"Es el incendio más importante y agresivo de la Historia de España". Marlaska fue así de contundente en su comparecencia este domingo en el CECOPI que ha presidido en Navalcarnero en referencia a los incendios de Ávila, Madrid y Toledo.
Aun así, la tendencia ha cambiado. "Vamos evolucionando en positivo comparado con el sábado, pero todo muy despacio", ha insistido. "Si avanzamos así es por el esfuerzo que está haciendo todo el mundo, porque la meteorología no está ayudando nada", remarcó este domingo el propio Marlaska.
La combinación explosiva de la tercera ola de calor del verano, los vientos cambiantes y la baja humedad ha desencadenado uno de los peores episodios de incendios en la historia reciente del país, con 150.000 hectáreas quemadas.
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El frente que azota la Sierra Oeste de Madrid, la provincia de Ávila y parte de Toledo acumula ya más de 77.000 hectáreas calcinadas y un perímetro devastado que supera los 200 kilómetros.
Si a esta superficie arrasada se le suma la del Vall d'Uixó (Castellón), con casi 6.000 hectáreas quemadas, y las 35.000 de La Mierla (Guadalajara) -ya en nivel 1-, en apenas cinco días se han quemado algo más de 100.000 hectáreas (de las 150.000 totales que se acumulan en 2025).
A estos números, tan escalofriantes como ejemplificadores, hay que sumarle un balance humano que ya supera los 150.000 ciudadanos entre evacuados y confinados en decenas de municipios, en una carrera a contrarreloj de los equipos de extinción para evitar que el fuego siga alimentándose y devorando más terreno
Inicio de la catástrofe
El primer gran aviso de esta cadena de emergencias saltó la tarde del miércoles 22 de julio, sobre las 17:00 horas, en la masa forestal de la urbanización El Pinar, entre Almorox y Villa del Prado -a la vez que en Guadalajara seguía activo el de La Mierla.
Con las temperaturas rozando máximos históricos y el terreno seco, este frente inicial obligó a evacuar rápidamente zonas residenciales y confinó a poblaciones enteras de la frontera entre Toledo y Madrid.
Lejos de quedar acotado, al día siguiente la situación colapsó con la aparición de dos nuevos focos de forma prácticamente simultánea al norte y al oeste.
Pero la mañana del 23 de julio nada hacía sospechar que estuviera gestándose lentamente la "tormenta perfecta" -como la bautizó Ayuso-. Lo cierto es que a las 13:00 horas se desencadenó el voraz fuego de Burgohondo (Ávila), originado por las chispas de maquinaria pesada empleada en un lugar e instante del todo inadecuados.
Apenas unas horas después, a las 16:22 horas, saltó la alarma en San Martín de Valdeiglesias tras arder un vehículo en el kilómetro 57 de la M-501, proyectando las llamas de inmediato a la masa forestal.
En un intervalo de pocas horas, la simultaneidad de estas negligencias y accidentes aislados bajo condiciones climáticas destructivas propició la unión de frentes del incendio de Almorox, Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias.
Ante la gravedad de la situación, Ayuso pidió al Gobierno declarar el Estado de Emergencia de Interés Nacional, a lo que el Ejecutivo accedió la misma noche del 23 de julio. El Ejecutivo también activó a la UME para luchar contra el fuego.
Fuera de capacidad de extinción
La jornada del 24 de julio fue la más virulenta. El incendio siguió avanzando y calcinando hectáreas. "Está fuera de capacidad de extinción y en su punto álgido", confesó Carlos Novillo, Consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid.
"Es una catástrofe, la tormenta perfecta. Una situación inédita. El mayor incendio de la Historia de la Comunidad de Madrid", anunció Ayuso también en su comparecencia.
Y mientras, ese día 24, se fueron acumulando municipios desalojados uno tras otro hasta llegar a los 13 el sábado sólo en la Comunidad de Madrid: Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Fresnedillas de la Oliva, Robledo de Chavela, Navalagamella, Valdemaqueda, Aldea del Fresno, Zarzalejo, Peralejo, Cadalso de los Vidrios, Rozas de Puerto Real y Cenicientos.
Este último, Cenicientos, donde se encontraba el Mando Único, también tuvo que ser desalojado tras la comparecencia de Sánchez el sábado. El presidente del Gobierno, esa misma mañana", aventuró que estaban ante un incendio "complejo".
Y con el cielo de Madrid rojizo, la situación empeoró en Ávila, donde hasta el momento se han desalojado 16 municipios.
En total, entre Madrid, Ávila y Toledo hay 90.000 ciudadanos afectados, entre evacuados y confinados.
Ávila y Madrid no se juntan
Desde ese mismo sábado 25 de julio, la UME empezó a trabajar también en los incendios de Ávila, Toledo y Madrid como uno sólo.
A su vez se declaró Emergencia en Toledo tras reactivarse el incendio de Almorox y al mismo tiempo se originó el de Vall d'Uixó (Castellón).
Con ese planteamiento, parte del trabajo de los servicios de Emergencias fue que los incendios de Ávila y Madrid no se juntaran en uno sólo a la altura de San Martín de Valdeiglesias. "Hemos conseguido parar el avance, pero hay puntos discontinuos", reconoció Francisco Javier Marcos, jefe de la UME el mismo día 25 por la noche.
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Así, tras este domingo la previsión ha mejorado y evoluciona positivamente el incendio de Toledo, Madrid y Ávila.
El de Vall d'Uixó, en cambio, vive horas clave para su extinción con 6.500 hectáreas quemadas, 16.000 vecinos desalojados y 64.000 personas confinadas.
