Las claves
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Se había convertido en un objetivo tan peligroso que la acumulación de incidentes propició que el juez y el fiscal dieran por buenas las diligencias de investigación contra él.
Un perfil tan radical, con tantos antecedentes y evidencias delictivas, no podía continuar libre. Y por eso la Policía Nacional le arrestó esta semana por delitos de terrorismo yihadista.
Se trata de un hombre de 38 años, español, magrebí de segunda generación, que ha sido detenido en una operación de la Comisaría General de Información (CGI).
Una operación muy delicada, de más de un año y medio de duración. Entre otras cosas, por la peligrosidad de este individuo, que había manifestado muchas veces su intención de cometer un atentado en España.
Tanto que había llegado a decir: "Me tengo que contener para no clavarle un destornillador a un policía". Así lo reflejan fuentes de la investigación consultadas por EL ESPAÑOL.
El sujeto vivía con sus padres en el barrio madrileño de Usera, al sur de la ciudad. No trabajaba, no tenía amigos ni gente cercana. "No mantenía buena relación con sus padres. Estaba muy aislado".
Según los agentes de la investigación, tenía ya muy interiorizados los postulados de la ideología yihadista. Tanto, que ya había sido condenado por delitos de adoctrinamiento en las tesis del islamismo radical. Eso ocurrió en 2016 y luego ingresó en prisión provisional.
Más tarde resultó absuelto, pero a esta clase de perfiles los especialistas en terrorismo nunca les quitan el ojo.
En su caso, cuenta además con un historial de antecedentes en la calle en Madrid. La Policía le detuvo en múltiples ocasiones por increpar a mujeres musulmanas que a su juicio no iban "bien tapadas".
También tuvo encontronazos en plena calle con individuos no musulmanes. Le llegaron a detener por arrastrar de los pelos a una mujer desconocida.
"Le hemos detenido por el acumulado de incidencias. Este chico va a ser un problema siempre", señalan los investigadores. Tras años siguiéndole, descubrieron que, en lugar de alejarse de las tesis de la yihad, perfeccionaba su sistema de actuación para acceder a contenido yihadista.
Adoptaba múltiples medidas de seguridad: "tenía 38 navegadores en su teléfono personal, y la mayoría programados para que se borrasen a diario. Se conectaba en redes públicas, en cafeterías, centros comerciales".
Era difícil seguirle, ya que tomaba altas medidas de seguridad. Usaba todo tipo de VPN, Tor y demás herramientas para evitar ser rastreado en Internet. Sólo con estas aplicaciones entablaba contacto con algunas personas igual o más radicalizadas que él.
Con ellas intercambió material yihadista, que ha podido ser rescatado por los investigadores en los registros.
Lo novedoso del caso es que los investigadores han recurrido a la unidad de análisis psicológico de la Policía Judicial para estudiar al arrestado.
Análisis de conducta
Todos sus antecedentes de conducta fueron trasladados a estos especialistas, quienes elaboraron un análisis pericial destinado a demostrar que su alta impulsividad y su odio hacia quienes considera distintos guardan relación con sus creencias en el islam más radical.
"Todo ello es consecuencia de su ideología yihadista. Es una forma de apuntalar la acusación contra el sujeto", señalan los investigadores. El juez y el fiscal dieron el visto bueno.
El investigado se encontraba en un avanzado proceso de radicalización yihadista, centrado en el consumo continuado de propaganda de las organizaciones terroristas Daesh y Al Qaeda.
La investigación reveló que accedía a repositorios de contenido terrorista, incluidos varios que ensalzaban atentados cometidos en Europa, así como discursos y textos de sheiks de ideología radical.
Para ello descargó gran cantidad de material de webs yihadistas, la mayoría vinculadas a Daesh.
La operación fue llevada a cabo conjuntamente por agentes de la Comisaría General de Información y de la Brigada Provincial de Información de Madrid. Estuvo dirigida por el Juzgado Central de Instrucción número 2 y la Fiscalía de la Audiencia Nacional.
El trabajo de investigación contó con la colaboración esencial de la Sección de Análisis de la Conducta de la Comisaría General de Policía Judicial, del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y de la Agencia EUROPOL.
Esta detención se enmarca en la lucha contra el terrorismo yihadista en España, que registró un récord de arrestos en 2025: la Policía Nacional efectuó un total de 66 detenciones.
