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Las claves

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y Caminando Fronteras, ambas ONG especializadas en inmigración y asilo, han cuestionado la explicación ofrecida por el Gobierno sobre las motivaciones que impulsaron la entrada masiva de más de 72.000 migrantes a Ceuta de forma irregular.

Las organizaciones han descartado que las mafias estén detrás de la avalancha del 30 y el 31 de julio, donde muchas personas cruzaron la frontera a nado y ayudadas únicamente por flotadores.

El Ejecutivo vinculó la crisis con una interpretación interesada hecha por dichas mafias de la sentencia del Tribunal Supremo español, que impidió el rechazo en frontera a quienes son interceptados en el mar cuando intentan llegar a nado a Ceuta o Melilla.

Sin embargo, Mauricio Valiente, director general de CEAR, sostiene a EL ESPAÑOL que esa hipótesis no encaja con la forma del cruce.

"Con las pateras y los cayucos de Mauritania o Senegal es lógico que pueda haber una mafia operando y cobrando. En una llegada tan masiva como la que hemos visto, no veo el beneficio. ¿Qué van a cobrar?", plantea.

Valiente no niega que puedan existir intermediarios que faciliten determinados desplazamientos, pero rechaza que una organización criminal coordinase la movilización completa.

Pese a que la justicia marroquí ha abierto procedimientos contra decenas de personas por hechos relacionados con los cruces hacia Ceuta y Melilla, como el transporte de pasajeros sin autorización o la facilitación de salidas clandestinas, las investigaciones, todavía en curso, no prueban que una red dirigiera el movimiento migratorio masivo.

La fundadora de Caminando Fronteras, Helena Maleno, ha formulado una objeción similar.

"Ese discurso no vale con un niño que coge un flotador", afirmó en la Cadena SER antes de atribuir la decisión de lanzarse al agua a la falta de oportunidades, la represión y la ausencia de derechos.

Menores inmigrantes no acompañados en la playa de Ceuta tras la entrada ilegal el pasado jueves. Efe

CEAR interpreta lo ocurrido como la coincidencia de varios factores. Valiente recuerda que las llegadas a Ceuta ya habían crecido antes de la sentencia del Supremo y que el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) estaba prácticamente al límite desde comienzos de año.

A esa presión previa suma el mayor tránsito asociado a la Operación Paso del Estrecho, la Feria de Ceuta y las condiciones del mar y el calor, que favorecen los intentos de entrada a nado.

También apunta a un componente espontáneo alimentado por las redes sociales. Mensajes deformados sobre la supuesta apertura de la frontera o sobre la imposibilidad de devolver a quienes alcanzaran Ceuta pudieron concentrar en pocas horas a miles de personas que ya aguardaban en el norte de Marruecos.

Para el director de CEAR, la acumulación de semejante multitud junto al Tarajal tampoco puede entenderse sin una "dejación de funciones" de las autoridades marroquíes.

Marruecos mantiene habitualmente controles estrictos en los accesos, por lo que considera difícil que decenas de miles de personas procedentes de distintos puntos del país llegaran sin ser detectadas.

Valiente evita, no obstante, afirmar que Rabat organizase deliberadamente la entrada: "El tiempo descubrirá si hay algo más... o algo menos".

El otro desafío inmediato son los menores no acompañados, que fuentes del Gobierno de Ceuta cifran ya en 1.017.

Valiente recuerda que estos menores no pueden ser tratados como adultos ni devueltos colectivamente: cada caso debe ser identificado y sometido al procedimiento de protección previsto por la ley.

El Real Decreto-ley 2/2025 y su desarrollo reglamentario permiten trasladarlos desde territorios saturados a otras comunidades.

CEAR sostiene que España dispone de capacidad de acogida y reclama aplicar ese mecanismo con agilidad, después de que unos 660 menores (según fuentes del Gobierno ceutí) hayan sido derivados desde Ceuta a la Península en operaciones anteriores.

Ceuta ha pasado en apenas tres semanas de tener una presión migratoria creciente al desbordamiento total de sus sistemas de protección de menores.

Antes de julio atendía a unos 180 menores extranjeros no acompañados. El día 15 eran 213; el 25, 349; el 26, 380; y el 28, 471.

El último recuento cerrado facilitado a EL ESPAÑOL por Alberto Gaitán, consejero de Presidencia y Gobernación, eleva la cifra a 1.017.

El Gobierno ceutí, no obstante, advierte de que la cifra seguirá aumentando porque algunos menores podrían permanecer ocultos en domicilios particulares, montes o playas y todavía no han sido puestos a disposición de los servicios de protección.