Agencias

Pablo Iglesias se presentó este sábado en Mallorca como un "soldado". Después de vicepresidir el Gobierno de España, de presentarse en la Comunidad de Madrid como candidato por Unidas Podemos y de dimitir tras el batacazo electoral, en 2019, el fundador del grupo morado decía sentirse fuera del ejercicio político y estar inmerso en algo "mucho más difícil" como es crear una televisión, llamada (para despistados) Canal Red.

Eso no impidió que agarrara el micro y -en un acto junto a la candidata 'morada' de Baleares, Antónia Jover, o a la de Palma, Lucía Muñoz- hiciera un mitin con tonos más didácticos que incendiarios. Pablo Iglesias habló de vivienda, de grandes cadenas de alimentación, de okupación y, por supuesto, de ETA. La disuelta organización terrorista ha estado en boca de todos desde el inicio de campaña después de que EH Bildu elaborara unas listas para los próximos comicios, el 28 de mayo, con 44 exmiembros en listas, siete de ellos con delitos de sangre.

Por eso, Iglesias ha cogido el testigo y ha lanzado un interrogante al aire: "¿Por qué la derecha habla tanto de ETA?". "Les preguntas por vivienda y responden ETA; por la privatización de la sanidad o la corrupción y lo mismo. ¿Están chalados o responde a una estrategia muy pensada?"; cuestionaba. La solución, inmediatamente: "Es muy importante saber que desde Madrid se está fraguando un golpe de estado. Suena muy fuerte, pero os lo explico: el PP y Vox pretenden ilegalizar Bildu y a los independentistas catalanes para perpetuarse en el poder".

La gobernabilidad actual de la izquierda, esgrimió, pasa por pactos en el Congreso entre diversos grupos, desde el mayoritario PSOE hasta los minoritarios EH BIldu o ERC. Y, por eso, en "la derecha" saben que terminar con esos partidos de tintes independentistas es acceder a la Moncloa. Iglesias recordó que esta idea ya la había expuesto el expresidente José María Aznar.

Y que Isabel Díaz Ayuso incida en que ETA sigue viva (que anunció en 2011 el cese definitivo de su lucha armada) o que se mencione un atentado como el de Hipercor, ocurrido en 1987, no es porque "les importe" tanto EH Bildu sino el gobierno de coalición: "Los golpistas tiene claro cuál es su enemigo", ha sentenciado.

[Podemos propone un impuesto a la especulación del 20% del precio de la compraventa de vivienda]

Iglesias ha subrayado la importancia de ganar en ciudades y autonomías al PP y ha repetido que "España no es Madrid" aunque lo defienda Ayuso. "Lo que quieren es 'madrileñizar' España, porque la derecha empresarial tiene sus principales activos allí y van a empujar con todo para que no estemos en el poder". Según alegó el fundador, Podemos es un adversario "ideológico y de clase".

"¿Cómo es posible que a un hermano de la presidenta, a un comisionista, no se le saque en ningún sitio ni se le pregunte? [en alusión a Tomás Díaz Ayuso, que ganó casi 300.000 euros por la venta de mascarillas en plena pandilla y cuyo caso ha sido archivado] ¿O que ningún medio hable de que la vivienda la tienen grandes empresas y fondos buitres? Porque la Mafia manda, y la Mafia aterroriza", ha añadido.

En este sentido, Iglesias ha arremetido contra las grandes cadenas de alimentación (sin mencionar a Mercadona, pero como alusión clara a una compañía que suele aparecer en sus discursos): "Sale Belarra contra los explotadores en la cadena de distribución y la machacan, pero que quede claro que son unos explotadores".

Además, Pablo Iglesias se ha centrado en el problema de la vivienda. Si la gente dedica su sueldo a vivir y le suben el alquiler o la hipoteca, ha expresado, pueden verse en una "emergencia habitacional". El líder ha puesto un ejemplo para detener este problema: "Sería razonable que el Gobierno, en vez de hacerle la pelota a los banqueros, les dijera que, después de tantos beneficios, el paso de hipotecas variables a fijas tendría que ser gratis".

"Nosotros no estamos para decir cosas muy de izquierdas, sino para hacerlas", ha concluido Iglesias, entrando en otro tema que lleva días copando titulares: la función de la empresa Desokupa, que expulsa a los okupas de viviendas, y sus últimas manifestaciones en Barcelona. Cuando "se normaliza que los escuadristas nazis" salgan a la calle, se normaliza que este tipo de grupúsculos ataque a organizaciones ciudadanas.