Los ministerios de Defensa y Asuntos Exteriores están trabajando activamente en las últimas horas para cerrar todos de detalles y lanzar cuanto antes una operación militar de rescate de 500 personas, entre personal diplomático, traductores y familiares, que se encuentran actualmente en Kabul. Los talibanes han llegado este domingo para culminar la toma de Afganistán dos décadas después de su expulsión por el contingente internacional de EEUU.

El plan de evacuación pasa por el envío a Afganistán de cuatro aviones militares A400 y de otros tantos de pasajeros que serán alquilados a alguna aerolínea regular. Para hacerlo con la mayor celeridad, los departamentos competentes del Gobierno español están ultimando las autorizaciones de vuelo necesarias en todos los países que han de sobrevolar hasta llegar a su destino.

La operación diseñada conjuntamente por los ministerios de Margarita Robles y José Manuel Albares incluye además el envío de un número determinado de soldados, que ascenderían a decenas o como mucho centenares, según fuentes diplomáticas. 

Estos soldados formarían parte del convoy que volaría a Afganistán en los próximos días, junto a un grupo de sanitarios que deberá asegurar el protocolo Covid con el personal desplegado.  

La evacuación se producirá "en cuanto las circunstancias lo permitan", teniendo en cuenta en todo momento la seguridad de las personas a las que se prevé evacuar y con la premisa, expresada por Albares, de "no dejar a nadie atrás".

La atención del Ejecutivo español en estos momentos recae en el avance de los talibanes por la capital. Los insurgentes llegaron este domingo a las afueras de Kabul, donde el Gobierno afgano reconoció que se produjeron "disparos". Los talibanes aseguran que no entrarán en la capital por la fuerza y que están negociando una transición de poder.

Fuentes diplomáticas consultadas por EL ESPAÑOL señalan que la misión depende de este avance. "Si cae el aeropuerto de Kabul antes de que lleguemos, no habrá nada que hacer", aseguran. No obstante, esperan que los talibanes no emprendan la batalla, sobre todo con la perspectiva de que está por llegar un contingente americano con aproximadamente 5.000 militares estadounidenses para completar la evacuación de su personal, según anunció este sábado el presidente Joe Biden.

Estas mismas fuentes consideran que a los insurgentes "no les compensará" librar ahora una batalla sino beneficiarse de la imagen de su llegada a Kabul mientras los estadounidenses están desplegándose y evacuando a su personal.

En la capital, este domingo la situación es de pánico, con las autoridades afganas pidiendo a todos los funcionarios que abandonen sus puestos de trabajo y vayan a sus hogares. Mientras tanto, las tiendas y bancos cierran y el tráfico queda paralizado por grandes atascos. 

Operación conjunta

Los ministerios de Asuntos Exteriores y de Defensa llevaban semanas preparando distintas operaciones en Afganistán a la vista del deterioro de la situación en el país. Tal y como informó este medio el pasado 6 de agosto, el Gobierno ha estado preparando un plan para desalojar a los traductores que durante los últimos años han colaborado con las tropas españolas.

Este jueves, fuentes del Ejecutivo aseguraban a EL ESPAÑOL que estarían en España "en pocos días" gracias a un "traslado conjunto y una operación rápida".

Los traductores, al igual que otras personas que durante estos años han colaborado de alguna manera con las fuerzas occidentales, están amenazados de muerte por los talibanes. En 2014, el Gobierno de Mariano Rajoy trasladó a España a una treintena de intérpretes afganos y un año más tarde, en 2015, abandonó el país el grueso de la misión española, que no se dio definitivamente por concluida hasta el pasado mes de mayo, cuando volvieron a casa desde Kabul los últimos 24 efectivos.



Según informaba el Gobierno la pasada semana, en la actualidad quedan en Afganistán 52 intérpretes: dos de ellos habían decidido permanecer en el país y todos los demás, junto con algunos de sus familiares, volarán ahora a España en compañía de los diplomáticos.

El protocolo de la OTAN atribuye a cada país participante en la misión conjunta la responsabilidad de qué hacer con los civiles. Por eso, el Gobierno español ha diseñado su propio plan, con la complejidad de decidir a quién conceder asilo. Fuentes del Ejecutivo subrayaban hace unos días esta dificultad, ya que hay "mucha gente desesperada intentando huir".

En esa misma tesitura también se encuentran otros países vecinos. Alemania iniciará este mismo lunes los preparativos para evacuar a sus ciudadanos, el personal de su embajada y los trabajadores locales, saltándose incluso el mandato del Parlamento federal.

Según informa este domingo el diario Bild, este lunes partirán aviones militares de transporte del tipo A400M hacia Kabul. La titular de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer, anunció este sábado que el ejército participará en el operativo, aunque sin concretar los planes.

Alemania completó el pasado junio la retirada de sus tropas en Afganistán, que formaban el segundo mayor contingente internacional en ese país, tras Estados Unidos. En su última etapa, estaban destacados unos 1.100 efectivos, principalmente en Mazar-e-Sharif, en el norte del país, que este sábado cayó en poder de los talibanes.

Noticias relacionadas