La invasión de Ceuta sorprendió el jueves 30 de julio al Gobierno sin los deberes hechos.
Desde 2021 existe el compromiso de "elaborar un Plan Integral de Seguridad para Ceuta y Melilla", bajo la premisa de que ambas ciudades, dada su particular situación geográfica y condición de frontera, "requieren de una especial atención por parte de la Administración General del Estado para garantizar la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos".
Así queda reflejado en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2021 aprobada por el Consejo de Ministros el 28 de diciembre de ese año y que lleva cinco años en un cajón.
El documento lo elabora el Consejo de Seguridad Nacional (CSN), órgano adscrito a Presidencia del Gobierno, y en él colaboran el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y todos los ministerios. Comenzó a publicarse en 2011 y, desde entonces, ha visto la luz en 2013, 2017 y 2021.
La Estrategia de 2021 enfatiza precisamente la singularidad geográfica de España, "con una dimensión territorial peninsular, archipiélagos, islas, peñones y las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla en el norte de África".
Lo hace en su capítulo 4, titulado Un planeamiento estratégico integrado. Y fija una línea de acción clara: "Elaborar un Plan Integral de Seguridad para Ceuta y Melilla" para, en concreto, "hacer frente a situaciones de crisis".
Sin embargo, respuestas oficiales desde 2022 admiten que ese Plan sigue "en elaboración" y "carece aún de calendario de cierre". Y una reciente contestación parlamentaria reconoce que, cinco años después de la Estrategia, el Gobierno "no tiene prevista una fecha" para aprobarlo.
Pero es que también la Estrategia Nacional de Seguridad Marítima 2024 refuerza el diagnóstico sobre Ceuta y Melilla.
El texto subraya que "la configuración geográfica de España […] y territorios en el norte de África, donde se encuentran las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, confieren a la seguridad marítima una particular relevancia".
El documento destaca que "en los espacios marítimos que rodean a estos territorios […] es necesario potenciar los mecanismos necesarios para garantizar la defensa de los intereses nacionales".
Y reclama gestionar adecuadamente "los riesgos y amenazas" que se concentran en esas aguas fronterizas.
Nada se ha hecho, a pesar de que Sánchez admitía este viernes que "la sentencia del Supremo se extendió por redes", dando lugar a esta oleada masiva "por intervención de las mafias".
Sin refuerzo de la frontera
El Informe Anual de Seguridad Nacional 2025, elaborado al igual que la Estrategia de Seguridad Nacional por el DSN, va aún más lejos en la alerta.
Identifica a Ceuta y Melilla como "polos de fricción geográficos y simbólicos […] donde la narrativa sobre migración se entrelaza con la inseguridad y se instrumentalizan episodios de conflictos sociales".
Sobre las rutas hacia las dos ciudades autónomas, el Informe describe "la presión migratoria" y el "fenómeno de nadadores que tratan de acceder sorteando el perímetro fronterizo a través del mar".
Esa práctica "supone en sí mismo un grave riesgo para sus propias vidas", admite el documento oficial.
El mismo texto reconoce que los saltos masivos sobre el vallado se han contenido gracias "al gran despliegue perimetral de la Gendarmería Real Marroquí y sus Fuerzas Armadas".
Es decir, más que alabar la "cooperación" que citaba el presidente del Gobierno la semana pasada en Ceuta, se admite que la contención de la presión migratoria descansa en la decisión política de Rabat, no en un refuerzo autónomo de la frontera española.
Aunque el Informe 2025 destaca una reducción global de la migración irregular hacia España de cerca del 43% respecto a 2024, señala dos excepciones, y una es Ceuta.
Refleja el "notable aumento de llegadas a las Islas Baleares" y el "incremento de entradas [a nado] a través del perímetro fronterizo en la Ciudad Autónoma de Ceuta".
El resultado es un cuadro paradójico: la Seguridad Nacional diagnostica desde sus propios documentos los riesgos migratorios y de soberanía que rodean a Ceuta y Melilla. Pero el Gobierno mantiene sin revisar la Estrategia de 2021 y sin aprobar el Plan Integral que prometió para las dos ciudades autónomas.
En definitiva, España ha afrontado la mayor crisis migratoria en Ceuta, que supera a la de mayo de 2021, sin haber actualizado la Estrategia de Seguridad Nacional. Y Ceuta vuelve a convertirse en símbolo de la vulnerabilidad de la frontera sur mientras Marruecos gestiona el grifo de los flujos, tal y como ya ocurrió en la crisis de mayo de 2021.
