Múnich

Cuando la ministra de Educación, Pilar Alegría, habla de la ley de Formación Profesional, la suele tildar de ser una normativa de "legislatura". De esas que cambian el rumbo de un país y de las que un Ejecutivo se tiene que sentir orgulloso. Su calado no es para menos.

El Gobierno pretende modificar completamente la profesionalización técnica del país, dándole (entre otros aspectos) un carácter dual. Es decir, que se trabaja en la empresa desde el primer día. El objetivo de hacer esta formación más atractiva y reducir indicadores que lastran la economía española como el paro juvenil (un 29,6% del total de los menores de 25 años) o el abandono escolar (en torno al 19%).

La ley la puso en marcha su antecesora, Isabel Celaá, tomando como referencia sistemas internacionales de éxito como es el alemán. Un modelo educativo que se consolida en ciudades como Múnich donde el paro juvenil apenas alcanza el 3%.

Aunque la ley para impulsar la formación profesional española tiene muchos ejes, uno de los principales es potenciar la dualidad. Que el alumno trabaje desde el primer día en la empresa y que su formación sea complementaria en el centro educativo y en el de trabajo. No son unas prácticas, es formarse desde dos perspectivas diferentes: con dos tutores que evalúan al alumno. Y esa es, precisamente, la gran baza de la FP dual en Alemania.

Las claves del éxito del sistema educativo germano son muchas, pero, principalmente, existe un aliciente económico. Durante los 3 años y medio que suelen durar allí las capacitaciones, el alumno cobra desde el primer día un sueldo íntegro, incluso los días de la semana que va a la escuela.

Alumnos de BMW en sus horas presenciales en la empresa. José Pindado. Fundación Bertelsmann

La penetración modelo en el tejido educativo del país es tal que, según explica Clemens Wieland, de Bertelsmann Stiftung, el 60% de los jóvenes que deciden estudiar tras su paso por la escuela obligatoria elige una formación profesional.

Para explicar cómo funciona la FP dual en Alemania es necesario comprender la relación entre el estado federal, que decide el marco curricular y desarrolla la ley de FP; los länder (un equivalente a nuestras CCAA), que definen los currículums de la escuela y marcan los programas escolares; y los municipios, de los que dependen las escuelas en las que se imparte la parte teórica de la formación.

Pero, además de estos agentes, en la FP dual alemana es imprescindible contar con los sindicatos, las Cámaras (tanto de artesanos como de industria y comercio) y con las empresas privadas. Con todos esos actores con los que se negocia el sueldo mínimo de los alumnos de la FP (550 euros al mes) y sus horarios laborales.

Cómo es

La principal diferencia entre el modelo de FP dual (que ya existe en España aunque tiene poca visibilidad) y el alemán es el proceso de entrada al sistema y su carácter imprescindible.

La FP dual en Alemania tiene una duración aproximada de tres años y medio (dependiendo de la especialidad) en la que el alumno es quién presenta su solicitud para trabajar en una empresa que ofrece puestos de aprendices. En Alemania el alumno no es un estudiante en prácticas, es un "aprendiz" de un oficio.

El engranaje para que las piezas cuadren empieza en febrero o junio, cuando cada empresa decide qué necesidades tienen de nuevos aprendices y publica sus ofertas. Los futuros profesionales se apuntan a ellas como si se tratara de una entrevista de trabajo y, en muchos casos, el proceso de selección es casi igual de largo.

A partir de ahí, cuando la empresa acepta al alumno, este busca un centro público (dependiente del municipio) donde cursar la parte teórica de su aprendizaje (1/3 de los más de tres años que dura la FP) y, en septiembre, empieza su formación.

En el caso de algunos gremios como la hostelería, la peluquería y estética, la carnicería, la carpintería u otras profesiones que en Alemania se denominan "artesanas"; toda esta formación se complementa en la Cámara de Artesanos con unas semanas al año.

En panadería acuden a la Cámara de Artesanos dos semanas al año para completar su formación. José Pindado. Fundación Bertelsmann

Tras esos tres años de formación, el alumno se ha examinado dos veces. Estas pruebas sirven para evaluar las competencias de una forma generalizada a todos los estudiantes de FP, sin importar en qué empresas estén trabajando, y las realizan las Cámaras (tanto la de industria y comercio como la de artesanía). Si se pasan ambas pruebas, se obtiene el título.

El hecho de que todas las partes formen parte del proceso -desde decidir el sueldo, a ofertar las plazas o marcar el temario-, hace que los alemanes se sientan muy orgullosos del sistema. Es un modelo que da ingresos a población joven y les especializa en su desarrollo profesional.

La tasa de abandono de la FP en Alemania es inferior al 5% y es gracias, según sus promotores, a la respuesta directa que obtiene el alumno cuando empieza a estudiar. Trabaja, gana un sueldo y tiene la posibilidad de tener un contrato laboral estable en tres años.

Multinacionales

Para que el sector industrial español se sienta integrado en el proyecto de la FP dual existen varios proyectos, muchos de ellos en colaboración con el Ministerio. El objetivo es que la empresa no vea la FP dual como una inversión a fondo perdido.

Entre ellos está el capitaneado por la Fundación Bertelsmann, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), la Cámara de Comercio de España y la Fundación Princesa de Girona. La Alianza por la FP dual, de la que forman parte 1.500 empresas españolas, intenta hacer atractiva la FP dual española tanto para los aspirantes como para las empresas.

Thomas Dehn, responsable del programa de FP dual en BMW Alemania. José Pindado. Fundación Bertelsmann

La multinacional del motor BMW es una de las compañías que buscan aprendices anualmente en Alemania y, a su vez, una de las que más éxito tiene entre los jóvenes. Thomas Dehn, responsable del programa de FP dual en BMW en Alemania, reconoce que en algunas de sus especialidades hay cuatro veces más solicitudes que plazas ofertadas.

La situación se repite en especialidades con mucha salida laboral como mecatrónica, coche eléctrico, etc. Las grandes compañías automovilísticas son muy atractivas para la FP. Las condiciones lo hacen valer.

Sólo en la fábrica de BMW de Múnich, hay 893 alumnos de 30 variedades de FP diferentes. La media de salario de cada uno de estos jóvenes ronda los 1.000 euros en su primer año de formación y llega a los 1.200 en el tercero. Al terminar y aprobar sus exámenes, la mayoría se quedan en la compañía para pasar a cobrar de 2.300 a 3.000 euros.

Los sueldos de estas especialidades son los más elevados, aunque no los únicos. Al final se trata de una cuestión oferta-demanda. Aun así, muchos alumnos de la FP alemana insisten en que lo más atractivo no es sólo lo que cobran durante los años de formación, sino la posibilidad de quedarse.

Dehn asegura que si BMW contrata al año a unos 6.000 trabajadores nuevos, 1.200 son de formación profesional. Eso sí, entrar a esta compañía no es nada fácil. El proceso de selección empieza con un currículum online que hace de primera criba y sigue con entrevistas individuales y personalizadas. Pruebas prácticas en equipo para ver cómo se desarrollarían en su día a día y pequeños exámenes.

Formación obligatoria

El éxito de la FP alemana también tiene un matiz laboral y es que, en la mayoría de las empresas, es necesario tener un título para poder trabajar. Dieter Vierkbeck, de la Cámara de Artesanía de Múnich, a preguntas de EL ESPAÑOL no conseguía comprender cómo en España es posible que las personas, sin ningún título, crezcan en compañías y a los gestores les sirva con su experiencia.

Este es otro de los puntos que quiere arreglar la FP española. En la ley se prevén exámenes de capacitación para que las personas con mucha experiencia en sectores determinados puedan obtener títulos que acrediten su formación. Es un punto a desarrollar pero muy esperado. Sobre todo por profesionales como mecánicos, electricistas, carpinteros, cerrajeros, etc.

Y es que, por ejemplo, un panadero o un peluquero alemán no puede abrir su propia empresa si no tiene una formación profesional que lo acredite como un maestro de este oficio.

La panadería Traublinger Bäckerei es una Pyme en la que se ofertan plazas de FP dual. José Pindado. Fundación Bertelsmann

Aunque las FP duales de los gremios suelen tener sueldos más bajos (peluquería, panadería, carnicería) siguen teniendo éxito entre los jóvenes. Vierlbeck asegura que sólo desde la Cámara de Artesanía de Múnich se firman anualmente 25.000 nuevos contratos con empresas que forman a nuevos artesanos.

Cobrar desde el primer día y el hecho de que muchas de ellas necesiten menos educación básica obligatoria, hace de este tipo de FP duales un destino predilecto para migrantes. Sólo en la Cámara de Artesanía de Múnich, la más grande de toda Alemania con 130 titulaciones diferentes, el 50% de los alumnos son de procedencia extranjera.

Por ejemplo, durante el año 2021, la cámara que dirige Dieter Vierlbeck formó a 3.088 alumnos de fuera de la Unión Europea, 2.439 europeos no alemanes, 4.032 refugiados y 425 turcos. Todos salieron con trabajo tras acabar la FP dual. "Sólo el 1,4% no obtiene un contrato".

Qué gana la empresa

El principal problema que se encuentra España a la hora de impulsar la FP dual es el sacrificio que se realiza por parte de la compañía que forma alumnos. No se trata de un joven en prácticas de último curso. Desde el primer día, está en la empresa y debe de tener un tutor y trabajar con su formador del centro escolar para desarrollar el currículum educativo de forma paralela.

Esto supone un esfuerzo que en Alemania, hasta las pequeñas empresas, aseguran que compensa. Gebruder Peters es una compañía familiar dedicada a las profesiones relacionadas con la construcción: carpintero metálico, electricista, soldador y un largo etcétera. Llevan en el modelo años y, afirman, que van a seguir haciéndolo. 

Según calcula la compañía, se gastan unos 40.000 euros por cada aprendiz al que forman durante los tres años y medio que dura su estancia en la empresa. El joven cobra 800 euros al mes, pero a eso hay que sumarle los gastos de los exámenes que realiza la Cámara de Artesanos, el curso extra por ser artesano (que paga la empresa), los materiales con los que trabaja, etc.

Dieter Vierkbeck, presidente del gremio de artesanos de Múnich. José Pindado. Fundación Bertelsmann.

Andy Hocks es formador de Gebrüder Peters y asegura que sí es rentable. "El trabajador conoce la técnica y puede trabajar de forma autónoma, prácticamente, desde mitad del segundo año. Además, tiene una red de contactos en la empresa y, cuando se queda, es uno más", insiste.

Para los alemanes, este modelo no se trata de encadenar becarios tras becarios en busca de mano de obra barata. El objetivo es que el aprendiz termine siendo un empleado. Para ello, la empresa tiene que tener objetivos de crecimiento a largo plazo. En ésta en concreto, el 95% de los que se forman con ellos (en estos momentos hay 65 alumnos de los tres cursos) se quedan en la compañía trabajando.

Y no hay que olvidarse de la parte económica. Al tener un contacto directo con la empresa desde el primer día, el aprendiz es prácticamente autónomo en algunos aspectos desde el segundo año, por lo que es más barato que un empleado con contrato indefinido.

15 euros al año

En la FP alemana, donde el alumno entra al sistema directamente por la empresa, la escuela pública desempeña un papel muy importante. Mona Brand es directora de uno de los 95 centros educativos de FP del estado de Baviera. Sólo en su edificio, situado en el centro de la ciudad de Múnich, se gradúan anualmente 1.300 jóvenes.

El centro es totalmente gratuito, los alumnos sólo pagan 15 euros al año para fotocopias. El sueldo de los docentes le paga el estado de Baviera y el mantenimiento del edificio y sus instalaciones el Ayuntamiento de Múnich.

Algunos de los docentes de este centro, como Andreas Spring, profesor de electrónica, vienen del sector privado y han decidido dejar de lado la gran industria para ejercer como profesor. Como en España, renuncian a un sueldo "cobramos un 40% menos que en la privada", pero mejoran sus condiciones laborales con cosas como la jornada laboral.

Las FP enfocadas a cubrir puestos en la red de ferrocarril alemana tienen mucha demanda. José Pindado. Fundación Bertelsmann

El bajo coste de la matrícula de la FP dual alemana también hace que sea una salida para los inmigrantes y refugiados que llegan anualmente al país. Obtienen un sueldo desde el primer día mientras que trabajan y a coste cero para ellos.

Traublinger Bäckerei, una pyme del sector de la panadería afincada a las afueras de Múnich, tiene varios de estos perfiles entre sus trabajadores. El horario de madrugada y los sueldos más bajos del sector, hacen de esta profesión una de las menos demandadas.

Aun así, el éxito del modelo llega hasta lugares recónditos como Japón. De allí es uno de los aprendices de esta panadería Akito Nakamura que, con 32 años, ha viajado desde su país para estudiar el oficio de la panadería. Su objetivo es tener algún día una en Alemania y para ello es imprescindible tener la formación dual.

Empresa pública

La formación profesional dual en Alemania no sólo te prepara para trabajar en el sector privado. Una de las formaciones más atractivas del centro que dirige Mona Brand es la de conductor de trenes. Al contrario que en España, con el título de FP dual los alumnos entran a la red pública de ferrocarriles como maquinistas, controladores, técnicos, etc. 

La Deutsche Bahn (DB) el equivalente a la Renfe en España, necesita de muchos conductores de tren y esto supone un reclamo para los futuros maquinistas. Los jóvenes cobran unos 850 euros al mes durante sus tres años de paso por la FP pero, cuando terminan la formación, son contratados en la DB por unos 2.800 euros al mes.

Lo mismo ocurre en el cuerpo de policía. Algunos de los alumnos del centro de Múnich que estudian la FP de electromecánica obtuvieron su plaza en la Policía de la ciudad. Se trata de alumnos que se preparan para gestionar los coches eléctricos de la futura flota del cuerpo de seguridad. "Todavía no tenemos coches eléctricos, pero estamos preparándonos", afirma alguno de estos alumnos.

Problemas

Con todo ello, los promotores de la FP dual alemana reconocen que el sistema también tiene fallos y están, mayoritariamente, vinculados a problemas muy similares a los que hay en España. Hay profesiones más atractivas que otras y la dispersión geográfica representa un papel muy importante.

Clemens Wieland explica que, durante el curso 2020/2021, quedaron 60.000 plazas de FP sin cubrir, lo que supone un 12% del total de las ofrecidas. Son formaciones relacionadas con profesiones menos atractivas por sus horarios o sus sueldos. Por ejemplo, carnicería o panadería.

Mientras que estas plazas quedan desiertas, 80.000 jóvenes que aplicaron a puestos de aprendices en diferentes empresas se quedaron sin plaza (ese mismo año). En este caso, el problema está en la dispersión geográfica (hay mucha demanda en grandes ciudades) y en el proceso de selección. Al ser las empresas las que realizan la primera criba, hay menores que, por sus capacidades, quedan fuera del sistema.

Para estos jóvenes, desde la Bertelsmann Stiftung, están coordinando programas puente que les ayuden a prepararse para futuras entrevistas de trabajo y así, en siguientes convocatorias, poder acceder a una plaza de FP.

Akito Nakamura ha viajado desde Japón a Alemania para hacer una FP dual en panadería. José Pindado. Fundación Bertelsmann

FP dual en España

Hay muchas diferencias entre la FP dual en Alemania y la que quiere potenciar el Gobierno de España con la nueva ley.  La principal es que en nuestro país las empresas no van a ser las que elijan al aprendiz y seguirán siendo los centros educativos. 

Además, en España la FP dual se dividirá en dos tipos: Dual general y avanzada. En la primera se prevé una estancia en la empresa de entre el 25% y el 35% de la duración total de la formación y, en la avanzada, la formación en la empresa será entre el 35% y el 50%, y será la propia compañía quien evalúe al alumno.

Sólo en la FP dual intensiva (la avanzada), la empresa asume el 35% al 50% de la formación. Habrá un contrato, nómina y cotización a la Seguridad Social. En este caso, las prácticas podrán ser remuneradas a través de un contrato laboral y un sueldo determinado por el salario mínimo interprofesional del momento. Este cambio no será inmediato, sino que la empresa tendrá hasta el 2028 para adaptarse.

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