"Aquí estamos las feministas", gritaban varias decenas de jóvenes en torno a
las ocho y media de la tarde frente al Ayuntamiento de Madrid, en Cibeles. Algunas llevaban carteles, otras de lazos o pañuelos morados.

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Los símbolos eran los habituales exhibidos otros años en esta clase de congregaciones. Eso sí, en una cantidad exigua comparado con las grandes convocatorias de los últimos años.

Madrid cumplió y prefirió no salir a la calle a lo largo de esta atípica jornada del 8-M.

Apenas unas 400 personas se congregaron en la tarde de este lunes en el centro de Madrid en los últimos coletazos del Día de la Mujer. Un nutrido despliegue policial rodeaba y flanqueaba a los grupos que desfilaban por las calles más céntricas de la capital para evitar masificaciones, después de que la Delegación del Gobierno decidió prohibir los actos a causa de la pandemia, una medida ratificada por los Tribunales.

Los furgones de los agentes de la Unidad de Intervención Policial se colocaron en distintos puntos estratégicos. Cinco de esos vehículos se apostaron en la Carrera de los Jerónimos, cortando el paso hacia el Congreso de los Diputados. Otros tantos a la altura del museo Thyssen, y cinco más algo más abajo, entre Atocha y la plaza de Neptuno. Un helicóptero vigilaba desde el aire completaba el operativo.

La Policía Nacional ha acordonado a las feministas en su marcha. Enrique Falcón.

Una columna con docenas de manifestantes descendía desde Cibeles. Eran las siete y media de la tarde. Los manifestantes, tras detener la marcha, se sentaron en el suelo, guardando distancia entre sí, y corearon las reivindicaciones habituales del 8-M.

Sin disturbios ni enfrentamientos, de manera pacífica, los concentrados permanecían bajo la vigilancia de los agentes.  

En la Puerta del Sol, donde por la mañana se produjeron otras concentraciones, por la tarde se reunieron unas 200 personas. A medida que se hacía de noche fueron acudiendo a cuentagotas algunos grupos de personas. "No estamos todas, faltan las asesinadas" o "La lucha sigue, cueste lo que cueste" fueron algunos de los mensajes enarbolados por las manifestantes.

Una joven frente a la plaza de Neptuno. Enrique Falcón.

Al terminar la lectura de un manifiesto de manera improvisada, los policías que han escoltado a la marcha han solicitado la presencial de "algún responsable". Fuentes cercanas a la Comisión del 8-M han asegurado que las fuerzas de seguridad han buscado organizadoras del "acto espontáneo". 

Los hechos han ocurrido cuando han llegado a la plaza de Neptuno. Allí han realizado una sentada, ya que la Policía bloqueaba la subida al Congreso de los Diputados. Entonces han leído un manifiesto donde han incidido en que estaban en la zona "por todas las mujeres, incluidas las trans" y han aseverado que las mujeres se han visto muy afectadas por "la crisis socioeconómica del Covid-19".

Una vez han terminado la lectura del manifiesto, varios agentes se han acercado hacia las que encargadas de lanzar estas proclamas y les habrían pedido que le diesen sus datos mientras eran increpados por el resto de concentrados, que les han gritado, entre otros, 'Nos tocan a una, nos toca a todas', 'Vergüenza', y '¿Dónde está tu número de placa?'. Las asistentes han asegurado que les estaban intentando amedrentar "diciendo que nos van a multar".

"Yo lucho con mis hermanas trans", reza el cartel de esta asistente. Enrique Falcón.