El comisario principal José Luis Olivera ha negado en la mañana de este lunes ante el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, instructor del caso Kitchen, que el ministro del Interior Jorge Fernández Díaz le llamara o le instara en el año 2013 a presionar al inspector jefe de la UDEF Manuel Morocho, cuyo equipo se encargaba por aquel entonces de las pesquisas sobre la trama Gürtel, con el fin de apartarle de las investigaciones del caso.

Morocho aseguró en su testimonio que en el verano de 2013 se reunió en una cafetería con Olivera y que éste le ofreció un puesto en la Embajada en Lisboa e incluso en la ONU para apartarle de la investigación de los llamados papeles de Bárcenas sobre la 'caja B' del PP. También añadió que mientras Olivera le ofrecía atractivos destinos bien remunerados, el comisario recibió una llamada en el móvil, la cual atendió delante de él. Morocho le oyó decir: "Sí, ministro, estoy con él".

Olivera ha negado que esa llamada se produjera y también la oferta de una plaza para Morocho en el extranjero ya que se trataba de una gestión que quedaba fuera de sus competencias. 

García-Castellón le citó hace dos semanas a declarar como investigado con el fin de que aclarase su intervención en las presuntas maniobras realizadas desde el Ministerio del Interior para controlar en beneficio del PP el caso Gürtel, relativo a una trama de corrupción de exaltos cargos del partido.

La citación de Olivera, íntimo amigo y estrecho colaborador de José Manuel Villarejo, es una "consecuencia obligada" -dijeron a EL ESPAÑOL fuentes de la Audiencia Nacional- de la declaración prestada ante el juez por Morocho, uno de sus subordinados en aquel entonces. 

Morocho implicó al comisario en el intento de apartarle de la investigación del caso Gürtel y de controlar los informes encargados por el entonces juez instructor, Pablo Ruz sobre la trama de financiación irregular en el seno del PP.

La existencia de esa maniobra estaría respaldada por las anotaciones presentes en las agendas de Villarejo. Así, el 29 de abril de 2013, Villarejo anotaba: "Aviso de problemas en el último informe de MOROC". El 16 de junio, dos meses después, escribía: "MOROCHO-LISBOA". El mismo día, en otra entrada posterior a la anotación del acrónimo COSPE -en referencia, según el juez, a María Dolores de Cospedal-, Villarejo remachaba: "Este MOROC nos necesita a Losa y a mí. MOROCHO-LISBOA".

Trayectoria

Olivera -el "Oli", en palabras de Villarejo según figura en los audios del comisario y en las anotaciones de sus libretas- ha ocupado algunos de los puestos más sensibles en el seno de la Policía Nacional a lo largo de su longeva carrera. Hasta julio de 2012 fue jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y en enero de 2015 el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, le nombró director del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).

Su nombre era uno de los habituales entre las múltiples anotaciones en las agendas de Villarejo, así como en sus audios, ambos indicios clave para implicarle directamente en la llamada Operación Kitchen. 

En julio de 2018 pasó a formar parte del Consejo Asesor del Cuerpo Nacional de Policía. En octubre de 2019 solicitó una excedencia tras ser fichado como gestor de riesgos en el área de seguridad de la Federación Española de Fútbol, cargo que ocupa en la actualidad.

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