El partido Nueva Melilla ha planteado el derribo de la valla que separa la ciudad autónoma española de la región de Nador, en el norte de Marruecos, siguiendo el modelo de Gibraltar y La Línea de la Concepción.
Para la formación melillense, "las imágenes que llegan desde Gibraltar deberían servir de reflexión para toda Europa y también para nuestra ciudad"
"Allí donde durante décadas existió una verja", añaden las mismas fuentes, "hoy comienza una etapa de libre circulación, cooperación institucional y oportunidades económicas para decenas de miles de personas".
Nueva Melilla desea "contemplar una fotografía histórica en la que el presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla y el alcalde de Nador comparezcan juntos ante los medios de comunicación, explicando proyectos comunes, anunciando inversiones compartidas y trasladando un mensaje de cooperación institucional y convivencia".
Eso sí, "sin renunciar a identidades, soberanías o posiciones políticas. Hablamos de construir espacios de colaboración en los que todos ganen", aclara este partido en un comunicado difundido la semana pasada.
"Somos un partido español, autonomista y melillense, por lo que pretendemos que esta ciudad siga siendo española siempre, igual que Gibraltar va a seguir siendo británico previsiblemente siempre. Pero eso no implica que no podamos mantener una relación fluida, constante y abierta con la ciudad de al lado, Nador", defiende Isaac Fernández.
En conversación con EL ESPAÑOL, el portavoz de la agrupación melillense reconoce sentir "envidia" por lo sucedido en Gibraltar.
"Han pasado de tener una frontera completamente cerrada y de depender totalmente de los suministros procedentes de Londres a la situación actual", dice Fernández.
"Lo que está pasando ahora en Melilla es muy similar: es una ciudad completamente cerrada. Esto está perjudicando económica, social y sentimentalmente a una gran parte de la población de la ciudad, por no decir a toda", sostiene el político.
"La ciudad se ha convertido en un búnker, en una cárcel, y la valla es prácticamente un muro de Berlín infranqueable para la mayoría de la población marroquí. También resulta muy difícil acceder a Marruecos para buena parte de la población melillense", lamenta Fernández.
Con esperanza
El objetivo sería que, “en el modelo futuro, esa valla no existiera y se pudiera pasar de Marruecos a Melilla y de Melilla a Marruecos sin ella, mediante un tránsito completamente normal”, explica el portavoz.
Sin embargo, en Nueva Melilla admiten que "hoy en día no sería posible derribar la valla de Melilla con Marruecos" y que, "previsiblemente, tampoco lo será en un futuro próximo".
En todo caso, no pierden la esperanza y recuerdan que "la verja entre Gibraltar y La Línea estaba completamente cerrada a cal y canto hace más de 40 años. Era un muro infranqueable".
A corto plazo, la formación apuesta por un control fronterizo mucho más flexible, parecido al que existía antes de que Marruecos cerrara las fronteras en 2020, para plantear posteriormente el derribo de la valla.
Recuerdan que "la valla de Melilla, como tal, comenzó a levantarse prácticamente en los años noventa. Antes había un control muy laxo y se podía pasar de Melilla a Marruecos sin ningún tipo de problema. Es decir, eso ya ha existido".
Con este nuevo modelo, Melilla asumiría un papel europeo de contención de los flujos migratorios irregulares, mientras Marruecos seguiría ejerciendo el control sobre la población procedente de otros países africanos que pretende entrar en Europa.
Acuerdo con la Unión Europea
La formación defiende, además, la negociación de un nuevo Tratado de Buena Vecindad, similar al alcanzado para Gibraltar.
"La Unión Europea tiene mucho que decir en las negociaciones con un país extracomunitario, como ya ha sucedido con el Reino Unido", argumenta.
"Es cierto que no es algo que pueda hacerse de hoy para mañana. Sería necesario un acuerdo entre Marruecos, que es un país extracomunitario, y la Unión Europea, al igual que se ha alcanzado un acuerdo entre el Reino Unido, también extracomunitario, y la Unión Europea para Gibraltar".
No obstante, desde Nueva Melilla aseguran que desconocen si Marruecos estaría dispuesto a aceptar la propuesta.
En cuanto a las posibles alianzas, Nueva Melilla está en contacto tanto con otros partidos de la ciudad como con formaciones políticas de Ceuta.
La propuesta no se ha presentado todavía al Gobierno melillense. Según Fernández, no tendrían "ningún inconveniente" en sentarse con el presidente de la ciudad autónoma, Juan José Imbroda.
Nueva Melilla propone que Imbroda mantenga reuniones con las autoridades de Nador y que las Administraciones locales de ambos países establezcan relaciones institucionales.
"Es el país vecino y más de la mitad de la población de la ciudad tiene familiares al otro lado. No es normal vivir totalmente aislados y de espaldas al pueblo de al lado", afirma Fernández.
En Melilla, Coalición por Melilla (CPM), partido con una importante base electoral musulmana, no se ha pronunciado oficialmente sobre la propuesta. Lo mismo ha sucedido en Ceuta con el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC).
"Lo echamos de menos y los animamos a que lo hagan porque, aunque no han pedido derribar la valla, sí están a favor de la apertura o de una flexibilización de la frontera y de avanzar hacia una relación de vecindad normal", dice Fernández.
