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Las claves

La Guardia Civil detectó a través del sistema de cámaras desplegado en la frontera de Ceuta la presencia de agentes del servicio de información de Marruecos infiltrados entre los grupos de inmigrantes que accedieron de forma irregular a la ciudad autónoma durante la última oleada migratoria.

Así lo revelan en exclusiva a EL ESPAÑOL fuentes del Estado Mayor del Instituto Armado, que aseguran que estos individuos fueron localizados durante el seguimiento realizado en tiempo real mediante el avanzado y puntero sistema de videovigilancia que controla el perímetro fronterizo.

Según estas fuentes, la presencia de miembros de los servicios de inteligencia marroquíes mezclados entre los migrantes no constituye un hecho aislado, sino un fenómeno que la Guardia Civil asegura haber detectado en anteriores episodios de presión migratoria sobre Ceuta y Melilla.

Las fuentes consultadas explican que los sistemas de vigilancia instalados en la frontera permiten realizar un seguimiento continuo de los movimientos que se producen tanto en las inmediaciones del vallado como en las zonas de acceso a la ciudad autónoma.

En ese contexto, sostienen que los analistas del Instituto Armado identificaron a personas que atribuyen al servicio de información marroquí infiltradas entre quienes cruzaban hacia territorio español.

En alguno de los vídeos que trascendieron esta semana de la llegada de más de 50.000 inmigrantes a la frontera de Ceuta se aprecia cómo gendarmes marroquíes les trasladaban en camiones para aproximarles a la ciudad autónoma. Los testimonios sobre la colaboración de las fuerzas marroquíes y su pasividad son numerosos en las últimas jornadas.

Responsables del seguimiento de videovigilancia, en colaboración con el alto mando de la Guardia Civil, pudieron identificar a miembros de la inteligencia marroquí con facilidad, ya incluso en las primeras horas de pasado jueves 30 de julio.

De hecho, el New York Times ha hablado con varios nacionales marroquíes que aseguran que fueron alentados a cruzar a Ceuta por las autoridades marroquíes.

Fuentes de los servicios de información españoles corroboran lo observado por los responsables del Instituto Armado a través de las cámaras del perímetro de Beni Enzar.

Señalan que una operación de estas características, propia de la guerra híbrida, no podía haberse llevado a cabo sin la participación del servicio que opera en Marruecos. "Es el procedimiento lógico para cualquier servicio de inteligencia".

Siempre según estas fuentes, la finalidad de esa presencia sería la supervisión en primera instancia de la entrada masiva que se produjo esta semana y obtener información de primera mano sobre el dispositivo español desplegado en la frontera, observar la respuesta operativa de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y seguir sobre el terreno los hechos.

Una intensa labor de vigilancia

El refuerzo de los controles y del despliegue policial ha ido acompañado de una intensa labor de vigilancia mediante cámaras y otros sistemas tecnológicos destinados a monitorizar todos los movimientos en el entorno fronterizo.

La Guardia Civil considera que esos sistemas constituyen una herramienta fundamental no sólo para detectar intentos de entrada irregular, sino también para identificar comportamientos que puedan resultar de interés para la seguridad del Estado.

Según las fuentes consultadas, fue precisamente el análisis en tiempo real de esas imágenes el que permitió advertir la presencia de personas que atribuyen a los servicios de información marroquíes.

La presión migratoria sobre Ceuta continúa siendo uno de los principales desafíos de seguridad para España en la frontera sur de Europa.

El balance de esta semana revela una verdad incómoda que es la inexistencia de la frontera. El Ministerio del Interior asegura que un total de 50.000 personas entraron durante los días 30 y 31 de julio. Buena parte de ellos ya ha regresado a Marruecos.

Juan Vivas, presidente de la ciudad, eleva el número de llegadas hasta las 60.000. Y al menos 60 han muerto ahogados al tratar de alcanzar a nado la costa española.

Las mismas fuentes del Estado Mayor de la Guardia Civil consultadas por EL ESPAÑOL enmarcan la actual oleada migratoria en un contexto de tensión diplomática entre España y Marruecos. Según sostienen, detrás del incremento de la presión sobre Ceuta confluyen dos factores recientes.

El primero es la sentencia del Tribunal Supremo conocida esta semana sobre las devoluciones en frontera, que, a juicio de estos mandos, habría sido interpretada por las autoridades marroquíes como un elemento que condiciona la capacidad de respuesta española ante las entradas irregulares.

El segundo, añaden las fuentes consultadas, es el viaje realizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia hace tan solo diez días.

Fue el primer viaje de Sánchez a Argelia en los últimos cuatro años, tras el giro de España que reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental.

Según la valoración que realizan mandos del Alto Mando de la Benemérita, ese desplazamiento habría generado un profundo malestar en Rabat y contribuido de forma indudable al actual escenario de presión migratoria.

Las fuentes consultadas consideran que ambos acontecimientos han influido en el contexto que ha desembocado en la intensificación de las entradas registradas este jueves en Ceuta.

Marruecos, señalan fuentes consultadas en los servicios españoles, está lanzando un mensaje, que es su intención de poner a prueba la capacidad de reacción de las autoridades en España. Algo que viene haciendo cada cierto tiempo en los últimos años cuando le conviene.

"Tienen el grifo de la presión migratoria. Y para ellos esto es una especie de tanteo", señala otro mando de la Guardia Civil dedicado a la lucha contra la inmigración.

Tal ha sido la orquestación llevada a cabo en territorio marroquí que, según fuentes de la Policía Nacional sobre el terreno, muchos jóvenes dejaron sus trabajos con salarios equivalentes a 350 euros para cruzar al otro lado de la frontera.