por mafias afines", enmarcándola en una estrategia destinada "a cuestionar la posición y la soberanía sobre las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla".
Las fuentes consultadas precisan que el documento señalaba al Gobierno marroquí, y no a la Casa Real alauita, como responsable de esa estrategia.
El análisis situaba así la presión migratoria en un contexto más amplio que el estrictamente fronterizo: como una herramienta susceptible de ser utilizada para tensionar la posición española sobre Ceuta y Melilla.
Los otros informes que, según estas fuentes, llegaron a la mesa de Marlaska en los días anteriores a la entrada masiva abordaban diferentes aspectos de la amenaza.
Analizaban la evolución de los flujos migratorios, las vulnerabilidades de la frontera y los escenarios que podían producirse si se producía una movilización de miles de personas hacia territorio español.
La información de inteligencia, por tanto, no se limitaba a advertir de un incremento puntual de la presión migratoria.
Las fuentes consultadas sostienen que los análisis advertían de una operación organizada y de las consecuencias que podía tener para la seguridad y para la soberanía española.
Pese a estas advertencias, el dispositivo de seguridad no se reforzó en la medida que posteriormente exigirían los acontecimientos.
Según las fuentes consultadas, la decisión adoptada fue considerar suficientes los efectivos policiales disponibles en Ceuta para hacer frente a la situación que pudiera producirse.
Incluso en el Centro de Inteligencia y Crimen Organizado (CITCO) del Ministerio del Interior se manejaba información sobre lo que iba a suceder, según señalan otras fuentes conocedoras de lo ocurrido en las jornadas previas a la invasión fronteriza.
La dimensión de la crisis quedó patente cuando miles de personas se dirigieron hacia la frontera y trataron de acceder a territorio español. La presión sobre los agentes desplegados desbordó las previsiones y obligó a movilizar recursos adicionales para contener la entrada.
La cuestión que plantean ahora las fuentes conocedoras de aquellos días es por qué, si los informes ya advertían de una amenaza de esas características, no se adoptaron medidas preventivas de mayor alcance.
La existencia de esos documentos sitúa el foco directamente sobre la cadena de decisiones adoptadas por Interior antes de la crisis.
La información de inteligencia había llegado al departamento dirigido por Marlaska y, al menos según las fuentes consultadas, incluía una advertencia concreta sobre una operación orquestada desde Marruecos para poner en cuestión la soberanía española.
