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Las claves

Todo parecía un camino de rosas para reeditar el éxito de 'Naranjito' en 2030, una candidatura ibérica que prometía tender puentes a ambos lados de la vieja frontera, dos selecciones anfitrionas estelares y una final soñada en Madrid o Barcelona, capitales mundiales del fútbol.

Pero todo comenzó a torcerse cuando Marruecos se unió al dúo España-Portugal en una alianza para organizar el Mundial contra natura: dos democracias plenas y europeas, junto a un régimen teocrático que no respeta los derechos humanos ni la soberanía o el territorio de sus vecinos.

La feliz idea, gestada entre Moncloa y los despachos de la FIFA, puede saltar por los aires, como era previsible, tras la ofensiva promovida por Rabat contra Ceuta. La situación ha llevado a partidos de todo el espectro político ibérico a pedir la exclusión de Marruecos que, en paralelo, trabaja para quedarse con la final.

El rey Mohamed VI, el mismo que apela a su vinculación sanguínea con Mahoma para asentarse en el trono, se ha movido con habilidad en los últimos años para forjar una sólida alianza con Israel y con el presidente de EEUU, Donald Trump.

La peculiar amistad nacida entre el inquilino de la Casa Blanca y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, parece que fructifica en Rabat, donde tratan de seducir a ambos para obtener la final.

La escena de Infantino postrándose ante Mohamed VI para conmemorar su llegada al trono ha hecho saltar las alarmas en las dos capitales europeas.

Especialmente, después de que The Times publicara este miércoles que el polémico dirigente ha prometido a Marruecos la final del torneo a cambio de su respaldo para conservar el cargo.

La relevancia ganada por Marruecos en los últimos años ha dejado ya una de las imágenes más criticadas por el deporte mundial.

Fue en la pasada Copa África, organizada por el país norteafricano. Marruecos, ante toda su afición que ya preparaba su victoria, cayó en el terreno de juego ante Senegal (0-1), pese a un arbitraje lastrado por el favor a los locales.

Meses después, tras una reclamación en los despachos, la victoria cambió de bando. Los jugadores de Senegal habían abandonado temporalmente a modo de protesta el terreno de juego por el escandaloso arbitraje, pero volvieron, se repusieron y ganaron.

Sin embargo, el Comité de Apelación de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) consideró que esa decisión debía sancionarse y otorgó la victoria a Marruecos.

Es una gran muestra del poder acumulado por Rabat en el mundo del fútbol.

Sus tentáculos están ahora desplegados por todo el mundo para 'robarle' la final a España. De hecho, el expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, que promovió la candidatura luso-española, ya ha dicho que "la final era en Madrid, en el Santiago Bernabéu, estaba decidido".

Sin embargo, sostiene que "entre Infantino y Pedro Sánchez se han cargado de pe a pa toda la candidatura".

Oposición política

Uno de los dos partidos de Gobierno, la coalición Sumar, registró el pasado miércoles una proposición no de ley en el Congreso para pedir que Marruecos no sea uno de los países anfitriones en el Mundial.

Sus razones hoy son "los graves acontecimientos ocurridos en la frontera de Ceuta", en la que se juntaron unas 100.000 personas, de las que 80.000 intentaron asaltar la ciudad autónoma.

Sin embargo, el boicot de la izquierda viene de lejos. Podemos (ya fuera de Sumar) fue muy crítico con la inclusión de Marruecos en la organización del Mundial.

También lo han sido los dirigentes de Izquierda Unida, que cuestionaron la candidatura en varias ocasiones, aunque no llegaron a pedir formalmente la expulsión de Marruecos.

Tras la crisis de Ceuta, la formación morada reiteró que Marruecos, a la que calificó de "dictadura", debe ser excluida de la organización y denunció que "atenta contra la soberanía nacional" .

Del lado de IU, Nahuel González ha sido, precisamente, quien ha presentado la proposición no de ley de Sumar, en consonancia con la posición histórica de su formación.

Se suma Vox

Este jueves, Vox ha presentado otra proposición no de ley para pedir que el Gobierno inste a la FIFA a excluir a Marruecos de la organización del Mundial de 2030.

La formación de Santiago Abascal se opone ante los "actos de guerra contra España" perpetrados por Marruecos en Ceuta, que ha mostrado que "no es un socio leal".

La organización compartida de un evento de esta magnitud, argumenta Vox en su iniciativa, exige que los Estados anfitriones ofrezcan "plenas garantías de seguridad y estabilidad", además de mantener una relación de "confianza, cooperación y lealtad mutua".

Sin embargo, apunta el partido de Santiago Abascal, "los gravísimos acontecimientos" registrados en Ceuta los días 30 y 31 de julio "han quebrado por completo los presupuestos de confianza y cooperación sobre los que necesariamente descansa una candidatura compartida".

Su posicionamiento desvía el peso hacia el centro del tablero político español, donde ni PP ni PSOE se han pronunciado abiertamente al respecto.

La decisión que tomen puede ser trascendental para saber quién deberá entregar al sucesor de España el trofeo y en qué escenario.

O a quien deberá dar Rodri una palmadita en la espalda para apartar de la foto.