Nada hay peor que ir de farol contra un rival que conoce tus cartas. O apuntar a alguien que sabe que no hay munición en el arma empuñada. Valgan ambas analogías para describir lo que parece empezar a ocurrirle al portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián.

Noticias relacionadas

Sus amenzas e invectivas contra los socios coaligados en el Gobierno central, que muchos justificaban por motivos de estrategia electoral antes de las elecciones catalanas del 14-F, ya ni inquietan a PSOE y Podemos. Socialistas y podemitas coinciden: Rufián se pasa de frenada, y lo hace en el contexto de las negociaciones para reeditar el Gobierno independentista en Cataluña. 

Rufián se queda así como un 'pistolero' sin balas ante el Gobierno de España, en el que su partido ha sido un socio clave. Primero con su decisiva abstención en la investidura de Pedro Sánchez en enero de 2020, y a final de ese mismo año, pandemia mediante, con su sí a los Presupuestos Generales del Estado, un paso histórico para los republicanos en cuanto a su implicación en la gobernabilidad de España. 

Después de que el Parlamento Europeo acabase este lunes con la inmunidad del fugado expresidente catalán, Carles Puigdemont, con el voto a favor de los eurodiputados del PSOE y el voto contrario de los de Podemos, Rufián aparecía sonriente este martes por la sala de prensa del Congreso.

Allí, no hacía distingos -pese a lo disímil de su voto- entre socialistas y podemitas. Incluso arrancaba con sorna sobre los de Pablo Iglesias: "Seré breve, eh, que no soy de Podemos".  

"El cántaro a la fuente..."

A partir de ahí, el portavoz de los independentistas republicanos en Madrid deslizaba varias cargas de profundidad contra el Gobierno bajo la premisa, en referencia a su propia formación, de que "son lentejas. Somos imprescindibles para la gobernabilidad, o no, de este país". Después, y tras subrayar su "granítica" apuesta por el diálogo, hacía unos segundos de pausa y en tono de confesión afirmaba en adversativa que "cansa".

Una amenaza retórica al Gobierno que remataba así: "Cansa ver que este Gobierno, sobre todo algunos de sus componentes [clara referencia a Iglesias y los suyos], hacen tuits muy bonitos de denuncia de la situación. Pero tiene el BOE, y tiene la vía de la política. Cada martes, de hecho, podría solucionar un montón de cosas, entre otras que haya demócratas en la cárcel de forma salvaje e injusta. Y no lo hace, y no lo hace porque no quiere. Y esto harta, harta. Y tanto va el cántaro a la fuente..." terminaba afirmando con halo de misterio. 

Sánchez y Rufián, en La Moncloa. EFE

Después, preguntado por un informador por "las celebraciones" llegadas desde Moncloa por al suplicatorio contra Puigdemont en la Eurocámara, primer paso para juzgarlo algún día en España, Rufián endurecía el tono: "Si siguen así lo acabarán celebrando en sus casas, y no en Moncloa". 

Lastra sonríe 

Poco después, en la misma sala de prensa, la portavoz parlamentaria del PSOE, Adriana Lastra, se limitaba a comentar, en referencia a la decisión de la Eurocámara sobre Puigdemont, que "a nosotros nos parece bien que el Parlamento Europeo permita a los tribunales de Justicia hacer su trabajo. Porque eso es, al final, un suplicatorio".

La número dos del PSOE recordaba además que en la actual legislastura del Congreso de los Diputados se han votado dos suplicatorios, uno sobre Laura Borrás, de Junts Per Catalunya, y otro sobre Alberto Rodríguez, número tres de Podemos, imputados ambos en causas judiciales. 

Preguntada en concreto por las palabras amenazantes de Rufián, Lastra esbozaba media sonrisa y decía sentirse "muy sorprendida" por las palabras de su homólogo en ERC, al tiempo que subrayaba la buena sintonía con los independentistas y afirmaba que la negociación de un Gobierno en Cataluña con Junts y la CUP puede "derivar en declaraciones altisonantes".

En la misma línea, y casi a la misma hora, la portavoz del Gobierno, María Jesus Montero, decía no interpretar las palabras del portavoz de los republicanos "como una amenaza". La también ministra de Hacienda, en la rueda de prensa habitual después del Consejo de Ministros, recordaba que ya se sabía desde hace tiempo lo que iba a votar el grupo socialista en Bruselas sobre el suplicatorio a Puigdemont. 

Pero tampoco a Podemos le inquietan las palabras de Rufián. En el partido morado, más que satisfechos por haber resistido electoralmente en Cataluña el 14-F, consideran que es parte del relato del hombre de ERC en la capital de España para tratar de competir con los comunes, la marca catalana del partido morado. Aunque en público evitan el choque, consideran que se trata de una sobreactuación que no tiene mayor recorrido político, sobre todo en lo que a la viabilidad futura del Gobierno de coalición se refiere.   

Contenido exclusivo para suscriptores
2 meses por 1€
EL ESPAÑOL + Invertia por 1€ durante 2 meses, y después 6,99€ Sin permanencia

O gestiona tu suscripción con Google

¿Qué incluye tu suscripción?

  • +Acceso limitado a todo el contenido
  • +Navega sin publicidad intrusiva
  • +La Primera del Domingo
  • +Newsletters informativas
  • +Revistas Spain media
  • +Zona Ñ
  • +La Edición
  • +Eventos
Más información