Hubo un momento en la primera comisión convocada por el PP en el Senado para hablar de la crisis de Ceuta que rompió con la habitual solemnidad que rige en la Cámara Alta. Lo protagonizó la senadora Cristina Díaz Moreno (Ceuta, 1973), vicepresidenta segunda de la Comisión mixta sobre insularidad.
Ceutí de nacimiento, Díaz lanzó su ráfaga de preguntas contra la silla vacía de Fernando Grande-Marlaska, que había justificado su plantón amparándose en la necesidad de coordinar el Puesto de Mando Unificado creado con motivo del eclipse solar.
La frustración de Díaz por la ausencia del ministro, sumada a la rabia por sentir su tierra invadida y el dolor de contemplar, día tras día, la desesperación de sus 85.000 compatriotas, transformó su indignación en desconsuelo. Su voz se quebró. Sus ojos se humedecieron.
"Los vecinos me dicen: 'Estamos sin dormir. Con miedo. Aterrados por nuestros hijos. Por nuestros mayores. Sin una solución por parte del Gobierno de España'", dijo ante aquella desértica silla de madera y cuero burdeos, protagonista incómoda de la sesión.
Fueron sólo unos segundos de pura empatía, pero allí Cristina Díaz dejó de ser política y pasó a ser una ceutí más.
La senadora del PP Cristina Díaz durante la entrevista con EL ESPAÑOL.
"La gente de mi tierra me ha parado por la calle. Me ha llorado y yo he llorado con ellos. Soy de Ceuta y esto duele. Duele la indiferencia. Duele ver que se pueden poner medios. Pero a Ceuta no se le va a olvidar esta forma de actuar del Gobierno. Ha sido cobarde. Ha sido incompetente. No ha trabajado más que pensando en intereses que a todos se nos escapan".
Así lo expresa la senadora en entrevista con EL ESPAÑOL, tras acudir a la segunda Comisión convocada por el PP, a la que de nuevo se negó a acudir Marlaska.
"La gente tiene derecho a recibir explicaciones. Las comparecencias no pueden ser sólo promovidas por el Gobierno ante el Congreso. El Senado no es una Cámara de segunda, como muchas veces intentan hacer ver. Esa actitud forma parte de la forma de gobernar de quienes se sienten incómodos si no tienen el control", afirma.
¿Qué imagen traslada a los ceutíes la silla vacía de Marlaska? ¿Cómo afecta esa fotografía a la moral de los ceutíes?
Duele ver la silla vacía, que un ministro no venga a dar la cara y contar lo que ha pasado. Nuestra moral está golpeada, pero no por la falta de fortaleza sino por esa sensación de abandono.
Hemos pedido auxilio y el Gobierno ha minimizado lo ocurrido. Ha negado la realidad y no ofrece soluciones. Sentimos impotencia y no tenemos visos de ver la luz. De momento, sólo hemos visto un paseíllo de ministros.
Sin embargo, al margen de la preocupación y la indignación hay otro sentimiento: el de orgullo. Por los ceutíes. Por la Policía. Por la Guardia Civil. Por los sanitarios. Están trabajando al límite y dando la batalla.
¿Con qué se ha quedado ganas de decirle a Marlaska ante sus dos plantes?
Honestamente, Marlaska sabía esto desde hace meses. Nosotros lo llevábamos advirtiendo. No es nuevo para él. Evidentemente, no tenía una bola de cristal, no sabía el día, la hora, pero para eso están los servicios de inteligencia de la propia Guardia Civil, que los ha tirado por la borda. Yo misma le he hecho preguntas directas y le he advertido de que no había medios ni refuerzos.
¿Qué le contestaba?
Que había la suficiente Policía y Guardia Civil como para cuidar aquello. Estamos hablando de una frontera que es frontera de Europa en África. Hay que barajar otras cosas, dimensionar cuáles son los problemas que hay en frontera, cuál es el trabajo que ello requiere y cuál es la presión. Marlaska no lo ha querido ver nunca.
Ustedes han pedido la reprobación de cinco ministros, ¿pero cree que es él quien debería asumir la principal responsabilidad política?
Reprobamos a todos, evidentemente, pero el primero que tiene que dimitir es Marlaska. No sé qué hace en este Gobierno. Debemos tener a alguien que, primero, sea capaz de sentarse en una silla y dar explicaciones. Alguien que de verdad sea consciente de los problemas y preocupaciones que tiene Ceuta como frontera.
¿Cómo se explica que el Gobierno no actúe con más medios en Ceuta para atajar la crisis con firmeza?
Quizás que quien tiene que estar al mando del barco ha mantenido sus vacaciones y no ha querido tomar medidas. O que le resulta complicado hacer lo que se le pide, porque el presidente Vivas le está diciendo lo que tiene que hacer.
Se me escapa por qué no toma más decisiones. Si es porque en el Gobierno son unos ineptos, se confirma. Si es porque quieren tener abandonada Ceuta, se confirma. Si es por una suerte de pago a Marruecos, se confirma. Cualquier respuesta confirma que no tienen ningún interés.
Cristina Díaz, senadora del PP por Ceuta.
Sánchez, sin embargo, sí estuvo en Ceuta al principio de...
¡Dos horas! Estuvo dos horas.
Dos horas, sí, pero luego dijo estar coordinando la crisis por videoconferencia. ¿Cambiaría algo que estuviese sobre el terreno?
Creo que es bueno que venga a ver las cosas. Yo he trabajado en televisión toda mi vida. Cuando ves un plano hay una imagen que te puede doler, pero cuando estás sobre el terreno ves que ese plano está a la derecha, a la izquierda, da igual si abres o cierras el zoom: es un plano desolador, y es el plano que hoy encuentra en Ceuta y que Sánchez no ve.
No lo ve o no se lo han sabido transmitir sus ministros.
Claro, pero si uno está de vacaciones, ¿cuánto atiende? No se lo ha tomado en serio. No sé si es por su forma de ser, porque no le importa o directamente porque tiene preocupaciones muy importantes que le llegan en septiembre, como sus casos judiciales.
¿Qué podemos esperar? Que esté en La Mareta con sus amigos o pensando qué programa va a emitir próximamente en la televisión pública.
Decía antes que Ceuta no olvida, pero muchas veces da la sensación de que vivimos en una época en la que da igual lo que ocurra, que todo pasa, que todo se olvida. ¿Esta crisis marca un antes y un después?
Eso no lo tengo tan claro. El Gobierno confía demasiado en que el paso del tiempo lo tape todo. Pero Ceuta no se va a olvidar del descontrol de la frontera ni de que se les ha dejado solos.
Desaparecerán los titulares en prensa y dejaremos de escuchar sirenas, pero el miedo, el daño económico y la sensación de abandono permanente no se va a olvidar. Y seguiremos exigiendo responsabilidades.
Juan Jesús Vivas pasó de la cooperación institucional a acusar al Gobierno de "pasividad absoluta". ¿Qué ha cambiado en la estrategia del PP?
Nuestra estrategia no ha cambiado. El presidente Vivas ha sido siempre una persona que ha creído firmemente en la lealtad institucional. Lo que ha cambiado es que hemos pedido cooperación y no ha habido respuesta. Si mantienes durante 20 días una actitud leal, institucional y compruebas que el Gobierno minimiza lo que ocurre, debes levantar la voz.
¿Qué mensaje le manda al presidente Vivas? ¿Cómo valora su gestión?
Si Vivas no hubiese estado al frente de esta crisis, todo habría sido mucho peor. Él está dando la cara, ha asumido responsabilidades que le corresponden al Estado, ha mantenido la calma, respetado la convivencia y pedido ayuda con lealtad.
No es fácil llevar tantos días al pie del cañón haciendo lo que no hace el Estado y dar a los ceutíes firmeza y esperanza, y sin dejarse arrastrar un solo segundo ante la dureza de la situación.
El PSOE de Ceuta está fracturado. ¿Eso lo aboca a su desaparición?
El PSOE de Ceuta ha tenido que elegir entre defender a Ceuta o defender a Pedro Sánchez. Es una decisión que han tomado quienes están en la Asamblea de la Ciudad. Resulta indefendible ponerte al lado de un partido que no está mirando por su ciudad.
Cuando un partido antepone las órdenes de Ferraz a los intereses de sus propios vecinos, termina rompiéndose, y eso es lo que ha pasado.
¿Qué papel está jugando Vox? Porque también han sido críticos con los pactos de Vivas.
Me gustaría que Vox diera respuestas. Que viniese aquí con soluciones. Alberto Núñez Feijóo ha viajado a Ceuta dos veces en estos 20 días. Y venía con el trabajo hecho, la carpeta llena. Juan Bravo ha traído un plan para reactivar Ceuta, ha pedido endurecer la frontera y el despliegue de Frontex.
Si Vox viene a Ceuta para dividir, no se va a encontrar con el apoyo de los ceutíes ni del PP. Podemos coincidir en la seguridad y el control fronterizo, pero no vamos a poner en riesgo la convivencia.
La senadora Cristina Díaz, del PP, durante la entrevista con EL ESPAÑOL.
¿Qué pasa con las 500 niñas que Sira Rego quiere distribuir por la Península? ¿Deben distribuirse por ser vulnerables o hay que devolverlas a Marruecos?
¿Se resuelve un problema con un desplazamiento y que Ceuta se convierta en una plataforma de entrada? El Gobierno debe identificar a los menores, localizar a su familia y aplicar el acuerdo firmado con Marruecos.
Rabat dice que quiere a sus menores, nosotros se los queremos llevar y Bruselas nos apoya. ¿Dónde está el problema? En que la ley no está hecha ni pensada para una invasión, sino para contextos y situaciones normales. Lo que ha pasado en Ceuta no lo es.
¿Pasa la solución por una modificación legislativa?
Nuevas normas, claro, y no es algo nuevo. Lo hemos venido diciendo durante un tiempo. Hay soluciones que implican una nueva legislación. Hace falta agilizar los trámites para que todo sea más sencillo.
Europa debe tener miedo de que Ceuta sea una entrada sin retorno. Somos frontera de Europa. Somos frontera de España. Si el retorno no se cumple, el problema no es sólo nuestro. Ya vemos cómo las mafias están funcionando en los traslados desde Ceuta hacia la Península.
¿Hablamos de un marco íntegramente español, como hicieron Polonia y Grecia ante las crisis de 2025, o hace falta modificar la legislación europea?
La Ley de Extranjería y la Ley de Asilo contienen fórmulas para poder devolver a las personas que entraron de manera ilegal en Ceuta. ¿Hay que fijar a corto plazo una nueva norma para que sea mucho más ágil y rápido? Sin duda.
Yo escuché a Marlaska y a Albares decir que todos los que habían entrado se iban a ir, lo que no sé es lo que ha cambiado por parte del Gobierno.
Si el Gobierno finalmente decide ejecutar el traslado de los menores a las comunidades autónomas, ¿qué diría el PP? ¿Lo aceptaría?
El Partido Popular siempre va a cumplir con la ley. Eso no significa que no haya que activar los mecanismos posibles con la mayor rapidez para que estos niños retornen a sus casas. Todos ellos.
Marruecos es un país que debe ofrecer garantías suficientes para que sus menores estén allí. También sus servicios sociales. De lo contrario, qué fracaso de país, ¿no?
Pero si un menor se niega a volver y Marruecos no da la documentación que acredite un interés superior para justificar su retorno, España se lo debe quedar.
La clave está en que protegerlos no es enviarlos directamente a la Península, y Ceuta no tiene capacidad para atender a ese número de menores. Que el ministerio competente vea cuáles son las gestiones que tiene que hacer con Marruecos para devolverlos a casa. Ceuta no tiene capacidad para atender los más de 2.200 menores que hay.
El Ministerio de Juventud e Infancia ha planteado la posibilidad de que las ONG se hagan cargo de los menores en la Península mientras Ceuta mantiene la tutela. ¿Qué opinión le merece esa fórmula?
Que es un formato para no tener que confrontar el Gobierno con las comunidades autónomas, ni tener que darles cuenta de cuánto les va a costar tenerlos. Después hay una serie de recursos que va a tener que poner la comunidad autónoma, como sanidad y educación.
No basta sólo con decir 'yo tengo una ONG'. Habrá que ver los pisos tutelados, los centros y si esta fórmula es jurídicamente posible.
¿Cómo va a afectar a medio y largo plazo la crisis migratoria a la industria ceutí?
¿El turismo va a venir a ver Ceuta tal y como está la cosa? No lo creo. Va a afectar mucho. Ya lo estamos viendo con las familias.
Muchas personas querían pasar aquí el verano y no han podido. Pero los efectos no son únicamente de turismo. Va a afectar al comercio, a la hostelería, al empleo; a medio plazo las empresas perderán facturación y, sobre todo, confianza.
A largo plazo se van a perder muchas inversiones, se van a cerrar negocios y habrá familias que se marchen. Ceuta necesita un plan de reactivación económico extraordinario con apoyo directo a los afectados y con garantías permanentes.
Cristina Díaz durante la entrevista con EL ESPAÑOL.
Se trató de poner en marcha un Plan Integral de Desarrollo Socioeconómico. ¿No ha funcionado?
Había un Plan de Desarrollo Económico. El Gobierno y el presidente Vivas lo firmaron en su día. En Ceuta, grandes áreas como Interior, Justicia, Sanidad o Educación dependen del Gobierno central. Fue en esas áreas en las que se centró el Plan. Pero se ha hecho poco o no se ha cumplido. Sin seguridad no hay economía, pero sin oportunidades tampoco se puede garantizar el futuro.
Ustedes han reclamado el despliegue de Frontex. ¿Por qué no se activa este mecanismo?
El Gobierno no lo hace por no incomodar a Marruecos, pero no sabemos qué esconde para no querer incomodarlo. Nosotros vamos a utilizar políticamente todas las preguntas posibles para que se explique qué fue lo que pasó, por qué pasó y qué no.
¿Considera a Marruecos un socio fiable?
No. Es un país que no reconoce nuestra soberanía. Sólo hace falta ver lo que pasó en 2021 y ahora, cinco años después. No es un país fiable ni para Ceuta ni para Melilla, porque no reconoce nuestra soberanía.
¿Estuvo Rabat detrás de la operación?
Yo no creo que 80.000 llegaran a la frontera sin que Marruecos lo supiera. Los autobuses tienen unas 50 plazas. ¿Cuántos tuvieron que llegar a la zona de Castillejos, en buses o camiones?
No podemos afirmar quién dio la orden, pero los hechos apuntan, como mínimo, a una dejación deliberada. Cuando Rabat quiso cerrar la frontera demostró que podía hacerlo. En cualquier caso, esto va más allá.
¿A qué se refiere?
A las películas de mafiosos. Primero destrozan el local. Luego te ofrecen un crédito que se paga muy caro. Aquí pasa lo mismo. Primero nos hacen esto y después vendrán a cobrárselo, y eso se consigue con un Gobierno fácil como el de Pedro Sánchez.
¿Cómo se lo van a cobrar?
Ojalá lo supiéramos.
